Mancia

Residencias Médicas en Argentina

Residencias Médicas en el Mundo

Diario de la Salud

Materias Basicas de Salud

Materias Clínicas

México

Universidades

Hospitales

Carreras de la Salud

Tecnicaturas

Clasificados & Insumos

Trabajo

Café Mancia

Foro/ Mancia/ Foros generales/ Mesa Redonda/

Quien nos enseña a enfrentar la muerte?

Quien nos enseña a enfrentar la muerte?

  1. Avatar de Niskay
    18
    Posts
    1
    Agradecimientos
    recibidos
    #1

    Quien nos enseña a enfrentar la muerte?

    Como los médicos tenemos tantos de humanos como cualquier otro me pregunto como se nos prepara para tratar la muerte de un paciente y especialmente como comunicarlo a la familia ,sin dudas a todos se nos ocurren formas incorrectas , pero cuales seria las mejores?Ademas de hacer terapia o usar el grupo Valint (creo que asi no se escribe ,perdon)no habra otra manera de prepararnos para manejar estas situaciones?algun curso?agregar una materia?Que piensan?
  2. Avatar de [-yam!-]
    1,407
    Posts
    901
    Agradecimientos
    recibidos
    #2
    Para estas cosas no hay recetas obviamente.
    En el hospi cuando tuvimos en la primer semana psicosemio hablamos sobre el tema y tambien sobre como dar malas noticias.
    Como no soy ninguna experta en estas cosas, simplemente me acotaré a dos cositas: Una de las tantas cosas que me quedaron es que es bueno hablarlo entre nosotros u entre colegas... Y otra cosa muy distinta pero que me dejó pensando, es primero pensar sobre nuestra propia muerte, para asi poder estar preparados para afrontar a la del otro.
    Adio
  3. Médico Residente en Terapia Intensiva
    Avatar de Tincho
    5,655
    Posts
    1,235
    Agradecimientos
    recibidos
    #3
    Nada te "prepara" para la muerte salvo la experiencia previa, ni para dar malas noticias, salvo haberlas recibido antes. Simplemente hay cosas que te ayudan luego a sobrellevarlas cada vez mejor.


    Life does not cease to be funny when people die any more than it ceases to be serious when people laugh. -George Bernard Shaw
  4. 99
    Posts
    3
    Agradecimientos
    recibidos
    #4
    No creo que valga la pena agregar una materia/curos para comunicar la muerte de un paciente, ya que depende de la especialidad que uno elija, va a lidiar mas o menos con la muerte, ejemplo: un pediatra y un neurocirujano. Pero, por lo general, las personas que elijen ese tipo de especialidades (las que hay mayor tendencia a que mueran pacientes) saben a lo que se enfrentan asique de alguna manera o otra, con el tiempo se "acostumbran". Te digo esto por lo que me cuenta mi viejo.

    saludos
  5. Estudiante de Medicina
    Avatar de Dra jimenuska
    3,384
    Posts
    493
    Agradecimientos
    recibidos
    #5
    la verdad es la siguiente, lamentablemente no se nos enseña como enfrentar la muerte , ya que a cada uno le afecta de maneras distintas, aunque en varias materias durante la carrera, sea la carrera que sea, te enseñen sobre psicologia o de como elaborar el duelo, uno debe simplemente pasar por eso... y adaptarse de que alguna vez les pasara en su vida...

    la primer experiencia que tuve para enfrentar la muerte, no fue durante mi carrera de enfermeria, fue cuando estaba en el cbc yo era voluntaria en el hospital fernandez alla en el 99, estaba en neonatologia y hubo un dia que fue bastante agitado ahi adentro y en una de esas yo estaba en la parte de neo intensiva hablando con una mama y en la incubadora de al lado empezo a hacer ruido, me acuerod que vino demasiada gente y nos sacaron para atender a un bebe prematuro.... el bebe no resistio y fallecio... esta mama y yo vimos eso y nos dolio demasiado, luego llego la mama de este bebe fallecido y nos miraba a todos y nos preguntaba porque, y no supimos que responder , lo que esta señora y yo hicimos fue abrazarla nada mas.. no dijimos nada y dejamos que esta joven madre se descargue y llore por el hijo que habia perdido.....

    llegue a mi casa muy dolida ya que nunca vi a un bebe morir... fue muy triste.. pensaba porque le paso a ese bebe? no vivio nada... que no lo merecia.... pero bue.. al haber nacido tan prematuro las chances que tenia para sobrevivir eran pocas me contaron los medicos alla....

    solo la primera experiencia te enseña como enfrentar la muerte y como acompañar a la familia del paciente fallecido..
    uno tb como profesional tiene que elaborar el duelo, pasamos por ese momento de ira, de no comprender el porque, pero el aceptarlo nos ayuda a seguir, ademas nos mejora como personas y sabemos que todo esfuerzo que se hizo, valio la pena para que esa persona pueda estar unos segundos mas en esta tierra mortal y llevarse ultimas experiencias......
  6. Médico (no especialista)
    Avatar de Lost_x_Divididos
    532
    Posts
    119
    Agradecimientos
    recibidos
    #6
    Yo creo que uno debe hacerse una roca, aunque sea en el instante de comunicarle esto al paciente. Me parece que si nos involucramos con cada paciente que muere y el dolor que puede llegar a sufrir su flia, al 3er paciente fallecido nos pegamos un tiro. Ser frio, a mi parecer es la solucion al problema de la muerte de un paciente (obviamente, cabe destacar que no por ser frio uno es cruel, o totalmente irrespetuoso...la noticia se debe comunicar con cautela, pero sin involucrarse).

    Saludos!

  7. 11
    Posts
    0
    Agradecimientos
    recibidos
    #7
    creo que el estar preparado para enfrentar la muerte es una cuestion personal, de acuerdo con como haya vivido cada persona y la experiencia de vida que tenga cada uno si quemo bien cada etepa de su vida estara mejor o peor preparado, en cuanto a dar la noticia del fallecimiento de un ser querido a otro es algo para lo que uno no se prepara no se puede enseñar esas cosas
  8. Avatar de Niskay
    18
    Posts
    1
    Agradecimientos
    recibidos
    #8

    Les Agradezco a todos las respuestas , sin embargo sigo con las mismas ideas que tenia antes de publicar esta pregunta y es que en esta area nos hacemos a los ponchazos , si es una cuestion de ensayo y error no seria ventajosos para todos (especialmente para los pacientes) acceder a la experiencia de otros y evitar generar dolor innecesario?tan absurda es la idea?
    En cuanto a este comentario:
    "Yo creo que uno debe hacerse una roca, aunque sea en el instante de comunicarle esto al paciente. Me parece que si nos involucramos con cada paciente que muere y el dolor que puede llegar a sufrir su flia, al 3er paciente fallecido nos pegamos un tiro"
    Me parece que endurecernos asi no es lo mejor , me hace acordar a una practica de la medicina un poco arcaica ,y que en vista de los resultados no es muy efectiva.
    Y por otra parte
    No creo que valga la pena agregar una materia/curos para comunicar la muerte de un paciente, ya que depende de la especialidad que uno elija, va a lidiar mas o menos con la muerte, ejemplo: un pediatra y un neurocirujano.
    Este planteo es como el que dice para que estudiamos embriologia si apenas vamos a aplicar algo hasta que lleguemos a gineco , etc ,
    Despues de todo cuanto mas sabemos mas nos enriquecemos
  9. 18
    Posts
    0
    Agradecimientos
    recibidos
    #9
    Debe ser bueno siempre tener algo con qué descargar la angustia (natural) que este tipo de cosas producen.

    Este tema me hizo acordar a House dando una clase:
    "¿Cómo les enseñan a decirle a alguien que está muriendo? Es como enseñarles a los arquitectos a explicar por qué su edificio se cayó."
  10. Avatar de [-yam!-]
    1,407
    Posts
    901
    Agradecimientos
    recibidos
    #10
    Con estas últimas noticias de muertes mal (?) diagnosticadas, yo cambiaria la pregunta del thread a:
    ¿Quién nos ayuda a Diagnosticar la muerte?

    Y me intriga mucho como la diagnosticaron los médicos que se equivocaron (?)

