Médicos latinoamericanos destacaron la necesidad del tratamiento multidisciplinario de la espasticidad y acordaron las señales y los síntomas de incapacidad que deben tenerse en cuenta al aplicar medicación en la terapia.

Esas conclusiones fueron incluidas en el Consenso Latinoamericano sobre Evaluación y Tratamiento de la Espasticidad en adultos que se presentó en la ciudad de Buenos Aires y del que participaron especialistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, México, Venezuela, Costa Rica y Ecuador.

La espasticidad es una manifestación clínica que comprende a muchas enfermedades que afectan las neuronas, entre ellas el accidente cerebrovascular (ACV) y se caracteriza por ocasionar estado de rigidez muscular extremos y espasmos musculares involuntarios.

Estos trastornos son los que dificultan el movimiento causando dolor y aumentando hasta el riesgo de deformidades óseas, sobre todo cuando la espasticidad se manifiesta en edades tempranas.

El consenso médico analiza todos los casos de espasticidad que pueden afectar desde el movimiento de una extremidad o articulación, hasta las cuatro extremidades y el tronco y el cuello.

Silvia García, neuróloga del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, añadió que "la espasticidad, además de ser un síntoma de enfermedades neurológicas o un ACV, también puede ser una consecuencia de un trauma como un accidente de tránsito".

García explicó que "esas rigideces musculares severas con que se manifiesta la espasticidad pueden ocasionar problemas de movimiento, dolor hasta en reposo, deformaciones óseas y patologías en el organismo derivadas por un mal funcionamiento de los músculos y las articulaciones".

La especialista indicó que ante lo abarcativo de la espasticidad "en el consenso se estableció que el tratamiento debe abarcar distintas especialidades, más allá de lo neurológico, la fisiatría y lo clínico, y se incluyó hasta el aspecto psicológico del paciente y la rehabilitación con distintos terapistas".

En cuanto al uso de la toxina botulínica para la relajación muscular, indicó que "uno de los puntos del consenso establece la necesidad de emplearla en casos de contracturas muscoloesqueléticas, dolor en reposo o con movimiento pasivo y cuando hay dificultad para realizar la actividad diaria".

En ese sentido, el consenso médico consideró que la aplicación de la toxina que, es un producto biológico, tiene lapsos determinados al principio de acuerdo a la gravedad de la lesión y se puede aplicar después de un descanso, tantas veces sea necesaria con el objetivo de mejorar o recuperar el movimiento muscular.

Guillermo Rafe, fisiatra director de la Clínica de Rehabilitación Pilares de Rosario, destacó que "el manejo de rehabilitación en pacientes adultos con espasticidad requiere de varias estrategias complementarias con el fin de mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida".

Rafe destacó que "la ventaja de contar dentro de un consenso con el establecimiento de programas de rehabilitación enfocados a las necesidades de cada persona, para poder obtener mejoras en la capacidad funcional, reducir tiempos totales de tratamiento y controlar complicaciones de espasticidad, tanto físicas como anímicas".

El especialista indicó que "debe encararse el tratamiento desde el punto de la mejoría global y lograr mejoras en las actividades funcionales, sobre todo algunas de ellas cotidianas como vestirse, alimentarse e higienizarse que muchos pacientes con espasticidad no pueden realizar".

Fuente: T