La semana Nobel abre mañana los actos para celebrar la entrega anual de los prestigiosos galardones, que distinguen desde 1901 el genio intelectual y que este año premian a nueve hombres y una institución, la Unión Europea (UE) .


El programa se dividirá, como es tradición, entre Estocolmo y Oslo, que acoge solo los actos relacionados con el Nobel de la Paz, el único que se falla y entrega fuera de Suecia por deseo expreso del creador de los galardones, Alfred Nobel (1833-1896) , ya que Noruega formaba parte del reino sueco en su época.


Los ganadores, el Nobel de la Paz aparte, pronunciarán mañana y pasado en Estocolmo los discursos de aceptación del premio.


El Konserthus de Estocolmo acogerá el sábado el concierto Nobel, en el que el director alemán Christoph Eschenbach dirigirá a la Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, con el violinista chino-australiano Ray Chen como solista.


En ese escenario se celebrará dos días después la ceremonia central de entrega de los premios, mientras el Ayuntamiento de Oslo acogerá horas antes la del Nobel de la Paz, que recogerán las principales autoridades comunitarias, en un acto en el que estarán presentes los jefes de gobierno de la mayoría de países de la UE.


Los Nobel de este año han vuelto a evidenciar el predominio estadounidense en los denominados premios científicos: cinco de los ocho galardonados tienen esa nacionalidad.


De Estados Unidos son los ganadores en Química, Robert J. Lefwokitz y Brian K. Kobilka, a quien la Real Academia de las Ciencias sueca ha distinguido por sus estudios sobre receptores celulares, a través de los que logran sus efectos cerca de la mitad de los medicamentos que existen.


Sus compatriotas Alvin E. Roth y Lloyd S. Shapley recibirán el de Economía, el único no instituido por Nobel y que fue fundado por el Banco de Suecia en 1969, gracias a sus trabajos sobre el diseño de los mercados y su teoría de las asignaciones estables.


Estadounidense es también David J. Wineland, premiado en Física con el francés Serge Haroche por abrir una "nueva era" en la física cuántica inventando y desarrollando métodos para medir y manipular partículas individuales preservando su naturaleza cuántica mecánica de un modo que antes se pensaba era inalcanzable, según el fallo.


Wineland y Haroche han sentado las bases para la construcción en el futuro de ordenadores cuánticos mucho más veloces y de relojes más precisos, que podrían ser la base de un nuevo sistema de tiempo.
Igual de revolucionario es el trabajo del británico John B. Gordon y el japonés Shinya Yamanaka, distinguidos en Medicina por cambiar la visión de la evolución de los organismos al demostrar que las células adultas pueden ser reprogramadas para desarrollar cualquier tipo de tejido.


En Literatura, la Academia Sueca, ha reconocido este año el "realismo alucinatorio" de Yo Man, que une en su obra el cuento, la historia y lo contemporáneo, y es el primer chino radicado en su país en ganar el premio, ya que Gao Xijian residía en Francia y tenía nacionalidad francesa cuando se lo llevó en 2000.


El más polémico de todos los galardones ha sido, como suele ser habitual, el Nobel de la Paz, que este año ha premiado a la UE por los "esfuerzos exitosos" por la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en el continente.


La decisión ha recibido fuertes críticas en Noruega, no solo por el tradicional "euroescepticismo" de un país que ha rechazado en dos ocasiones en referendo su ingreso en la UE, sino también por la conveniencia de distinguir a una institución cuyo papel al afrontar la crisis económica está siendo muy cuestionado.


Decenas de organizaciones de referencia en este país escandinavo, como el Instituto para la Investigación sobre la Paz (PRIO) o el Consejo para la Paz de Noruega, se han mostrado claramente en contra, y el Partido Centrista, socio menor de la coalición de Gobierno, ha anunciado su boicot a la ceremonia.


Tres ganadores del Nobel de la Paz -el argentino Alfredo Pérez Esquivel, el sudafricano Desmond Tutu y la irlandesa Mairead Maguire- han enviado una carta de protesta a la Fundación Nobel cuestionando la idoneidad del galardón.


Tanto el Nobel de la Paz como los otros cinco han reducido este año su dotación económica un veinte por ciento hasta los 8 millones de coronas suecas (unos 930.000 euros o 1,5 millones de dólares) para lograr un rendimiento del capital ajustado a la inflación.

Fuente: El Universal - Sociedad - Semana Nobel iniciará festejos mañana