    Y sobre lo que respecta al thread, una forma de ir aprendiendo de enfrentar la muerte es lamentablemente, ir pasando por la experiencia de verla
  11. Avatar de romi23
    225
    Posts
    3
    Agradecimientos
    recibidos
    #11
    SOLO ACOTO DOS COSAS QUE ME VAN A COMPAÑAR EL RESTO DE MI VIDA:
    Una vez en el 2000 haciendo practicas en emergencia en el Hosp Ramos Mejia un medico me dijo, luego de hacer la primera ronda de signos vitales el primer dia que pisaba un hospital y la primera persona que tome el pulso, no sentia la radial, muy debil el pulso carotido y al toque avisar que empezaba con el rcp, solamente estudiado en teoria, para ayudarla a que sobreviva, y pudimos restablecerla por pocas horas, luego fallecio. No tenia familia, pero ese medico me dijo, nunca te olvides que Primero no somos dioses para evitar la muerte y no estamos encontra de ella sino acompañar a que tenga una digna muerte y otra cosa acordate siempre que al paciente que murio le diste todos tus conocimientos y tuvo la oportunidad de que la atendieran.
    Creo que todo esto resume como poder enfrentar la muerte. Igualmente si me pasa con gente que quiero nose como reacciono.
    Besos




    Te amo gordis!!!
  12. Avatar de ZeKKi
    6,769
    Posts
    1,598
    Agradecimientos
    recibidos
    #12
    Dr.House?




    Nadie te enfrenta a aceptar la muerte, ni la tuya ni la de otros, hay que saber superarla, es todo.... o sea, la de los otros, la propia muerte es insuperable. Porque moris y.... que vas a superar después?? jaaaaaaa
  13. 34
    Posts
    0
    Agradecimientos
    recibidos
    #13
    Buena pregunta...
  14. Avatar de Jorge de Paula
    36
    Posts
    26
    Agradecimientos
    recibidos
    #14

