Los afectados por esta infección, erradicada hace 50 años, aumentan el 30% cada año

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Corazón financiero de Shangai

MADRID.- La prostitución crece al albur del desarrollo económico y el estigma social frena el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual. Este es uno de los principales motivos de que la sífilis esté creciendo a una velocidad inusitada en China, según un artículo de análisis publicado en el último número de 'The New England Journal of Medicine' (NEJM).

La enfermedad también se encuentra en una fase de reemergencia en los países occidentales. Sin embargo, en ninguna nación se ha disparado de una forma tan espectacular. El número de afectados crece al ritmo de un 30% más cada año y sólo en 2008 se registraron oficialmente más de 278.000 nuevos casos, según explicó recientemente Xiang-Shen Chen, director del Centro Nacional para el Control de Enfermedades de Transmisión Sexual de China, en una entrevista publicada en el boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La enfermedad se erradicó casi completamente hace 50 años, pero los cambios sociales y económicos que ha experimentado el gigante asiático en las últimas décadas han puesto en marcha varias bombas de relojería. Ésta acaba de explotar y es posible que pronto lo hagan otras. De hecho, se sabe que las personas con sífilis tienen un mayor riesgo de adquirir y transmitir el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

"A partir de los años 80, cuando la economía de China empezó a basarse cada vez más en el mercado, las cifras crecientes de hombres de negocios con dinero y de mujeres jóvenes sin posibles se tradujeron en un aumento de la oferta y la demanda en la industria del comercio sexual en el país", señalan los autores del comentario recogido en el NEJM, encabezados por Joseph Tucker, del Hospital General de Massachusetts (Boston, Estados Unidos).
Junto a las prostitutas, los hombres que tienen sexo con otros varones suponen uno de los colectivos de mayor riesgo. Y no sólo porque mantengan relaciones íntimas sin protección, sino porque gran parte de ellos -al menos un tercio- está casado. Descartan recurrir a cualquier tipo de asistencia sanitaria por miedo al rechazo social, lo que hace que la probabilidad de transmisión de la infección a sus mujeres e hijos sea muy alta.

Estigma social

A pesar los esfuerzos de las cada vez más numerosas organizaciones de apoyo a los grupos socialmente marginados, el progreso económico no ha ido acompañado de los necesarios avances en salud pública. Por eso, "el estigma social vinculado a los comportamientos de alto riesgo constituye un poderoso elemento disuasorio de la implantación de programas de detección", se lamentan los expertos.

Si el diagnóstico se enfrenta a barreras infranqueables, el tratamiento no cuenta con mayores facilidades. Entre otras razones, porque las trabajadoras sexuales son sometidas a una implacable 'persecución' que les impide disfrutar de derechos tan básicos como el de recibir asistencia sanitaria. Además de enfrentarse a cuantiosas multas, corren el riesgo de ser recluidas en 'centros de reeducación' en caso de ser detenidas.

El trasfondo de este panorama está marcado por una estructura social en la que siguen estando muy presentes los valores ancestrales del honor o prestigio ('mianzi') y las relaciones sociales ('guanxi'). Y a eso hay que añadir que las organizaciones que conforman lo que se conoce como sociedad civil apenas están empezando a emerger en China.

Los autores del artículo ofrecen varios ejemplos de las nefastas consecuencias de la rápida expansión de la sífilis. "En 2008 se registró una media de más de un recién nacido con sífilis cada hora", apuntan. Aunque se trata de una infección que puede cursar de forma asintomática, tiene un gran impacto en la salud pública: además de incrementar el riesgo de VIH, "más de la mitad de las mujeres afectadas tiene un aborto espontáneo o una muerte fetal; y los bebés con sífilis congénita pueden sufrir secuelas graves e irreversibles, con tasas de mortalidad infantil superiores al 50%".

En cuanto a las medidas que pueden ayudar a reducir las abultadas cifras de la patología proponen, entre otras, el empleo de tests de diagnóstico rápido, caracterizados por su bajo coste y la posibilidad de usarlos en prácticamente cualquier lugar.

Pero, ante todo, consideran que es indispensable "un mayor reconocimiento de las infecciones de transmisión sexual como problema de salud pública, que el Gobierno renueve su compromiso financiero y que las organizaciones de apoyo aporten su capacidad técnica".

Fuente:Interstitial - Noticia