11.09.2011 | Un estudio reveló que los sobrevivientes del ataque a las Torres Gemelas en Estados Unidos sufren síntomas de estrés postraumático varios años después de la tragedia. Un experto argentino habla de las alternativas de tratamiento de este desorden que compromete la salud mental.

Por Agustina Sucri


Oscuridad, gritos, una polvareda inmensa que hace casi imposible la respiración, la desesperación de no ver nada, perder la noción del tiempo y del espacio... estas son algunas de las sensaciones que aún acechan a los sobrevivientes del ataque perpetrado a las Torres Gemelas en el World Trade Center de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Dos aviones impactaron contra ambos edificios y provocaron lo que el mundo catalogó como la peor tragedia producida por la mano del hombre en la historia de Estados Unidos. Diez años después, la mayoría de los que lograron escapar del lugar presentan síntomas de una patología psiquiátrica conocida como "trastorno por estrés postraumático", según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Columbia en conjunto con el departamento de Salud e Higiene Mental de Nueva York y la Agencia para el Registro de Enfermedad por Sustancias Tóxicas (ATSDR, por sus siglas en inglés).

Entre las características de este trastorno se encuentran el miedo a recordar el hecho traumático una y otra vez y la sensación de vivir en un estado de amenaza o peligro permanente. El estrés postraumático suele surgir luego de vivir o ser testigo de hechos que implican una amenaza de muerte o serios daños e incluye sentimientos intensos de pánico, impotencia u horror.

Los resultados del trabajo -publicado en el "American Journal of Epidemiology"- revelaron que de las 3.271 personas que evacuaron las Torres Gemelas, el 95,6% reportó por lo menos un síntoma actual de estrés postraumático y el 15% dio positivo en los exámenes realizados para la detección de estrés postraumático, dos a tres años después del desastre.

Mientras que estudios anteriores habían analizado la prevalencia de estrés postraumático entre los rescatistas, personal de remoción de escombros, residentes del Bajo Manhattan, otros ocupantes de edificios en el centro neoyorquino, y peatones que pasaban por el lugar, esta es la primera investigación que se centra específicamente en las personas que estaban dentro de las torres cuando fueron impactadas por los aviones.

PREDICTORES

Según apuntaron los investigadores, cinco características de la exposición directa a los ataques terroristas fueron predictores del estrés postraumático: un factor conducente clave fue haber iniciado la evacuación de manera tardía. Otros predictores fueron estar en un piso alto de la torre, haber quedado atrapado en la nube de polvo resultante del colapso de la torre, haber sido testigo directo del horror, y haber sufrido heridas. Trabajar para un empleador que fue víctima fatal del atentado también aumentó el riesgo de estrés postraumático.

La gran mayoría (91%) de los sobrevivientes que estaban arriba de la zona del impacto en la Torre 2, reportó que empezaron la evacuación luego de que el primer avión chocara contra la Torre 1.

Del total de sobrevivientes, el 60,8% fue atrapado en la nube de polvo causada por el colapso de la torre.

El 94% fue testigo del horror y el 32% sufrió alguna herida -desde una contusión hasta un esguince o torcedura-. Además, la mayoría de los sobrevivientes encuestados (95,8%) dijo que el World Trade Center era su lugar habitual de trabajo.

Asimismo, los investigadores hallaron que las mujeres y las minorías presentaban mayor riesgo de estrés postraumático, aunque el factor demográfico de riesgo de estrés postraumático más fuerte fueron los bajos ingresos.

Los sobrevivientes con ingresos menores a 25.000 dólares por año fueron ocho veces más proclives a sufrir estrés postraumático que aquellos que ganan más de 100.000 dólares por año.

El estudio se basó en entrevistas a 3.271 sobrevivientes angloparlantes, enrolados en el Registro de Salud de la World Trade Center, a través del cual se realiza un seguimiento la salud de más de 71.000 personas expuestas de manera directa al desastre de las Torres Gemelas.

El criterio de eligibilidad para el estudio de la Universidad de Columbia incluyó una edad mínima de 18 años, presencia física en la torre 1 ó 2 entre el primer impacto de avión y los colapsos subsiguientes de la torre, y la no participación en las tareas de rescate del World Trade Center.

EXPOSICION DIRECTA

En términos de otras características demográficas de la selección de sobrevivientes, el 58,5% eran varones y el 68,2% eran de raza blanca. Sin embargo, el riesgo de estrés postraumático fue mayor entre hispanos y afroamericanos. El 67% trabajaba para un empleador que fue víctima fatal en el 11-S.

Como este estudio relevó a aquellos con la exposición más directa al desastre, la carga de estrés postraumático fue mayor en estos sobrevivientes que la documentada en estudios del 11-S previos y el número de casos de estrés postraumático observado estuvo relacionado con el número de exposiciones directas reportadas.

"Como era de esperarse, los individuos que estuvieron expuestos a varios de los eventos más problemáticos y amenazantes para la vida durante el desastre, mostraron el mayor riesgo de estrés postraumático", explicó la autora principal del estudio, doctora Laura Di Grande, de la Universidad de Columbia.

"En términos de los efectos a largo plazo de la tragedia del World Trade Center, el estudio sugiere que los sobrevivientes del desastre seguirán reportando síntomas psicológicos años después de su exposición a los eventos del 11-S", añadió.