    Como aprendemos a sobrellevar la muerte

    Al revisar la historia de la humanidad se hace evidente que la muerte y todo lo que la rodea ha sido siempre un tema traumático y de difícil tratamiento. Lo que Freud inició hace un siglo, la desinhibición de nuestras angustias sobre Eros y Tanathos, ha generado sobre todo a partir de los años 60 una nueva cultura de la sexualidad y otra no menos nueva de la muerte o del morir, como queda descripta en la obra de Kubler Ross1-2. Esta revolución historiográfica se inició también en la misma década y se conoce con el nombre de Historia de las Mentalidades. Uno de los padres de esta moderna Historia de las Mentalidades y más en concreto, de las mentalidades y el morir, ha sido Philippe Ariès (3). Se podría decir que las “mentalidades más importantes que se han dado a lo largo de nuestra cultura occidental a propósito de la eutanasia serían: la eutanasia ritualizada, la eutanasia medicalizada y la eutanasia autonomizada”.
    La muerte no es ni ha sido nunca un hecho natural, simple y unívoco sino un complejísimo fenómeno cultural.
    Si bien la corrupción orgánica es el único signo cierto de muerte, este hecho biológico nunca ha sido culturalmente asumible.
    Los seres humanos no pueden ver cómo se descomponen ante su presencia los cuerpos de sus personas queridas.
    Esto explica que se hayan buscado siempre signos premonitorios de la descomposición orgánica. Nuestra cultura ha utilizado para definir la muerte la ausencia de pulso y de respiración, signos de muerte cardiopulmonar y de muerte cerebral. Que se trata más de una convención cultural que de un hecho natural incontrovertible, lo demuestra la profusa literatura que durante muchos siglos se ha escrito sobre la llamada muerte aparente.
    Si se tuviera en cuenta a estos criterios como absolutos, no se entiende por qué el temor a ser enterrados vivos o por qué las legislaciones nacionales pusieron un plazo precautorio de 24 hs. antes del enterramiento del cadáver.
    En la vida humana hay momentos de una especial trascendencia cultural, tales como son: el nacimiento, la pubertad, el matrimonio, la muerte. Todos se caracterizan por ser grandes saltos cualitativos, pasos de una situación social a otra. De ahí que estos momentos delicados y conflictivos necesiten de una liturgia especial, es decir de los llamados ritos de paso para poder metabolizarlos.
    En un intento de minimizar la angustia generada, cada cultura utilizó diversos medios o ritos particulares para que el moribundo tuviera un buen morir. Estos ritos, que eran ejecutados por familiares, magos, hechiceros etc., tuvieron siempre por objeto humanizar el proceso de morir acelerándolo voluntaria o involuntariamente para evitar el sufrimiento. Los medios involucrados son tan diversos como el uso de productos químicos: drogas, vinos, derivados del opio, humos o inciensos, cuya finalidad era que el moribundo perdiera la conciencia, acabara poco a poco su vida y pudiera morir en paz. Otras veces los ancianos eran abandonados o simplemente se alejaban de sus tribus para disponerse a morir. En América del Sur era costumbre “despenar” al sufriente por medio de la ruptura de la columna vertebral cervical por un movimiento brusco, mientras que en Esparta a los pequeños deformes se los despeñaba por la ladera de un monte. La práctica de “rematar” a los heridos, tan habitual en la época medieval, siempre se justificó por motivos de piedad y misericordia. De allí el nombre de “misericordia” dado al puñal corto que se utilizaba o el de “tiro de gracia”; aplicado a los heridos de guerra o a los ajusticiados. En muchos de estos procedimientos, si no en todos, hay una provocación directa de la muerte y en algunos pareciera que el primitivo no hiciera distinción entre el matar y el dejar morir.
    La palabra eutanasia se utiliza, desde los tiempos del emperador Augusto y, hasta finales del siglo XIX, significó el acto de morir pacíficamente y el arte médico de lograrlo.
    Es un pensamiento generalizado el que la medicina ha tenido siempre por objeto luchar por la vida y defenderla y que por lo tanto se ha opuesto sistemáticamente a las prácticas eutanásicas. Sin embargo, surge claramente de testimonios escritos de la antigüedad, que a partir del nacimiento de la medicina científica en Grecia, la función del médico era diferenciar, según Platón (4,5,6), a los enfermos “curables de cuerpo y alma, de los incurables”, para dejar morir a estos últimos, quienes al no poder cumplir una “función social” no podrían pertenecer a la “ciudad natural o perfecta” que debía estar compuesta por seres sanos. Una leve diferencia mostraron los seguidores hipocráticos, quienes dividieron a los pacientes en “tratables” e “intratables” y en base a estos principios Plinio confeccionó una lista de enfermedades en la que los médicos podrían acelerar la muerte, lista que aparece aún más detallada en los textos de Séneca. En la Edad Media, Averroes (7), uno de los máximos médicos de la época, aparece como firme partidario de la eutanasia, y no parecería arriesgado decir que la Inquisición, basada en este tipo de perspectiva, mató o dejó morir a los “enfermos espirituales crónicos” para preservar la salud espiritual de la sociedad.
    En el Renacimiento, Francis Bacon la veía como una solución para conseguir una salida de la vida más fácil y equitativa, así como también Tomás Moro la apoyaba en su libro Utopía. La literatura europea del siglo XIX, abunda en la utilización del tema como argumento en las novelas de sus más destacados autores y algunas décadas después, uno de los padres de la moderna ética médica, Karl Friedrich Marx, defiende una tesis doctoral titulada De Euthanasia Médica (8), en la que expone la necesidad de enseñar a los médicos a cuidar técnica y humanamente a los enfermos que están en la fase terminal de su vida, concluyendo en su libro que los médicos deben aprender la ciencia de la eutanasia, ya que no son capaces de dar a sus enfermos la “atanasia”, es decir, la inmortalidad.
    En 1895 un jurista alemán, Adolf Jost, publicó un libro titulado Das Recht auf Tod (9), donde argumentaba que el control sobre la muerte de los individuos debía pertenecer en última instancia al Estado, como en la guerra, donde las personas mueren por el bien de éste a fin de mantener la organización social viva y sana. Dentro de esta línea de pensamiento merecen un párrafo especial el jurista y filósofo Karl Binding y el médico psiquiatra Alfred Hoche, quienes dan a conocer en 1920 un libro cuyo título podría traducirse como “El permiso para destruir las vidas carentes de valor vital” (10). En esta categoría los autores incluyeron además de los enfermos terminales, a la mayor parte de los enfermos con desórdenes psiquiátricos, lesiones cerebrales, retrasados mentales, y los niños retardados y deformes, alegando que ese estado implicaría “muerte mental” y dado que “ya estarían muertos”, el provocar su muerte no podría asociarse a otros tipos de asesinato sino que sería un hecho permisible y provechoso, con un sentido terapéutico dentro del marco de una obra higiénica.
    Hoche hace mención de los tremendos costos económicos, especialmente de los pacientes jóvenes, que requieren muchos años de hospitalización y medicaliza también al Estado, haciéndolo partícipe de esta tarea. Según el criterio de Binding la decisión de poner fin a la vida de una persona debería ser tomada por un equipo de tres profesionales, compuesto por un médico general, un psiquiatra y un abogado. El paciente que diese su consentimiento para la eutanasia tendría derecho a retirarlo en cualquier momento. Estudia además las posibles responsabilidades de quienes practiquen la que se llama “muerte asistida” y el homicidio de los participantes voluntarios, poniendo especial énfasis en la protección del médico que participara en esta clase de procedimiento.
    Finalmente estos dos autores concluyen que este método sería compasible y estaría acorde con la ética médica. Las ideas de Hoche fueron ampliamente aceptadas en Alemania y, según la opinión de Lifton, al comenzar a desdibujarse las fronteras entre “healing” y “killing” quedaría explicada la colaboración activa de la más avanzada comunidad médica durante el período nazi, en un programa para el exterminio de 200.000 pacientes psiquiátricos y crónicos.
    Hasta la Segunda Guerra Mundial las prácticas eutanásicas se realizaron por lo general sin el consentimiento de quienes las sufrían, basándose en motivaciones sociales, políticas, médicas o eugenésicas, pero muy pocas veces tuvieron en cuenta la voluntad del paciente. Debido a que en las últimas décadas los derechos humanos fueron alcanzando un lugar preponderante, las cuestiones sobre eutanasia se han ido reformulando y han originado un extenso y profundo debate en todos los foros, a la luz de este nuevo enfoque.
    Quizás, un error común al tratar el tema de la eutanasia está en la utilización del lenguaje, ya que muchas veces se utiliza la misma palabra o frase con distinto significado. Por eso a medida que se desarrolle el tema se tornará importante aclarar el significado de los términos utilizados.
    Si bien la palabra eutanasia, que proviene del griego, significa “buena muerte”, hoy día se la identifica con la “muerte dulce” o por piedad (“mercy killing”, es decir la muerte suave, indolora, sin agonía, o la muerte provocada sin sufrimiento por medio de los agentes adecuados) (12). En el lado opuesto se encontraría la “distanasia”, que implicaría la muerte lenta, dolorosa, con prolongación de la agonía muchas veces por el uso de medios artificiales. En un intento de recuperar el significado del “buen morir” últimamente se ha acuñado el término de “ortotanasia”.
    Esta revisión del lenguaje lleva indefectiblemente a una revisión del modo de pensar, como parece quedar claro en la frase de McCormick cuando dice que:
    “NO ELEGIMOS LA MUERTE, SINO COMO VIVIR MIENTRAS NOS ESTAMOS MURIENDO"
    Esto nos permitiría ver dos aspectos en la concepción de la muerte: la muerte como momento y el morir como proceso.
    El primero puede asumirse como el hecho biológico (ausencia de actividad cardiorrespiratoria) y legal (certificado de defunción)
    y el segundo como el proceso humano personal, social y cultural, mucho menos pasible de simplificación.
    La enfermedad “terminal” (enfermedad irreversible, con perspectiva de fallecimiento irremisible y previsible) enfrenta al paciente, familiares y al cuerpo profesional que lo asiste con el concepto de muerte que cada uno posee y la actitud ante ella, la cual es muy distinta si se cree que con ella acaba todo o si se cree en una vida eterna. Desde el punto de vista del paciente las variables más relevantes según algunas encuestas realizadas son: la movilidad física, el dolor y el agotamiento, la capacidad de cuidar de sí mismo, y la aptitud para entablar relaciones personales más que la edad, religión o clase social (13). A veces la expresión del deseo de morir no es otro que el deseo de no estar solo. La incapacidad física, intelectual o la carencia afectiva extremas, pueden poner al enfermo frente a una situación peor que la muerte para él, y es por esto entonces que el enfermo puede invocar su derecho a ser protagonista de su última etapa.
    La muerte es la cuestión personal por antonomasia. Siempre se muere solo y no hay más muerte que la propia, de allí que el hombre es en principio, propietario y responsable de su muerte. En los últimos tiempos, se ve como en el mundo de la sanidad se da habitualmente una dialéctica entre “expropiación” y “apropiación” y esto toma particularmente importancia en el período final de la vida. No hay duda de que la enfermedad mortal va poco a poco expropiando el cuerpo hasta acabar con él, pero tampoco la hay de que los procedimientos técnicos y asistenciales altamente perfeccionados en la actualidad (unidades de cuidados intensivos, transplantes, soporte vital, etc.) cuando no se utilizan correctamente pueden incrementar aún más ese proceso de expropiación y que por ello algunos enfermos prefieran morir a vivir de esa manera, porque lo consideran humillante, indigno o inhumano. La vida no sólo se mide por su cantidad, sino también por su calidad, cualidad que lleva a que muchos enfermos hayan comenzado a exigir respeto a sus propias decisiones sobre cómo morir.
    Muchas veces nuestra sociedad, basada en el principio de la competición y la juventud, margina ancianos y enfermos crónicos de modo sistemático. Luego de los 65 años el hombre va sufriendo un conjunto de marginaciones o muertes progresivas: la muerte laboral, la muerte familiar (exclusión del hogar de los ancianos). Si a esto se añade la invalidez biológica y la enfermedad no es de extrañar que algunos pacientes pidan morir y que tal vez no lo harían si vivieran de otro modo.
    Ayudar a otro a quitarse la vida puede ser un acto de beneficencia o de maleficencia. Entraría dentro del primero cuando la situación del paciente pudiera considerarse peor que la muerte, sería el segundo cuando los motivos fueran interesados (económicos, familiares, sociales). Obviamente no es fácil establecer una línea divisoria nítida entre estos dos niveles en muchas situaciones.
    El médico, a medida que avanza la medicina, se ve más frecuentemente enfrentado a situaciones donde debe decidir cuáI es el tratamiento debido y el cuidado adecuado para los pacientes terminales. Esto, que ya de por sí no es tarea fácil, se ve influenciado, además, no sólo por la relación con el paciente y los familiares sino también por el constante empuje de la tecnología, las políticas sanitarias, cuestiones ético?culturales, legales, y factores económico?financieros, además de sus propias creencias, sintiéndose muchas veces atrapado en medio de la gran desproporción existente entre la ética, el derecho, la jurisprudencia y la práctica clínica. Es comprensible entonces que los sociólogos digan que muchos médicos pierden el interés por el enfermo incurable (14).
    La polarización hacia uno solo de estos conceptos parciales podría exponer al entorno del paciente al peligro de olvidar la importancia de ese acompañamiento del morir que va desde el cuidado, “care”, del moribundo hasta el duelo.
    Específicamente ante estos pacientes terminales al profesional se le abre un abanico de posibilidades:
    a) Prolongar la vida con todos los medios a su disposición, con lo que puede caer en el uso desproporcionado de la tecnología y los conocimientos a su alcance provocando la prolongación de la agonía (distanasia).
    b) Omisión deliberada de un cuidado debido, necesario y con sentido, sabiendo que provocará la muerte del paciente (eutanasia pasiva).
    c) Omisión responsable de cuidados no debidos, no necesarios y sin sentido, omisión de medios desproporcionados o extraordinarios, permitiendo morir de un modo natural (allowing to die).
    d) Provocar directamente la muerte con medicación, etc., para tal fin o facilitándole los medios al paciente para ello, (eutanasia activa o mercy killing).
    En todos estos ejemplos, además de un problema de lenguaje, hay un problema de actitudes cultural y éticamente divergentes ante el hecho de la muerte y no sólo religioso.
    Tanto en la precipitación por “solucionar el problema con la muerte anticipada”, como en la prolongación indebida de la agonía por medios exagerados, existiría un denominador común: el miedo a confrontar la muerte y asumirla, ya sea por parte de algunos médicos, o por parte del paciente o de algunos familiares. Como dice Haring: “el que yo esté más o menos abierto a confrontar la muerte y asumirla, es algo ayudado o impedido y afectado por la conducta de los de mi alrededor y por la totalidad de la cultura”. Todo esto hace pensar en la necesidad de descubrir el sentido de la vida, de la enfermedad o de la muerte, como en repensar la finalidad de la medicina: restaurar la salud (cuando se puede), aliviar el dolor, y tratar de ayudar pero pensando sobre todo en el enfermo. Se opondría a esto la “némesis médica” de Illich (15): la exageración de luchar con todos los medios al alcance contra la muerte y prolongar la vida mientras es técnicamente posible. Una cosa es elegir morir (suicidio) y otra es elegir cómo vivir hasta morir y tener una muerte digna, depositando mayor importancia en el viviente, que en el valor abstracto de “vida” como hecho meramente biológico (opción de morir).
    El teólogo Bockle16 dice que debemos ayudar al moribundo a vivir la muerte como la parte final de su vida. Y no sólo a nivel individual, sino hunanizando el hospital, no creyendo que la única finalidad de la medicina es luchar contra la muerte, dando sentido a la terapia al acompañarla de la ayuda personal a vivir hasta el momento de morir. Si se repensaran así las actitudes habituales ante la vida y la muerte se estaría más capacitado para ayudar a que las personas no mueran solas, es decir, humanizar la muerte.

