Un panel de expertos en salud convocados por el gobierno estadounidense emitió una recomendación que implicará disensos: no hacer la prueba de sangre conocida como PSA para detectar el cáncer de próstata en hombres sanos porque, según afirman, no ha reducido la mortalidad por esa causa y, por el contrario, ha generado tratamientos dolorosos innecesarios. En Argentina, en cambio, ese test es considerado una oportuna medida de detección precoz.
Este análisis mide el nivel en sangre de la proteína antígeno específico de la próstata (PSA, su sigla en inglés), que aumenta cuando hay un cáncer de próstata. “En Argentina hacemos estudios anuales a partir de los 50 años”, explica el doctor Leonardo Pasik, jefe de Urología del Instituto Roffo.

El nivel de PSA también sube ante ciertas patologías benignas. Por eso, a pedido del gobierno de EE.UU., la Unidad de Servicios Preventivos examinó los resultados de cinco ensayos clínicos a gran escala en hombres sanos, a lo largo de diez años, y concluyó que no sirve para salvar vidas. El panel consideró que, por el contrario, ha dado lugar a cirugías y a radioterapias que han causado complicaciones graves, e incluso la muerte de pacientes. El estudio fue publicado ayer en la edición digital de The Cancer Letter .

“El cáncer de próstata es una patología que generalmente aparece en personas mayores. Es una enfermedad que avanza muy lentamente, con lo cual muchas veces se hacen diagnósticos precoces sobre una patología que en ese paciente quizá nunca dé síntomas”, admite Pasik.
Altos niveles de PSA no necesariamente implican cáncer, por lo que el diagnóstico de certeza se obtiene recién a partir de una biopsia, “la que conlleva un estudio ecográfico transrectal –explica el oncólogo–. Es una biopsia por punción que se hace bajo anestesia, lo que puede favorecer un proceso infeccioso o pérdida de sangre por orina”.
Para saber si el cáncer está localizado en la próstata o diseminado, y a qué ritmo avanzará, se hacen nuevos estudios. Después, “los tratamientos causan efectos secundarios y complicaciones, que no son simples –admite Pasik–: por ejemplo, la cirugía produce impotencia sexual e incontinencia en un 15 a un 25% de los pacientes”.

Por esa razón, “en Argentina no pedimos el PSA a hombres de 80 años o más y no tengan síntomas, porque es una enfermedad indolente y la expectativa de vida no es tan alta como para requerir un tratamiento –agrega el especialista–. Pero en pacientes más jóvenes, que tienen 25 años de vida por delante, el diagnóstico precoz da la posibilidad de recurrir a tratamientos que mejoren el pronóstico o, al menos, su confort”.

Fuente: Polémica porque aconsejan no hacerse el análisis para la próstata