Para los especialistas, una actividad sexual intensa equivale a caminar un kilómetro y medio en 15 minutos. No obstante, recomiendan que los pacientes cardíacos se hagan una ergometría. Consejos.

Por Sibila Camps

Sufrir un infarto mientras se está haciendo el amor, posiblemente sea uno de los fantasmas que más desvelan a los hombres. Y si bien la probabilidad de que esto ocurra es muy baja, la sexualidad es un asunto complejo en los pacientes cardíacos, sobre el cual deben conversar con su médico. Por eso fue uno de los temas abordados en el XXXV Congreso Nacional de la Sociedad Argentina de Cardiología, que concluyó el domingo en Buenos Aires.

¿Un hombre puede infartarse sólo por su vigoroso despliegue sexual? "En la fase orgásmica (de 10 a 16 segundos), la frecuencia cardíaca aumenta a 120 a 130 latidos por minuto -explica el doctor Jorge Giordano, jefe de Consultorios Externos y Prevención Cardiovascular del Instituto Médico Adrogué-. Comparada con otros movimientos diarios, se corresponde con una actividad moderada a liviana: 3,7 metas en las fases pre y posorgásmica, y 5 metas durante la fase orgásmica, lo que equivale a caminar un kilómetro y medio en 15 minutos. El riesgo absoluto de que la actividad sexual 'gaville' un evento coronario es muy bajo; es mucho mayor durante un ejercicio intenso. Y un estado emocional agudo implica casi el mismo riesgo que la actividad sexual". Giordano cita el único estudio serio sobre muerte súbita que incluye la variante sexual, realizado por el médico japonés Ueno: sobre 5.559 casos, sólo 34 hombres fallecieron durante la actividad sexual, 27 de ellos en una relación clandestina. "En un hombre sano de mediana edad, no fumador ni diabético, la probabilidad de que el acto sexual desencadene un infarto es de uno cada 10.000 producidos -informa-. Si tiene enfermedad coronaria, la chance es de uno cada 1.000 infartos; y con pareja circunstancial, ese riesgo se duplica".¿Y si ya lo padeció? "Un evento coronario agudo marca un antes y un después en la vida de cualquier persona, y la actividad sexual genera muchos mitos, tabúes y miedos -subraya Giordano-. El paciente es reacio a hablar del tema, la pareja lo sobreprotege, y el médico no lo aborda porque piensa que al paciente no le interesa. El reinicio es uno de los aspectos identificados como de pobre manejo por los médicos, porque siempre está influenciado por prejuicios". Por lo general, entre dos y seis semanas después, el hombre puede volver a tener sexo. Llevar marcapasos tampoco entraña un impedimento, ya que se adaptan al ejercicio, en un rango de frecuencia cardíaca de 70 a 125 pulsaciones por segundo. Una ergometría revelará qué esfuerzos puede o no hacer. "Si puede subir dos pisos por escalera o caminar 10 cuadras en 15 minutos, la actividad sexual no le traerá ningún problema", afirma Giordano. De lo contrario, convendrá que adopte la posición inferior -de menor gasto- o, si su riesgo cardíaco es alto, que mantenga una actividad sexual no coital. Lo que sí ocurre, en cambio, es que los pacientes cardíacos suelen tener problemas con su sexualidad. "A menudo la impotencia es un marcador de base de enfermedad vascular. Muchos hombres han salvado la vida al consultar por disfunción eréctil", observa el doctor Adrián Sapetti, presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Sucede que cuando la pared interna de los vasos está alterada por problemas vasculares, segrega menos óxido nítrico, el pene se dilata menos, los cuerpos cavernosos no alcanzan a llenarse de sangre, y la erección es más difícil. La disfunción sexual afecta al 1% de la población masculina general. Pero en los varones de 40 a 45 años, la disfunción de origen vascular ronda el 30%. "A medida que el hombre va envejeciendo, se va acercando al 50%, y también es mayor la probabilidad de cardiopatías. La gran causa de la disfunción sexual es la enfermedad vascular", destaca el doctor Pablo García Merletti, profesor adjunto de Farmacología en la Universidad del Salvador. Los factores de riesgo cardiovascular también inciden en la sexualidad: la hipertensión, el tabaquismo, la obesidad, la vida sedentaria, la glucosa y el colesterol elevados. "Culpan de todo al pene, y están haciendo todo lo posible para que no funcione", observa Sapetti. Por otra parte, "ciertos fármacos que se utilizan en pacientes con enfermedad coronaria, además de la gran mayoría de los antihipertensivos, también generan cierto grado de disfunción sexual. Puede ocurrir con los betabloqueantes, y también con los diuréticos", comenta García Merletti. Recurrir a drogas que mejoran la potencia sexual -como el Viagra- puede ser una solución, pero también un paso al vacío, por lo que es necesario consultar al médico. Apoyarse en el alcohol tampoco es una ayuda, porque produce un efecto inhibitorio de la eyaculación. "Pero el factor más importante -subraya Giordano- es su condición física, controlar su glucemia y su colesterol, comer bien, dejar de fumar y hacer ejercicio".

Fuente: El sexo en pacientes cardíacos: Hay pocas chances de infarto pero aconsejan consultar al médico