    La muerte y la medicina
    18
    El sentimiento de la muerte domina la condición humana, el hombre es el animal mortal ?en el sentido que sabe que ha de morir? toma de conciencia trágica, que define a la vez nuestro privilegio esencial y nuestra inquietud fundamental.
    La muerte ha cambiado y su modelo actual sufre, al parecer, una profunda crisis. La historia de la muerte en Occidente muestra como ésta ha pasado, lenta y progresivamente, de la muerte familiar “domesticada” en la Edad Media, a la muerte rechazada, “prohibida” hoy día. Este proceso está ligado al desarrollo de la civilización científico?técnico?industrial y se manifiesta en el orden de las ideas, en las actitudes psicológicas y hábitos sociales respecto de la muerte y las formas aceptables de morir.
    El modelo impuesto por la sociedad contemporánea implica una desacralización de la muerte, abandonando el más allá de las creencias por el más acá de la ciencia, vaciándose de contenido. No se sabe qué pensar de la muerte, entonces se trata de disimularla públicamente: rechazo del duelo, “neutralización o asepsia” de los ritos mortuorios (ornamentos, luto, cortejos) para hacerlo más simple e higiénico. En cuanto a la mejor forma de morir (“un buen morir, toda una honra”) también ha cambiado; la buena muerte no es más la muerte consciente, preparada, sino el “exitus letalis”, el partir sin ruido, en puntas de pie: muerte súbita ?infarto?, que nos sorprenda en pleno impulso, sin procesos prolongados que puedan provocar sufrimiento ni deterioro18.
    La medicalización de la muerte (sobreentiéndase de la vida) consiste en el hecho de que ésta ha caído progresivamente en el dominio de la medicina, asimilándose a su modelo tanatocrático científico, técnico y profesional (muerte medicalizada). Ph. Ariès (19) ha descripto una serie de etapas en las actitudes de la cultura europea respecto de la muerte a las que denomina: “la muerte domesticada”, “la muerte de uno mismo”, “la muerte del otro”, y “la muerte prohibida”: caracterizando en esta última al modo de morir actual: en el hospital, rodeado del equipo sanitario y con toda la tecnología disponible. Se pasó de una muerte “padecida” a otra muerte “dominada”, cuando el hombre por su deseo de prolongar su vida trató de utilizar la medicina y la tecnología como medios para lograrlo. A medida que la creencia en la inmortalidad del alma se debilita, va surgiendo el mito compensador de la supervivencia corpórea haciendo abuso a veces de la actividad científica. La imagen de la muerte abandona el orden moral ?el pecado?, para instalarse en el terreno natural y su transgresión ?la enfermedad?. La medicina podría curar todas las enfermedades, incluso la última; la patología, anormalidad provisional, reemplaza a la muerte (el cáncer ha tomado hoy todos los rasgos de las antiguas representaciones letales). La relación médico?paciente ha cambiado, el médico renuncia a su antiguo rol de “nuncios mortis”, evita la necesidad de evacuar informativamente la posibilidad de la muerte y en muchos casos recurre a la mendacidad terapéutica, al exitismo de la curabilidad tecnológica, aunque a veces esto último genera la rebelión del sujeto contra la muerte medicalizada.
    La mortificación de la medicina
    La muerte ha cambiado en definitiva porque la medicina ha conseguido transformar el morir, arbitrando el pasaje de la vida a su extinción. Siempre ha sido resorte del médico determinar el deceso de una persona, participar de su agonía y procurarle el mejor fin, pero paradójicamente, hoy, cuando mayor es la eficiencia antitanática, se ha complicado lo que resultaba tan sencillo y reina la indefinición, incomunicación e inapropiación de la muerte en medicina. La prolongación mecánica o artificial de la vida ha borrado el cuadro clínico tradicional de la muerte y el instante clásico hipocrático del deceso (detención del corazón, último suspiro) pierde dramatismo al diluirse y fragmentarse en pequeñas muertes (aparente, clínica, cerebral); la inconciencia excluye al moribundo de la posibilidad de ver venir su muerte, quien muere solo y clandestinamente y al terapeuta dispensa de compartir las necesidades emocionales y espirituales de aquél; la muerte sobreviene por decreto cuando se han consumido todos los tratamientos disponibles y se hace necesario poner un precio a la vida (racional, animal o vegetativa).

    Máscaras médicas de la muerte

    Los principales problemas tanatológicos de la actual medicina pueden resumirse en siete figuras o máscaras:
    Definición: La declaración de Harvard en 1968 marcó el giro epistemológico, conceptual y operativo, desde la clásica “constatación” de la muerte corporal total, a la moderna “definición” de muerte encefálica, total o parcial. Dicha evolución tanatológica, a instancia de la terapia intensiva y la práctica de los transplantes, plantea incertidumbres teóricas y prácticas, como la línea divisoria entre la vida humana biológica y personal (el cerebro, condición necesaria de esta última) y los criterios operativos para determinar el punto de la muerte conforme a la aceptada definición conceptual (pruebas diagnósticas según dichos criterios neurológicos).
    Comunicación: La comunicación, participación o convivencia de la muerte entre médico y paciente ha tomado un nuevo sesgo respecto del simple manejo de la información ?alternativas de veracidad o mendacidad terapéuticas? a partir del estudio psicológico del moribundo, tan bien realizado por la psiquiatra norteamericana Kubler?Ross2, donde describe el proceso de morir en cinco etapas: negación, cólera, pacto, depresión, y aceptación, como intento de «normalizar» la comunicación con el moribundo.
    Apropiación: o asalto tecnológico de la muerte por la medicina, origina el dilema de “salvar o dejar morir” y abre el debate obligando a sumergirse en la “eutanasiología”, para que lo que expresara Pablo Neruda no fuera un pensamiento extraordinario: “tengo lista mi muerte, como un traje que me espera, del color que amo, de la extensión que busqué inútilmente, de la profundidad que necesito”.
    Transposición: los medios de reanimación, etc., entrometiéndose en la agonía y la experiencia perimortal constituyen una nueva epifenomenología tanática que corre los límites, borrando fronteras, transponiendo la muerte a un no?lugar.
    Postergación: la biología distingue dos tipos de muerte sistemática: una ligada a alteraciones metabólicas (muerte cuántica) y otra vinculada al código genético, por la cual cada especie tiene programada su longevidad (muerte específica). El deseo de la prolongación de la vida indefinidamente está generando que el hombre intente dominar sus propios códigos genéticos.
    Paliación: como filosofía del cuidado terminal consiste en el control de síntomas físicos, emocionales y espirituales, “cubriendo” las necesidades del paciente antes que resolver el problema de la enfermedad o “curar”.
    Personalización: el momento de morir como única experiencia solitaria del hombre. Como acto personal es la experiencia más grave y última que presta a la vida humana radicalidad y autenticidad.

    Filosofía tanatológica

    La incertidumbre ante la muerte significa la opción y libertad del saber del no?saber, punto de partida del pensar. La idea de la muerte no mata. La angustia mortal es, en definitiva, angustia vital.
    La historia de la filosofia muestra un movimiento pendular que va desde lo objetivo a lo subjetivo, desde la filosofía negadora de la muerte a la muerte negadora de la filosofía. El pensamiento filosófico, contemporáneo en la reflexión tanatológica, exhibe paradigmáticamente este contraste entre la crítica positivista y pragmática por un lado y el énfasis existencialista por el otro.
    La teoría racional de la muerte discurre entre contradicciones que reflejan en última instancia su originaria incomprensibilidad.

    La antinomía mortal

    La realidad “física o natural” de la muerte se formula en una antinomia:
    a) La muerte es un hecho empírico, bruto, existencial, contingente, trascendente o exterior a la vida.
    b) Es un fenómeno a priori, inteligible, esencial, necesario, inmanente o interior a la vida.
    El empirismo pasa por alto la aprioridad del morir, la muerte intravital; el apriorismo pasa por alto la condición extraña, la pura facticidad del morir.

