Es la hipertensión menos conocida y suele confundirse con el asma porque también produce falta de aire. Es la hipertensión pulmonar, que se caracteriza por el aumento de la presión en las arterias que conectan los pulmones con el corazón y afecta a 160 argentinos anualmente.

En la Argentina ya existe una asociación sin fines de lucro –que lleva la sigla HIPUA– que orienta y asesora a pacientes y familiares, y tiene su web (Hipua :: Hipertension Pulmonar Argentina ::) para concientizar sobre la existencia de la enfermedad. Incluso algunos médicos la desconocen y esto hace que los afectados tarden más de 3 años en acceder al diagnóstico y al tratamiento adecuado.

Además de falta de aire, los labios azulados y el cansancio son otros síntomas, que aparecen por la poca oxigenación de la sangre. La enfermedad es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres. Y si bien puede presentarse a cualquier edad, en la mujer lo hace mayormente a partir de los 30 años, mientras que en el hombre a partir de los 40.

“Puede ser producida por enfermedades muy diferentes entre sí, pero tienen en común que estrechan las pequeñas arterias del pulmón y dificultan el pasaje de la sangre. Esa obstrucción al flujo de sangre aumenta la presión dentro de esos vasos pulmonares. De esta manera, el ventrículo derecho, que es la estructura anatómica que bombea la sangre para ser oxigenada, termina dilatándose y haciéndose insuficiente”, explicó Norberto Vulcano, del servicio de cardiología del Hospital Italiano.

El diagnóstico se hace con una radiografía del tórax, un electrocardiograma, un examen clínico básico y un ecocardiograma. “Es necesario confirmar el diagnóstico con un estudio específico del circuito derecho del corazón”, señaló Vulcano.

Los médicos pueden recetar diferentes tratamientos. Entre las familias de medicamentos que se usan, se encuentran los bloqueantes de los canales del calcio, los prostanoides, las antiendotelinas, los inhibidores de la 5-fosfodiesterasa, y los estimuladores de la guanilato ciclasa soluble. Este último se usa preferentemente para los casos en los que la hipertensión pulmonar es generada por la enfermedad tromboembólica crónica. “El tratamiento es clave –destacó el médico– porque la enfermedad librada a su suerte tiene un promedio de vida de 2,8 años. En cambio, si se la detecta a tiempo, se mejora la calidad de vida y aumentan las chances de sobrevida”.

Fuente: http://www.clarin.com/sociedad/hiper...092490798.html