Cuando se habla de ropa electrónica, uno piensa en gafas, relojes o pulseras inteligentes capaces de enviar notificaciones o medir los signos vitales de los usuarios. Pero hay otra vertiente que está acaparando el interés de los investigadores informáticos y científicos: los gadgets implantados en el cuerpo humano. Esta alternativa fue explorada durante la feria de electrónica de consumo International CES 2014.


Antes de integrarse en las filas de Yahoo Labs, el investigador informático Christian Holz lideró un experimento en colaboración con la Universidad de Toronto en el que instalaron dispositivos de aproximadamente cinco centímetros sobre el brazo de cuatro participantes de la ciudad canadiense, que fueron cubiertos por materiales para crear una capa de piel artificial en los participantes.


Estos dispositivos estaban equipados con una serie de sensores y equipos como un botón, sensores de presión, un motor de vibración, un micrófono, un altavoz, una batería y conectividad Blouetooth para transferencia de datos y recarga de batería.


¿Y si a la conectividad inalámbrica se le suman sensores que el cuerpo no rechace al ser implantados? Esto podría derivar en la creación de órganos artificiales. Esta es la perspectiva de Francine Kaufman, doctora en Medicina e investigadora especializada en el área de diabetes, del centro de tecnología para la salud Medtronics.


La experta encabeza un grupo de investigación que desarrolló un sistema de monitoreo en tiempo real de los niveles de glucosa a partir de sensores colocados en la piel de los que sufren de diabetes.


Éstos se conectan inalámbricamente a medidores de glucosa, dispensadores electrónicos de insulina portátiles que el paciente lleva consigo así como a su teléfono inteligente y a Internet.


La idea es que el usuario reciba su dosis de insulina automáticamente cada vez que su cuerpo lo requiera, que la información generada a partir de las mediciones en tiempo real se almacenen en la nube y pueda ser estudiada por los médicos, el paciente y sus familiares si así lo quiere, así como mandar periódicamente el estado de salud y avisar mediante una alerta celular a algún familiaro contacto y al médico si ocurre una contingencia.


“La FDA y la FCC (autoridades sanitaria y de comunicaciones de Estados Unidos) ya está evaluando el sistema para darle luz verde y se han mostrado muy interesados en el desarrollo”, comentó Kaufman.


Pero la experta ve esta investigación como uno de los primeros pasos para el desarrollo de un páncreas artificial y autónomo que pueda ser instalado dentro de los pacientes que sufren de diabetes, para lo que podrían pasar todavía un par de décadas. Aún así confía en que esto derivará en el hallazgo de una cura, a nivel celular, de esta enfermedad.


En entrevistas por separado, los investigadores ven la seguridad informática como uno de los principales retos a vencer en el desarrollo de la tecnología implantada en el cuerpo.


Y es que un hackeo malicioso en estos desarrollos –como ya ha sucedido con los marcapasos– sería perjudicial para la salud de los usuarios, así como para la protección de la información de alto grado de sensibilidad.


“Definitivamente la seguridad es un área fundamental para trabajar en las investigaciones y las autoridades deben poner especial atención en esta área al crear regulaciones en la tecnología sobre todo aplicada a la salud. Esto ayudará además a que las personas se sientan más confiadas en utilizar estas nuevas tecnologías”, consideró Christian Holz, de Yahoo Labs.

Basado en CES 2014: Implantes de Gadgets, más allá del wearable | El Economista