    La aporía mortal

    La aporía del “fenómeno” o conciencia de la propia muerte consiste en nuestra imposibilidad de pensarla. La muerte no es nada para el viviente, pues mientras somos ella no está, y cuando está ya no somos. Mi muerte mantiene separadas la muerte y la conciencia, disyunción del no?ser y el pensar. La certeza de la autoconciencia no está absolutamente en relación comprensible con el no?ser de esa misma autoconciencia.

    La paradoja mortal

    A causa de la muerte, la existencia humana no tiene sentido. “¿Para qué vivir si todo termina en la muerte, para qué curar si al fin y al cabo está la nada que todo lo aniquila?”, según decía Camus.
    En el otro extremo, positivamente, la muerte otorga último y auténtico sentido a la vida; saber que nuestra existencla tiene un término, convierte a ésta en destino, confiere significado de urgencia a las prioridades y valores que nos establecemos, de modo que la finitud resulta la condición de posibilidad del sentido de la vida.

    Aspecto religioso
    A partir de Pío XII (1956) la Iglesia Católica rechaza toda forma de eutanasia directa pero no impone la obligatoriedad de la utilización de medios extraordinarios, definiendo a los medios ordinarios como aquellos disponibles, a mano, baratos y como medios extraordinarios a aquellos caros, difíciles de obtener, ineficaces, etc.(12). En 1980 introduce el concepto de medios proporcionados y desproporcionados y estima moralmente lícito renunciar a medios desproporcionados cuando no existen esperanzas de resultados positivos.
    La Iglesia Anglicana considera que no es éticamente lícito el empleo de métodos directamente idóneos para abreviar la vida, aunque es legítimo no preservarla por medios artificiales y utilizar medios idóneos para aliviar el dolor, aunque éstos puedan abreviar la vida.
    La tradición legal hebraica prohíbe la eutanasia activa, admite no obstante que, cuando la muerte sea esperada en un término de tres días, el médico pueda suspender la terapia ya iniciada o no iniciar el tratamiento de eventuales complicaciones.
    Para el Islam, basados en las normas del Corán, todos los medios deben ser empleados para preservar la vida humana y los resultados de estas tentativas quedan en la mano de Dios.

    El rechazo de la eutanasia estricta
    Al hablar de rechazo de la eutanasia estricta debe interpretarse aquí a la que suele denominarse eutanasia directa, es decir, matar por compasión, con intención de matar, sea acción u omisión, voluntaria o involuntariamente. Aquellos que rechazan todo tipo de eutanasia invocan como razonamientos que una cosa es el ayudar a que la muerte cuando llegue sea una buena muerte (tal sería el significado ideal de eutanasia) y otra cosa es abreviar intencionalmente y de modo irresponsable e inhumano el proceso de morir.
    Cuando el pedido de provocar la muerte surge del paciente habría que tener cuidado de no confundir al enfermo terminal sin posible terapia con el enfermo que tiene inclinación al suicidio y pide que lo ayuden a cometerlo o que lo maten. Lo delicado de este punto, como vemos en el caso holandés de cambio de mentalidad en la sociedad en general y en los médicos, es que se ha desplazado la discusión sobre la eutanasia, desde el tema original del conflicto entre alivio del dolor y aceleración de la muerte, al tema centrado en exigir la colaboración médica para la supresión de la propia vida.
    En los casos en que los demás sean los que deciden la muerte, sería tomar en lugar del otro la decisión. Destruiría la relación de confianza con el médico y destruiría las bases de la convivencia y el ethos pro?vida de la medicina, ya que la profesión médica correría el peligro de convertirse en instrumento de una política social inhumana y despersonalizada. Esto no excluye la búsqueda de alternativas: uso correcto de analgésicos, renunciar al uso de medios desproporcionados, hospice?care, etc., que ayuden a aceptar y asumir la muerte y dejarla llegar del modo más digno posible (11).

    ¿Eutanasia indirecta?
    Hacemos, dice Sporken, lo que tiene sentido y dejamos de hacer lo que no lo tiene. Cuando la situación del paciente es terminal, es decir se prevé que la muerte es inminente a corto plazo, se pueden omitir (no usar) o suspender (cesar de usarlos si es que ya se había comenzado a hacerlo) aquellos tratamientos médicos exagerados o desproporcionados que prolongan la vida prolongando la agonía, pero que no ofrecen expectativas razonables de curación o que son una carga, bien por los sufrimientos adicionales que llevan consigo, bien por el coste elevado. Existe la discusión de si, por ejemplo, la supresión del suero o de alimentación por sonda nasogástrica, en algunos casos, debe interpretarse o no como eutanasia indirecta. Pío XII dijo que la determinación de ordinario y extraordinario, requiere tener en consideración circunstancias de personas, lugares, tiempos y culturas (11).
    Las decisiones acerca de cesar en los intentos de curación no significarían abandono del paciente, sino que formarían parte de aplicar a cada caso y en el momento correcto los medios para lograr una buena medicina. No poder hacer nada por salvar al paciente no equivale a no poder hacer nada por el paciente. Así como no poder hacer nada por curar la enfermedad no equivale a no poder hacer nada por la persona del enfermo. A la inversa, hacer todo lo que se puede por la persona tampoco equivale sin más a hacer todo lo que se puede por retrasar un proceso ya previsto irremisiblemente como terminal. Antes se prescindía de los medios, considerados extraordinarios con un determinado criterio y dentro de un clima de confianza mutua de médico, paciente y familia, se trataba de una discernimiento responsable hecho no sin cierta angustia. Hoy, a causa de la técnica y también de situaciones de mala praxis médica, la situación ha cambiado.
    Ortotanasia
    El ideal sería lograr un término medio al que se le ha dado últimamente el nombre de ortotanasia: ni eutanasia ni distanasia. Los defensores de esta postura invocan que el matar (killing) es irreversible, mientras que el permitir morir (allowing to die) es reversible; es no impedir algo que se puede pero no se está obligado a impedir. Cesar en el uso de medios desproporcionados es no poner o dejar de poner (interrumpir) los tratamientos que no pueden impedir el final inevitable e inminente. Se puede y se debe ayudar al paciente a que viva y muera como persona, teniendo en cuenta lo que dijo A. Ziegler (20) de que el “preservar la vida biológica es como base para una vida humana”, para la cual habría tres bienes a distinguir: prolongar la vida, disminuir el sufrimiento y conservar la libertad. El equilibrio de las tres exigiría algo más que la mera ayuda técnica y clínica: cuidado humano. Esta sería la ortotanasia, que no debe confundirse con el suicidio, la colaboración con él o el asesinato.
    Es aquí donde aparece como gran alternativa para lograr este ideal la utilización de cuidados paliativos, cuya filosofía apunta al confort del paciente. Esta filosofía está basada en los principios de autonomía del paciente, consentimiento informado y en que todas las decisiones son compartidas. Existe ya, desde hace tiempo, un movimiento llamado Hospice que se ha ocupado en especial de este tema, teniendo como metas de tratamiento, disminuir el sufrimiento con nuevas técnicas y esquemas de administración de analgésicos (daine, opioides, morfina, etc.) más que en prolongar la vida, promover la aceptación de la muerte como una parte natural de la misma, ayudando tanto al paciente como a la familia a tomar la decisión sobre el lugar donde morir con un sentido mayor de comunidad, más que la experiencia solitaria de la hospitalización, enfatizando la importancia de un soporte digno al moribundo. La ventaja de estos Hospices es que pueden ser implementados tanto en el hogar o en un hospital, como en otros sistemas de atención (21).

