Este año el premio Nobel de Medicina será compartido por tres investigadores europeos que apuntaron sus microscopios a dos virus que se pueden transmitir por las relaciones sexuales. La mitad del premio (en total son 1,38 millones de dólares) será para los franceses Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier por su descubrimiento del "virus de la inmunodeficiencia humana", más conocido hoy como VIH. Y la otra mitad será para el científico alemán Harald zur Hausen, quien halló que el virus del papiloma humano (VPH) causa cáncer de cuello uterino.

El jurado del Instituto Karolinska de Suecia, que otorga los premios Nobel de Medicina cada año, sorprendió al mundo con la decisión. Renovó controversias sobre los "dueños" de los descubrimientos y reactivó recelos y sentimientos de injusticias (¿acaso los premios alguna vez son justos?).

Uno de los grandes ausentes fue Robert Gallo, el estadounidense quien también se atribuyó la identificación del virus que causa el sida. Ayer dijo que el desaire que le habían hecho le significa "una desilusión". La otra persona que no recibió el premio y que trabajó en el virus del papiloma humano fue Nubia Muñoz. Nacida en Colombia, esta mujer trabajó por décadas en la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer en Lyon, Francia, y demostró también la relación causal entre la infección por el virus del papiloma humano y el cáncer de cuello uterino, tal como lo hizo Harald zur Hausen con otro tipo de estudios.

"La investigación científica no está exenta de controversias", comentó a Clarín Mercedes Weissenbacher, investigadora superior del Conicet, miembro titular de la Academia Nacional de Medicina y una de las primeras investigadoras del virus del sida en la Argentina.

"Este año se premió a los verdaderos descubridores del virus del sida: Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier. Pero también tenemos que reconocer que el aislamiento que ellos consiguieron no hubiera sido posible si Robert Gallo no hubiera desarrollado una técnica específica para identificar retrovirus. No conozco aún los criterios que siguieron los integrantes del jurado del Premio Nobel".

Los investigadores franceses hicieron su gran contribución cuando el sida desconcertaba al mundo. En 1981, fue identificado como síndrome de inmunodeficiencia humana adquirida. Fue en California y en Nueva York, en los Estados Unidos. Varios laboratorios se pusieron a buscar la causa del síndrome. Uno fue el de Barré- Sinoussi, en la unidad de oncología viral del Instituto Pasteur de Francia.

Ellos aislaron células linfáticas de pacientes que estaban manifestando los síntomas iniciales del sida. Esa punta los llevó a aislar finalmente al virus del sida en 1983. Al año siguiente, Robert Gallo publicó una investigación en la revista Science en la que hacía explícita también la asociación entre el mismo virus y el sida. En ese momento, se desató una gran disputa entre Gallo y el grupo de Montagnier. Los franceses decidieron demandarlo porque sostuvieron que Gallo utilizó una de sus muestras del virus para alcanzar su conclusión.

En 1992, un panel de la Academia de Ciencias de los EE.UU. determinó que la muestra que había usado Gallo sí estaba contaminada con material del instituto francés. Ese año también la Oficina de Integridad de la Investigación del Servicio de Salud Pública de su país también lo declaró culpable de "una conducta impropia para un científico".

Otro punto que discutieron Gallo y Montagnier fue el patentamiento de métodos, pero la sangre no llegó al río: llegaron a un acuerdo sobre las patentes, más satisfactorio para los científicos franceses. Bertil Fredholm, del Comité Nobel, defendió la decisión del jurado: "Se puede considerar claramente demostrado que el descubrimiento fue hecho en Francia. Y si se trata de determinar quién es digno de un Nobel, nosotros somos expertos". Gallo, en cambio, se consoló: "Estoy agradecido al haber leído en la declaración de Montagnier que yo también lo merecía".

El tercer ganador del Nobel de Medicina 2008 ni se lo esperaba. "No estaba preparado", dijo. En 1974, Harald zur Hausen sospechó que el cáncer de cuello uterino era producido por el VPH, y llegó a aislar las cepas específicas. A largo plazo, su aporte llevó al desarrollo de las recientes vacunas preventivas.

Fuente: Nobel de Medicina a investigadores del virus del sida y de cáncer uterino