La operación fue efectuada en Rosario y duró ocho horas. El bebé tiene veinte días y nació con una enfermedad que podía causarle la muerte. Ahora se encuentra en buen estado de salud, es amamantado por su madre y está próximo a ser dado de alta.

Un órgano que, desde algún lugar, finalmente llega, aparece. Un paciente –un recién nacido– al que, de pronto, se le enciende una luz de esperanza. Un equipo de cirujanos que trabaja durante ocho arduas horas. Noventa gramos de hígado que se cosen a las venas y a las arterias del paciente. Y un caso –este caso– que se convierte en hazaña: por primera vez en el país un equipo de profesionales de Rosario realiza un trasplante hepático a un bebé de apenas veinte días de vida. “Se trata de una nueva demostración de la capacidad de los profesionales argentinos”, destacó el ministro de Salud, Juan Manzur.

Samuel Ojeda nació con hemocromatosis neonatal idiopática, una enfermedad muy poco frecuente y con los peores pronósticos para un neonato. “Sufría una insuficiencia hepática, tenía el hígado inflamado y producía una retención de bilis y una sobrecarga de hierro”, explicó a Página/12 Alejandro Costaguta, médico clínico del niño y subjefe del equipo de trasplante hepático del Sanatorio de Niños de Rosario, donde se realizó la operación. Tras descartar distintos tratamientos posibles, “no quedó otra que proponer el trasplante. Si no recibía el hígado, el bebé tenía pocas chances de vivir”, afirmó el profesional. El paciente, entonces, fue inscripto en la lista de espera del Incucai. Costaguta contó que tras anotarlo “comenzaron a preparar al papá del bebé para que sea el donante porque las posibilidades de obtener un órgano eran escasas”. “El mismo día en que estaba prevista la operación del papá, llamaron de Buenos Aires para informarnos que había aparecido un donante cadavérico de 7 años”, relató el médico. El 5 de septiembre, Samuel, con apenas veinte días de vida, fue intervenido quirúrgicamente en el centro asistencial rosarino. La intervención comenzó a las 9 de la noche del jueves 5 y finalizó a las 5 de la mañana del día siguiente. “Se trató de un trabajo muy complicado y delicado –señaló a este diario Daniel Beltramino, médico cirujano a cargo de la operación–. Tuvimos que achicar el hígado del donante a la necesidad del paciente. Usamos un 25 por ciento, unos noventa gramos, del órgano recibido. Luego había que coser las arterias y las venas. En trasplantes de este tipo a chicos tan chicos la mortalidad es muy alta.”

Ayer trascendió públicamente el caso de Samuel, y con él la hazaña: se trató del primer trasplante hepático del país a un bebé de menos de un mes. El chiquito trasplantado se encuentra ahora en buen estado de salud, es amamantado por su madre y está próximo a ser dado de alta.

El ministro de Salud, Juan Manzur, destacó el trasplante y dijo que “se trata de una nueva demostración de la capacidad de los profesionales argentinos y de la potencialidad de gestión de nuestro Incucai”. “Son la expresión concreta de un Estado presente y activo que trabaja para salvar vidas”, aseguró Manzur. “Felicito a todo el equipo de salud que hizo posible este nuevo logro de los argentinos, ya que no hay demasiados antecedentes a nivel mundial de intervenciones de este tipo”, apuntó el titular de la cartera de Salud. El funcionario resaltó además que la Argentina “está a la cabeza en materia de trasplante de órganos a nivel regional, con la concreción de un trasplante cada seis horas”.

La madre de Samuel, Valeria Bouvier, contó que el bebé “ya tiene otro color, sonríe, mira mucho, toma teta y todos sus órganos funcionan bien”. “Pedí mucho a Dios para que apareciera su donante y ahora pido consuelo para la familia que permitió este milagro”, señaló, tras lo cual estimó que “si la evolución sigue como hasta hoy (por ayer), en pocos días más podremos llevar a Samuel a casa”.

El director del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), Carlos Soratti, destacó que esta operación “demuestra el desarrollo logrado en el sistema nacional de donación y trasplante”. Según Soratti, en el Incucai no hay registro de un trasplante de este tipo a en bebé de menos de 28 días de vida. “Hay un antecedente en un chiquito de poco más de treinta días de vida hace un par de años, que se llevó a cabo en el Hospital Garrahan, pero por el tiempo de vida ya no se considera neonato”, explicó Soratti.

Fuente: Página/12 :: Sociedad :: Un trasplante de 90 gramos