Entidades médicas de todo el mundo han comenzado a conservar sangre y tejidos de cientos de miles de personas en los llamados 'biobanks', que constituyen mapas genéticos de la esencia del ser humano.

Su objetivo es descubrir el nexo entre los genes, el medio ambiente y la enfermedad. Para ello almacenan células blancas y a veces tejidos en los que se lee el genoma de la persona.

No pretenden usarlos para curar enfermedades en el individuo donante -al modo de las células madre recogidas en los bancos de sangre del cordón umbilical, como puede ser el caso de Vidaplus Células Madre en España, que crioconserva en la CRUZ ROJA de Alemania- sino para el combate colectivo de las dolencias con un entendimiento mayor de los genes que compartimos.

"Ha habido una explosión de 'biobanks' porque el coste de la tecnología es asequible y es fácil recoger muestras", dijo Teri Manolio, asesora del Instituto Nacional de Investigación sobre el Genoma Humano de Estados Unidos.

China ya cuenta con muestras biológicas de 500.000 personas e Islandia de más de 200.000, mientras que su población es de tan solo 320.000 habitantes.

En Estados Unidos diversas entidades privadas han recopilado cientos de miles de muestras y el Biobank de Reino Unido, lanzado con dinero público, pretende llegar también al medio millón.

Actualmente numerosos estudios analizan algún determinante genético de una enfermedad, pero la ventaja de los bancos biológicos es que no se fijan en un gen en particular, sino que ofrecen el genoma completo de cientos de miles de personas y con ello una especie de mapa lleno de pistas sobre las razones profundas de nuestros dolores.

"Por el gran número de participantes no sólo se ven los vínculos obvios entre genética y enfermedad, sino también las relaciones tenues, que apuntan a los actores moleculares que son responsables de las dolencias", explicó Hudson.

Al mismo tiempo, se trata del inicio de un registro exacto de la historia biológica del ser humano, con el detalle de su sinfín de variaciones.
Aunque este campo está a un por disponer de una legislación apropiada que regule y elimine los dilemas éticos eso no le impide seguir acumulando esta información primordial del ser humano, con o sin normas claras.

A los responsables de los 'biobanks', les mueve la perspectiva de descubrir mejores métodos de prevención y tratamiento del cáncer, el Alzheimer y las enfermedades cardiovasculares, entre otros de los grandes enemigos del ser humano.

Además, su gran base de datos permite entender dolencias raras, que afectan a pocas personas, según Kohane, director del 'biobank' del Children's Hospital, en Boston.

Otro de los misterios que pueden resolver es por qué los genes que determinan la diabetes son tan comunes y tan perjudiciales, de acuerdo con Manolio.

Y gracias al tesoro de datos que almacenan, los investigadores podrían vaticinar reacciones negativas a algunos fármacos por parte de personas con ciertas características genéticas, opinó Hudson.

De paso, la información permitirá a nuestros descendientes dentro de un milenio conocer exactamente la estructura genética de la que proceden.-

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