    Cuestiones problemáticas
    Un punto delicado es el terreno intermedio que se abre entre lo que se venía llamando eutanasia activa y pasiva o directa e indirecta y su aplicación práctica en casos que, si bien no son la mayoría, no dejan de presentarse con cierta frecuencia.
    Existen estudios que han demostrado consistentemente el dolor por cáncer (22) y que han impulsado la publicación de nuevos lineamientos prácticos para el manejo de los pacientes con cáncer (23). Este subtratamiento del dolor es un problema ético importantísimo en la práctica habitual de la oncología clínica que merece una especial atención. Un problema único en los cuidados paliativos surge cuando los cuidados buenos y éticos se parecen al suicidio asistido por médico o a la eutanasia. El caso clásico es el del uso de altas dosis de morfina para la disminución del dolor o del distrés respiratorio en el paciente terminal, en el cual es conocido que uno de los efectos de la morfina puede ser acelerar la falla respiratoria y consecuentemente provocar la muerte del paciente. Los criterios clínicos pueden habitualmente discernir cuando la finalidad del médico es ética -mejorar síntomas (y quizás arriesgar a algún tipo de muerte anticipada)? o cuando la intención del médico es acelerar la muerte del paciente, finalidad que aún permanece éticamente controvertida (24). Algunas veces esto aparece en la literatura bajo la categoría de “la doctrina del doble efecto”.
    Otro problema delicado es en qué casos y bajo qué condiciones se puede tomar la decisión de retirar los medios de sostenimiento artificial, alimentación, hidratación, antibióticos, al paciente terminal.
    También se podría plantear qué diferencias habría entre situaciones terminales y no terminales y en los casos de estado vegetativo. Según la American Medical Association se cesa de tratar cuando se sabe que es inútil. Aumenta el consenso acerca de cesar el tratamiento fútil en pacientes en estado vegetativo desesperado, en los pacientes incompetentes en estado terminal.
    No está sistematizado aún en muchos lugares el uso de la cláusula NO?CODE (no resucitación) implementada en EE.UU. para los pacientes con prognosis de terminalidad que no responden a tratamiento médico.
    En cuanto al Proxy Consent o Substituted Judgement sigue siendo muy discutido. Este recurso -utilizado especialmente en los pacientes incapaces- hace dudar sobre qué criterio seguir: la voluntad previamente expresada por el paciente, su voluntad presunta no expresada o lo que el entorno considera que concuerda y contribuye al bien del paciente.
    Dado que muchas cuestiones de éstas discurren en los límites de la legalidad y la moralidad, se puede plantear si es conveniente o no legislar sobre el tema, ya que algunos pueden pensar que legalizar excepciones podría fomentar repeticiones. Habría que tener en cuenta peligros tales como la posibilidad de errores y abusos y de que se masifique la eliminación de aquellos más débiles o indefensos, por la gran desproporción que existe entre la ética, el derecho, la jurisprudencia y la práctica clínica.

    Bibliografía
    1. Historia de la eutanasia, La eutanasia y el arte de morir, Diego Gracia, Javier Gafo (ed.). Madrid, 1990.
    2. Cf. Kübler-Ross E.: Sobre la muerte y los moribundos, Barcelona, Grijalbo, 1975.
    3. Cf. Ph. Ariès: Ensayo sobre la muerte en Occidente, Barcelona, Argos-Vergara 1982. El hombre ante la muerte, Madrid, Taurus, 1984.
    4. Platón, Rep. 406 c.
    5. Platón, Rep. 407 c-e.
    6.
    Platón, Rep. 408 b.
    7. Averroes: Exposición de la República de Platón, ed. M. Cruz Hernández, Madrid, Tecnos, 1986, pág. 32.
    8. Marx K.F., Cane W.: De euthanasia medica.
    Medical euthanasia: a paper published in latin in 1826. Translated and reintroduced to the medical profession: journal of the history of medicine and allied sciences, 7 (1952), 401-416.
    9. Jost A.: Das retch auf den tod: soziale studie, Göttingen, dietrich´s te verlagsbuchhand lung, 1895.
    10. Die freigabe der vernichtung lebensun werten lebens, Karl Binding und Alfred Hoch - ihr mass und ihre form”, Leizig, F. Meiner 1920; cf Ernst Klee, “Euthanasie im ns-staat: die vernichtung lebensunwerten lebens”, Frankfurt/M.F. Fisher, 1983.
    11. Robert Jay Lifton: The nazi doctors, medical killing and the psycology of genocide, Londres, McMillan 1986, p. 45.
    12. Juan Masia, Prof. de teología moral de la Universidad Pontificia: ¿Eutanasia o buena muerte? Cuestiones éticas más allá y más acá de la muerte, Comillas de Madrid y Sophia de Tokio.
    13. El Derecho Nº 117, pág. 781, 1986.
    14. Bergoglio M.T. y Bertoldi M.V.: La eutanasia, distanasia y ortotanasia. Nuevos enfoques de una antigua cuestión. El Derecho Nº 117, pág. 781, 1986.
    15. Cf. Kind P., Rosser R.M., Williams A.: A valuation of quality of life: some psycometric evidence, en Jones Lee M.V. ed. The value life and safety. N. Holland pub. 1982; 159-170.
    16. Cf. Argell M. New England Journal of Medicine Nº 98, 1982.
    17. Tolstoi L.: La muerte de Iván Illich, Bs. As. Emecé, 1945.
    18. Bockle F.: Menschwürdiges seterben als problem: dieneve ordnung 29 (1975) 293-299.
    19. Ayudando a morir: Santander, Al Terrae, pág. 15, 1978.
    20. Mainetti J.A.: La muerte y la medicina: Estudios bioéticos. Ed. Quirón, 1993.
    21. Ph. Ariès: Essai sur l´histoire de la mort en Occident, du moyen age a nos jours, París sevil 1975.
    22. Ziegler A.: Sterbehilfe, grundfragen und thesen: orienter ung. 39-75, 39-41, y 55-58.
    23. Cohen J.J.: Transforming the size and composition of the phisician work force to meet the demands of health care reform. New England J. Med. 199; 329: 1810- societal issues in oncology. Chapter 57-3.
    24. Eckholn E.: 89 $ million awarded family who sued. H.M. O. New York Times, 30 dec. 1003.
    25. Off label drugs: reimbursement and policies constrain physicians in their choice of cancer therapies.
    Gao/Pema 91-14.
    26. 1990 Gallup Poll.
    27. Cf. Hipócrates de Cos: Textos de ética médica, Santiago Norte, Santiago de Chile, Andrés Bello, 1980, pág. 21.
    28. Miller F., Quill T., Brody H. et al. Sounding board: Regulating physician-assisted-death. The New England Jour. Med. July 14, 1994.
    29. Annas G.J.: Death by prescription. The New England Jour. of Med. Nov. 3, 1994, pág. 1240.
    30. De Vita Jr. V.T., Hellman S., Steven A.: Cancer principles & practice of oncology, 5th edition, Rosemberg, 1997.
    31. Celocruz M.T.: Aid in dying: should we decriminalize physician assisted suicide and physician commited euthanasia? Am. J. Law Med. 1992; 18: 369-94.
    32. Glantz l.H.: Withholding and withdrawing treatment: the role of the criminal law. Law Med. Health Care 1987-88; 15:231-41.
    33. Gostin l.O.: Drawing a line between killing and letting die: the law, and law reforms on medically assisted dying. J. Law Med. Ethics 1993; 21: 94-101.
    34. Margolick D. Jurors: Acquit Dr. Kervorkian in suicide case, New York Times, May 3, 1994 a 1.
    35. Quill T.E.: Death and dignity, New York W.W., Norton, 1993.
    36. Quill T.E.: Doctor i want to die, will you help me? Jama 1993; 270; 870-3.
    37. Meier D.E.: Doctor´s attitude and experiences with physician assisted death: a review of literature. Humana Press, 1994: 5-24.
    38. Gómez Cf.: Regulating death, New York Free Press, 1991.
    39. McGough P.M.: Washington state initiative 119: the first public vote on legalizing physician-assisted-death. Cambridge Health Care Ethics 1993: 2: 63-7.
    40. Conf. Goldenberg, I.H.: La relación de causalidad en la responsabilidad civil, Bs. As. Astrea 1984, pág. 200.
    41. Diccionario General Ilustrado de la Lengua Española, 3ª. edición, Barcelona, España 1973.
    42. Maas N. y Daniellan M.: El derecho a morir con dignidad. El Derecho Nº 89, 1980.
    43. Libertad de conciencia, El Derecho Nº 153, 1993.
    44. Derechos individuales: derecho a la vida y a la dignidad. El Derecho Nº 134, 1989.
    45. Proyecciones del derecho humano a la salud. El Derecho Nº 128, 1988.
    46. Un fallo doblemente acertado. El Derecho Nº 144, 1991.
    47. El Derecho, Nº 149, 1992.
    48. Ley 17.711, El Derecho Nº 21, 961.
    49. Biblioteca del Senado de la Nación y de la Cámara de Diputados de la República Argentina.
    50. Howard O. et al.: Physician desire for euthanasia and assisted suicide: would physicians practice what they preach? Journal Clin. Oncol. Vol 15 Nº 2, feb. 1997, págs. 4238-432.
    51. Suárez Almazor M.E., Belzile M. y Bruera E.: Euthanasia and physician assisted suicide: a comparative survey of physician, terminally ill cancer patients and the general population. Jour. Clin. Onc.
    Vol 15 Nº 2 feb. 1997, págs. 418-427.
    Este artículo ha sido publicado por el Dr. Domínguez M.E, del Hospital Pirovano de Tres Arroyos y lo considero de enorme valor para incorporar conceptos básicos que nos permitan manejarnos como médicos en estas situaciones.
    Personalmente trabajo en Unidades de Terapia Intensiva, y considero que muchas veces los familiares, asumen con mucho mayor naturalidad la muerte de su ser querido que los equipos asistenciales, cuando se producen situaciones de encarnizamiento.
    Personalmente mejoré mi aproximanción a los pacientes moribundos y a sus familiares, el día que realicé un proceso interno muy profundo en el cual elaboré la posibilidad de mi propia muerte en cualquier momento. Tenía 38 años, y hace de eso 12 años, y le puedo asegurar que lucho por la vida, y anhelo vivir 30 o 35 años más en buen estado de salud, y hago mucho para conseguirlo, (como sano, hago actividad física 5 a 6 veces semanales, no tengo sobrepeso, tengo un LDL menor de 90, triglicéridos de 85, etc, pero sé que eso igual no me asegura la longevidad, pero tengo mucho más chance que aquellos que no se cuidan), pero si me sucediera algo, estoy preparado para afrontarlo con la dignidad que corresponde, y con la seguridad de que el tránsito por esta vida no ha sido en vano.
    Un saludo a todos los colegas
    Jorge de Paula

