En tiempos de crisis, los responsables de las cadenas de comida rápida se frotan las manos, y no les faltan motivos: mientras otros negocios zozobran, sus ventas repuntan. ¿Por qué abraza la población la peor alimentación para la salud cuando el dinero escasea?

Más sano, más caro-hamburguesa.jpg

Hay bastantes datos sobre lo caro que puede resultar llenar la nevera de productos frescos, de calidad y saludables. En Reino Unido, incluso, se han repartido talonarios válidos para adquirir fruta y verdura entre las familias con menos ingresos. El último estudio sobre el precio de la comida y su relación con la salud lleva impronta española, y lo ha dado a conocer la revista Journal of Epidemiology and Community Health (doi:10.1136/jech.2008.081208).

Sus observaciones se han llevado a cabo sobre una cohorte iniciada por el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra en colaboración con centros universitarios de Santiago de Compostela, Cantabria, Las Palmas, Zaragoza, Málaga y Jaén. En el proyecto se recogen cuestionarios periódicos con información relativa a estilos de vida, hábitos alimentarios y salud. Es el noveno año de seguimiento. Además, en la firma de este trabajo han participado investigadores de las universidades de Harvard y Minnesota (EE.UU.), y la Universidade Federal de Minas Gerais (Brasil).

La originalidad del trabajo reside, aclaran los autores, en que “son escasos los análisis sobre la relación entre el coste de los alimentos, las preferencias por diferentes patrones alimentarios y la obesidad”. Los hallazgos se obtuvieron después de evaluar los patrones dietéticos de más de 17.000 voluntarios (graduados universitarios) durante el año 2008.

“Los voluntarios rellenaron un cuestionario semi-cuantitativo de frecuencia de consumo de alimentos, en el que se incluían 136 alimentos agrupados en 30 categorías, especificándose la cantidad consumida en gramos por día. A partir de esta información, calculamos los costes de los alimentos siguiendo los datos oficiales disponibles”, explica la coordinadora del proyecto, Maira Bes-Rastrollo.

Además, establecieron un sistema de puntuación para asignar a los participantes valores que permitían clasificarlos como seguidores de una dieta mediterránea “rica en aceite de oliva, pescado, legumbres, frutas, verduras y hortalizas” o bien como adeptos a un patrón que denominaron “americanizado”: “con predominio de grasas, azúcar, carne roja, comida rápida, bebidas azucaradas carbonatadas y bollería industrial”. De acuerdo con sus conclusiones, el primer patrón exige un mayor desembolso.

Bes-Rastrollo propone elevar los impuestos de los alimentos menos saludables y subvencionar los de mayor calidad. En este contexto, McDonald’s España ha experimentado un incremento del 7% en ventas en España en 2008. Son 755 millones de euros, según la presidenta para España del grupo de comida rápida, Patricia Abril. La compañía ha abierto en este período 17 restaurantes, y confía en mantener ese ritmo a lo largo de todo 2009.

Fuente: http://www.jano.es