"Estos hallazgos implican que el impacto del terrorismo sobre los sobrevivientes, en especial aquellos de baja posición socioeconómica, puede ser sustancial, dado que el estrés postraumático es conocido como una comorbilidad de otros desórdenes y comportamientos peligrosos que afectan el funcionamiento diario, bienestar y las relaciones humanas", apuntó por su parte el doctor Sandro Galea, del departamento de Epidemiología de la Universidad de Columbia.

APRENDER A RECORDAR

Consultado por La Prensa, el licenciado Rafael Kichic, jefe de la Clínica de Ansiedad y Estrés del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), se refirió a las alternativas terapéuticas disponibles en la actualidad para combatir esta patología psiquiátrica.

- ¿Qué tratamientos existen actualmente para el estrés postraumático?

- Los tratamientos para el trastorno por estrés postraumático más eficaces hoy en día son la terapia cognitivo-conductual y la medicación farmacológica.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la forma de tratamiento psicológico más estudiado para este trastorno y ha recibido extensa apoyatura empírica acerca de su eficacia. Esta modalidad de tratamiento constituye la primera elección según distintos consensos de expertos en esta patología. Además, contamos con tratamientos cognitivo-conductuales especialmente desarrollados para las personas con estrés postraumático. Sin embargo, de acuerdo a las características del paciente y la presencia de posibles problemas asociados, en ocasiones es necesario combinarla con un tratamiento farmacológico.

- ¿En qué consiste la TCC?

- La TCC se enfoca en las conductas evitativas y en las creencias y pensamientos asociados a esta forma de comportarse, las cuales mantienen la sensación de vivir en un estado de amenaza o peligro permanente. Una de las estrategias principales de la TCC es la exposición, la cual consiste en enseñarle al paciente a controlar sus recuerdos de modo que pueda lograr que éstos no aparezcan involuntariamente y que no lo lastimen ni le provoquen miedo, tristeza, angustia o bronca cada vez que aparezcan. Esta estrategia se realiza hasta que llega un momento en que el paciente puede recordar sin sentir miedo y descubre que recordar no es peligroso. La exposición y las estrategias cognitivas también se usan para abordar las conductas evitativas que aparecen luego de un trauma. A través de la confrontación gradual de situaciones que evita realizar pero que antes del trauma consideraba como seguras, la persona puede adoptar una forma más adaptativa de pensar acerca del contexto que lo rodea.

Algunas personas traumatizadas se culpan por haber pasado por esa situación traumática. Por ejemplo, el padre que manejaba el coche se culpa por no haber hecho la maniobra correcta para salvar a su hijo de un accidente mortal. Mediante la estrategia de confrontar los recuerdos traumáticos en un contexto seguro y luego emplear estrategias cognitivas para evaluar la precisión de esta forma de pensar, los pacientes pueden procesar la experiencia traumática, liberarse de las pesadillas y de los recuerdos sobre el trauma.

- ¿De qué dependerá el tratamiento farmacológico?

- Al igual que el tratamiento cognitivo-conductual, dependerá de muchos factores, entre los cuales están las características del paciente y la presencia o ausencia de problemas frecuentemente asociados. Las medicaciones serotoninérgicas son las más frecuentemente empleadas para el tratamiento de los síntomas postraumáticos. Su eficacia ha sido probada en estudios controlados. Sin embargo, la diversidad de síntomas del estrés postraumático y la variedad de problemas severos que acompañan al cuadro, requieren muchas veces que la estrategia farmacológica se enfoque en tratar estas patologías asociadas que pueden interferir en el tratamiento psicológico.

El tratamiento farmacológico muchas veces se emplea cuando la persona presenta síntomas de ansiedad o de depresión muy intensos, cuando es posible que la persona vuelva a sufrir un trauma o esté en situación de amenaza. Estos tratamientos deben ser realizados siempre bajo prescripción médica.

RECUPERACION

- ¿Cuánto tiempo puede llevar el tratamiento del estrés postraumático?

- Si bien es cierto que no todas las poblaciones de traumatizados que desarrollan estrés postraumático son iguales, los tratamientos en líneas generales son parecidos y se adaptan a la necesidad del paciente. El tipo de trauma no determina la duración del tratamiento. Es difícil predecir con exactitud la duración del tratamiento para cada paciente, pero por ejemplo, en el caso de la TCC para el estrés postraumático los tratamientos oscilan entre 8 y 15 sesiones de una hora y media o dos cada una.

- ¿Qué porcentaje de éxito se alcanza mediante estas alternativas terapéuticas?

- En los trastornos de ansiedad en general y del estrés postraumático en particular, hablamos de recuperación, no de cura absoluta. Sin embargo, las personas pueden mejorar mucho y volver a recuperar aspectos de su vida que han sido dejados de lado después del trauma. Estos pacientes tienen miedo a recordar porque sienten que vuelven a revivir el trauma, y evitan ciertas situaciones, personas u objetos ya sea por temor a que les vuelva a suceder el trauma o bien por temor a recordar el evento traumático. Mediante la TCC los pacientes aprenden a perderle miedo a sus recuerdos traumáticos y a dominar su ansiedad, a eso llamamos nosotros recuperación. Aproximadamente entre un 70 y 80% de los pacientes se recuperan con TCC. La medicación puede ser de gran ayuda para estos pacientes y puede facilitar la realización del tratamiento psicológico.

Fuente: 11-S: el tiempo pasa, las secuelas quedan | Diario La Prensa