  15. Técnico en Prácticas Cardiológicas
    Avatar de gaby moreno
    73
    Posts
    35
    Agradecimientos
    recibidos
    #15
    Sin meternos en el mambo de ser médico...
    ¿quien te enseña a enfrentar la muerte de tu papá, de tu mamá o de tus familiares?
    Nadie... es un proceso en el cual uno se va curtiendo, de alguna manera uno se vuelve lentamente un poco más inmune al horror o al shock que causa la muerte.
    Hay muchos aspectos culturales y morales que entran en juego...

    pero en definitiva nadie te prepara y hay que curtirse
    se escuchan tiros en la oscuridad, alguien quizás ya fue historia...
  16. Avatar de Ragamuffin
    1,433
    Posts
    378
    Agradecimientos
    recibidos
    #16
    Citar Originalmente publicado por ZeKKi Ver post
    Dr.House?




    Nadie te enfrenta a aceptar la muerte, ni la tuya ni la de otros, hay que saber superarla, es todo.... o sea, la de los otros, la propia muerte es insuperable. Porque moris y.... que vas a superar después?? jaaaaaaa
    Zekki, alguna vez pensaste en tu propia muerte? Pensaste que va a pasar con tu cuerpo? Pensaste que va a acontecer en la vida de tu familia, de tus amigos? Pensaste que tipo de cosas les dirias si pudieras?

    Es extremo como te lo planteo, pero una cosa es una muerte "aleatoria" que ocurre cuando estas por la calle y hay un accidente, una muerte por la que te puedas sentir responsable, cuando estas a cargo de un paciente, una muerte que sentis en carne propia, cuando es alguien cercano a vos, y finalmente tu propia muerte, cuando perdes perspectiva de todo, y realmente abris la cabeza a dejar de lado el "yo yo yo" y aprendes a empatizar un poco mas.

    Yo hablaria con un psicologo sobre este tema, me parece que es mas su campo...

    (el "yo yo yo" no va dirigido a vos, este post no es con bardeo adicional a tu persona :P)

    edit: Gaby, uno no se curte volviendose inmune, uno adquiere una nueva perspectiva desde el conocimiento, no creo que la palabra "inmunidad" aplique, el conocimiento mitiga un poco los efectos, pero si un dia no me afecta en lo mas minimo la muerte de una persona conectada a mi de alguna forma (paciente, familiar, amigo, enemigo) me voy a preocupar, y mucho.

  17. Técnico en Prácticas Cardiológicas
    Avatar de gaby moreno
    73
    Posts
    35
    Agradecimientos
    recibidos
    #17
    Citar Originalmente publicado por Ragamuffin Ver post
    edit: Gaby, uno no se curte volviendose inmune, uno adquiere una nueva perspectiva desde el conocimiento, no creo que la palabra "inmunidad" aplique, el conocimiento mitiga un poco los efectos, pero si un dia no me afecta en lo mas minimo la muerte de una persona conectada a mi de alguna forma (paciente, familiar, amigo, enemigo) me voy a preocupar, y mucho.
    Entonces seria triste adquirir nuevas perspectivas para estar constantemente paralizado por el horror de la muerte.
    Se que suena feo lo que digo, pero uno no puede detenerse o parar el mundo por una muerte... creo que un hombre más evolucionado es aquel que puede estar en un campo de concentración contemplando la muerte que lo rodea, o incluso esperando la muerte, sin temor y con la libertad de poder seguir adelante, dando batalla y sin rendirse.

    Que tema amplio no?
    ¿alguien leyo el libro "el Hombre y el Médico ante la Muerte" del Dr. Marcos Goméz Sancho?
    se escuchan tiros en la oscuridad, alguien quizás ya fue historia...
  18. 83
    Posts
    2
    Agradecimientos
    recibidos
    #18
    Coincido con muchas cosas que opinaron...creo que es un tema para tratar entre colegas como dijeron. Con respecto a ser lo mas frio, creo que es imposible, y que uno tiene que buscar el "justo medio", y dependiendo de la situacion.
    La muerte es parte de la vida tambien, y a medida que la vamos transitando, vamos aprendiendo a lidiar con eso, osea..."vamos aprendiendo", la vida y la experiencia nos ira enseñando a como tratar ese tema.
    Creo que el momento en que uno transmite una noticia asi, tiene que ser lo mas cuidadoso que pueda, me imagino que tiene cierto impacto el "como se dice", respecto a quien recibe la noticia. Hoy, no puedo imaginarme tomar una postura "fria", y creo que un abrazo, o ese tipo de cosas, nunca estan de mas.


    Saludos!
  19. Avatar de ZeKKi
    6,769
    Posts
    1,598
    Agradecimientos
    recibidos
    #19
    Citar Originalmente publicado por Ragamuffin
    Zekki, alguna vez pensaste en tu propia muerte? Pensaste que va a pasar con tu cuerpo? Pensaste que va a acontecer en la vida de tu familia, de tus amigos? Pensaste que tipo de cosas les dirias si pudieras?
    Es fácil, es simple, y es sencillo. Si yo me muero, no me va a interesar haber pensado en algún momento mi muerte, así que, no soy de estar pendiente del tema.

    Nunca se me ocurrió y calculo que jamás se me va a ocurrir plantearme como afectaría mi muerte a quienes me rodean, en primer lugar porque no me interesa la gente como para preocuparme por ellos, y menos una vez que yo esté muerto, o sea, si me tengo que preocupar serán por acontecimientos en vida, como mi muerte les afecte es un problema de ellos. Si al cabo, cuando ocurra, no vas a poder hacer nada al respecto X'D


    Citar Originalmente publicado por Ragamuffin
    Pensaste que tipo de cosas les dirias si pudieras?
    "Sigan mi ejemplo y no arruinen sus vidas que la dinastía familiar y todo el imperio feudal que he logrado, no se va a sostener solo sino por medio del ferreo puño de las ideologías rígidas y libertarias"


    Uhhh que lindo epitafio =)
    Editado por Ragamuffin en 01-Oct-2008 a las 02:32 AM Razón: escribiste mal mi nick en el quote:) no pasa nada, ya lo arregle ;)
    See one, Do one, Teach one.
  20. Avatar de Ragamuffin
    1,433
    Posts
    378
    Agradecimientos
    recibidos
    #20
    Hmm... cambian un poco las cosas, hace unos dias pensaba en la muerte, de quien sea, como una situacion, un hecho puntual.

    Hoy, despues de enterarme de una muerte innecesaria, que no debia ocurrir, la veo como un conjunto de situaciones que llevan a ese hecho... Y como no es la muerte en si lo que me afecto en este caso en particular, si no esas situaciones "extra" y la nocion que existieran como factores tan importantes Le da un nuevo sentido a "lo que importa no es llegar, es como se llega"...

    Y ZeKKi, supongo que tu egocentrismo (o al menos, el que parece transmitir tu post, sin que sea un insulto esto) no te hace el candidato mas adecuado para reflexionar mas alla de tu epitelio plano estratificado queratinizado en esta cuestion (al menos en la forma pseudoromantica en la cual lo plantIe).

