Un meta-análisis de estudios que investigaban sobre medidas diseñadas para mejorar la interacción profesionales de la salud-paciente confirma que la misma tiene efectos benéficos que se comparan al uso diario de aspirina para prevenir un infarto.

El Empathy and Relational Science Program del Hospital General de Massachusetts realizó un reporte con resultados más fidedignos que otros anteriores, en el que solo se incluyeron ensayos controlados aleatorios. Esto permitió obtener finalmente pruebas objetivas que apoyaran la ya establecida creencia de que una buena relación médico-paciente puede mejorar los resultados de salud.

Helen Riess, directora del programa anteriormente mencionado, afirmó que "Aunque los efectos que encontramos fueron pequeños, este es el primer análisis de los resultados combinados por estudios previos que muestra que los factores de la relación realmente hacen la diferencia en los resultados en la salud de los pacientes".

La mayoría de los estudios previos enfocados en esta temáticas no mostraban si había o no mejoras de salud, sino que solo mostraban si los pacientes entendían los consejos de los médicos o cómo es la relación de los médicos con sus pacientes.

Es por esto que el equipo de investigación se limitó su análisis a estudiar encuentros con altos estándares de evidencia. Los estudios seleccionados fueron ensayos controlados y randomizados dirigidos a la relación médico-paciente en el contexto de tratamiento de codiciones médicas específicas. También debían incluir factores mensurables -como disminución de la presión arterial o pérdida de peso- y factores subjetivos, como la sensación de dolor de los pacientes.

Los estudios elegidos fueron realizados entre 1997 y 2012, en Estados Unidos, Europa y Australia. Los mismos examinaban el impacto de las intervenciones médicas; algunas estaban más enfocadas a la relación en sí, como mayor contacto visual y atención a las emociones, mientras que otras se basaban en estrategias para enfrentar el problema de salud en cuestión. Todo fue evaluado en un grupo control que prestó la atención como lo solía hacer y otro que recibió formación en técnicas para llevar a cabo una mejor relación profesional de la salud-paciente.

La aplicación de métodos estándar de meta-análisis demostró que la aplicación del entrenamiento recibido tuvo efectos pequeños pero estadísticamente significativos en factores mensurables, como la pérdida de peso, o disminución de la presión arterial, glucemia y niveles de lípidos en sangre. De esta forma, se estableció que la magnitud de una buena relación médico-paciente equipara a los beneficios de tratamiento bien establecidos.

Fuente: Study confirms impact of clinician-patient relationship on health outcomes - Massachusetts General Hospital, Boston, MA