Los trabajadores de la salud se enfrentan a un serio dilema: por un lado tienen las misma necesidades y aspiraciones que los otros empleados, pero por otra parte se ven obstaculizados en el proceso de negociación porque no pueden servirse muchas veces del derecho a huelga como una herramienta en la negociación. A partir de las huelgas recientes de médicos en Argentina, Honduras y España exploramos el dilema


La huelga puede definirse como toda perturbación producida en el proceso productivo y principalmente la cesación temporal del trabajo, acordado por los trabajadores, para la defensa y promoción de un objetivo laboral o socioeconómico. Existen 3 elementos en una huelga: 1) Suspensión de trabajo, 2) a través de una acción colectiva, 3) acompañada de una exigencia.


La problemática en cuestión de si un médico debe ir a huelga es de gran importancia para la inmensa cantidad de médicos cuyas remuneraciones y condiciones de trabajo están cubiertas por un contrato de empleo con un empleador, como un ministerio de salud. El médico se encuentra en la misma posición que cualquier otra categoría de trabajador cuando enfrenta un conflicto con su empleador, en lo que respeta a las condiciones de trabajo y las remuneraciones. Sin embargo, el médico se encuentra en una situación difícil frente a la suspensión del trabajo, para exigir mejoras en sus condiciones de trabajo y remuneraciones, debido a consideraciones éticas y a menudo legales.


El empleador, al estar consciente de los obstáculos éticos y legales que enfrentan los médicos al suspender el trabajo, puede aprovecharse de los médicos empleados y explotarlos. Por estas razones, se debe encontrar una posición que sea consecuente con la situación ética y legal que presenta la suspensión del trabajo por parte de los médicos, pero que también proteja los derechos laborales de éstos.


Si aceptamos que el conflicto es parte inherente de las relaciones empleador–empleado, debido a que las expectativas de ambas partes en la relación son distintas, podemos suponer entonces, que los médicos experimentan el mismo conflicto de cualquier otro empleado. La legislación laboral moderna entrega medios eficaces para tratar los conflictos laborales al institucionalizarlos y llevarlos a un de negociación, incluyendo el arma de la huelga como una herramienta esencial para forzar las exigencias.


Si la etapa de negociación no es exitosa y las partes entran en una lucha para forzar sus exigencias, la mayoría de los empleados tiene derecho a huelga. Sin embargo, los médicos prestan servicios esenciales y si los interrumpen pueden poner en peligro de vida o la salud de la población.


No obstante que el ejercicio de la Medicina haya colocado al médico en condiciones laborales similares a las de cualquier trabajador, sus aspiraciones y reclamos salariales continúan siendo un derecho, mientras no atenten contra el bienestar de los pacientes. Al respecto, la Asociación Médica Mundial:


1) Condena a los empleadores que explotan a los médicos al pagarles sueldos inferiores al nivel del mercado y otorgarles condiciones de trabajo inferiores, cuando saben bien que las responsabilidades del médico le prohiben ir a huelga.


2) Confirma que la definición de servicios esenciales, establecida por la Oficina Internacional del Trabajo, es aplicable a los médicos.


3) Recomienda a los médicos que soliciten a sus asociaciones médicas que presionen y negocien métodos eficaces de solución de conflictos, como alternativa a la huelga.


4) Recomienda que los médicos no participen en huelgas cuando existan métodos alternativos eficaces de solución de conflictos".


¿Cuál es tu opinión? ¿Apoyás a los trabajadores de la salud en huelga? Llegado el caso, ¿irías a huelga?