  21. Avatar de ZeKKi
    6,769
    Posts
    1,598
    Agradecimientos
    recibidos
    #21
    JAJAJJAJAJAJAJAJAJJAJAJA..............

    igual, es medio como.. erm... de "panquecito" pensar en no morirse por evitarle el dolor a los seres queridos. No es ese el camino que hay que seguir para lo que te queda de vida ni tampoco es para darle tamaña importancia a la muerte.


    Por mi parte nunca me he preocupado, puesto mal o lo que fuera producto de la muerte de seres queridos, porque nunca impera el "La pucha, todo lo que se va a perder de vivir, los floggers, los emos, el iphone" sino el "Nunca más va a estar conmigo, a mi lado", lo cual es simplemente una forma de egoismo.
    See one, Do one, Teach one.
  22. Avatar de hollow
    252
    Posts
    63
    Agradecimientos
    recibidos
    #22
    como todo, uno hace mejor las cosas cuando tiene experiencia.
    Si alguna vez fuiste a algun medico, sabrás qué es lo que te cayó mal y qué es lo que te cayó bien del tipo, y tratarás de imitar los rasgos que te gustaron, obviamente teniendo en cuenta las características de la personalidad del paciente que tenés adelante.

    Un amigo de mi tía que trabaja en la guardia dice que cuando hay días 'jodidos' hacen como una especie de terapia de grupo entre todos los médicos de ahí. Quizás eso ayude.
    Listen, smile, agree.
    And then do whatever the fuck you were gonna do in the first place.
  23. Avatar de gonzalo.d
    775
    Posts
    52
    Agradecimientos
    recibidos
    #23
    Yo creo que sin duda la muerte de un paciente debe ser la traba mas fuerte qe un medico pueda tener, psicologicamente debe ser atroz, y nose conozco gente qe debio cambiarse de especialidad xq no podian lidiar con esto, como dijieron en el post anterior una terapia de grupo o individual seria optimo,
    nose como manejan los hospitales el tema, pero si a algun doc se le muere un paciente creo qe por normativas deberia tener alguna consulta terapeutica. no creen? al menos 1 nose, es jodido qe te pase eso
  24. Avatar de Javi-ER
    363
    Posts
    47
    Agradecimientos
    recibidos
    #24
    Yo he visto a los médicos más experimentados como respiran profundo antes de salir del Shock Room y enfrentar a los familiares con la mala noticia, yo nunca dí una noticia así, pero di una que tambien fué una bomba, rsulta que un médico en la guardia me da un resultado de laboratorio y me dice: -dácelo a la chica que está en Pronta Atención y felicitala-, yo miré el resulatdo y decía "Orto test positivo", bueno, cuando fuí a encara a la chica, me quedé congelado, era una nena de unos 14 años que estaba con la madre, yo no sabía como decirle que estaba embarazada adelante de la madre, me colgué la situación al hombro y le dije a la chica: -felicitaciones, estás embrazada-, la madre de la chica quedó petrificada, yo creí que le iba a agarrar un pico de presión y la chica no sabía que decir, y derepente la madre sin omitir ni una palabra, agarró a la chica y se fué, fué tan tenso ese momento que pensé que iba a reaccionar mal.
    ME LO PROMETÍ AQUEL DIA QUE ROMPERÍA MIS PROPIOS LÍMITES Y QUE ME CONVERTIRÍA EN UN DEMONIO CON UN EGO TERRIBLE, UN EGO CAPAZ DE SUCUMBIR A MI MISMO Y A TODOS.

  25. 38
    Posts
    2
    Agradecimientos
    recibidos
    #25
    No hay forma de dar una mala noticias, no puedes preparate tu para darla ni puedes preparar a nadie para recibilrla. Que cada persona es un mundo es bien conocido por todos, asi que aunque tu creas estar preparado, no sabes como va reaccionar la otra persona, Maquiavelo decia que el dolor no tiene color, pues tampoco tiene estandares de medicion, ni de preparacion. todo lo que puedes hacer es ponerte en el lugar de la otra persona y en base a ello actuar
  26. Avatar de Carito*
    372
    Posts
    39
    Agradecimientos
    recibidos
    #26
    Existe la psicologia de la muerte, es mas, el viernes q viene a las 8 de la mañan en el aula magna de la universidad favaloro, van a ir profesionales de toda indole (desde sacerdotes cristianos, hasta ravinos, meicos, psicologos) q se dedican a las etapas ultimas de la vida.
    Voy a asistir, no se si es abierta al publico, pero lo q pueda sacar en claro lo voy a aportar.
    saludos
  27. Técnico en Prácticas Cardiológicas
    Avatar de gaby moreno
    73
    Posts
    35
    Agradecimientos
    recibidos
    #27
    Finalmente no te enseña nadie...
    La muerte es vida por el simple hecho de que no hay vida sin muertes.
    Y la muerte puede pasar por tantas ópticas, desde lo gracioso hasta lo fatídico, así como desde la indiferencia hasta un profundo dolor en el alma.

    Sigo pensando que un hombre más evolucionado es aquel que puede estar en un campo de concentración contemplando la muerte que lo rodea, o incluso viviendo hasta el momento de llegada la muerte, sin temor y con la libertad de poder seguir adelante, dando batalla y sin rendirse.
    Esta carrera, medicina, que esta entre un delgado limite entre un profesional y un artista, no enseña sobre todo que no podemos paralizarnos frente a una muerte. A veces una muerte es mejor que una pésima calidad de vida, porque esa pésima calidad de vida puede destruir a la persona por completo.
    La muerte da nuevos significados y nuevas perspectivas para afrontar las cosas.

    Cuando mi viejo murió (este pasado sábado 11 de octubre) puse todas mis fuerzas en tratar de salvarlo, porque lo primero que pensé fue que había caído desmayado por una hipoglucemia, llamé al SAME en medio de toda la locura y seguí intentando junto con mi madre en tratar de salvarlo, y en eso cuando el SAME estaba entrando a casa me dí cuenta que lo tenia en mis brazos y estaba muerto.

    Obviamente en ese momento me costaba contrastar la realidad, pero cuando pude volver a pensar en frio, me di cuenta que muchas personas suelen culparse a si mismas al pedo, y que mi viejo murió pero con su muerte me dejó una enseñanza de vida que no está en ningún libro... y que tiene que ver con el temple que tiene que tener alguien que va a ser un futuro profesional de la salud.
    La muerte no nos debe paralizar.
    Es importante ver todo desde distintos aspectos, social, psiquico, desde la terapia, lecturas sobre como abordar el tema de la muerte, desde la religión incluso...
    Es importante saber que esto es un suceso más de la vida, único e irrepetible en cada persona. Hay que convivir, respetar y aceptar la muerte como venga, sino terminas con un Burn Out de la puta madre.
    se escuchan tiros en la oscuridad, alguien quizás ya fue historia...
  28. 493
    Posts
    239
    Agradecimientos
    recibidos
    #28
    Yo no creo que uno deba mantener una actitud de frialdad o indiferencia para con la muerte, pero tampoco paralizarse cómo dice Gaby Moreno. Hay que tener suficiente sensibilidad como para poder seguir con tu trabajo, a veces incluso puede funcionar como motivación y concuerdo con Ragamuffin en que si algún día la muerte de alguna persona conectada a mi no me afecta en absoluto (es decir, que me sea completamente indiferente), me voy a preocupar y empezar a cuestionar mi vocación.
    También creo que la muerte es parte de la vida, y que duele más a los que quedan que a los que fueron. Que depende mucho de cada persona, del tipo de vida y el tipo de muerte que hayan tenido la reacción que esta cause en nosotros. A veces puede traer alivio, nostalgia, tranquilidad, desazón o casi cualquier otro sentimiento.
    Cómo enfrentar la muerte cómo profesionales de la salud cuando nos toque? eso creo también que va a depender de cada uno y de la situación y contexto en el que ocurra. En ese momento pienso que si sirve, no paralizarse, pero detenerse por un momento, no necesariamente en ese instante, pero si en algún momento y pensar en ello.

    De todas formas son situaciones que todavía me quedan por vivir y probablemente mis ideas cambien desde ahora hasta entonces.
  29. Avatar de juanjolalala
    277
    Posts
    20
    Agradecimientos
    recibidos
    #29
    Citar Originalmente publicado por [-yam!-] Ver post
    Para estas cosas no hay recetas obviamente.
    En el hospi cuando tuvimos en la primer semana psicosemio hablamos sobre el tema y tambien sobre como dar malas noticias.
    Como no soy ninguna experta en estas cosas, simplemente me acotaré a dos cositas: Una de las tantas cosas que me quedaron es que es bueno hablarlo entre nosotros u entre colegas... Y otra cosa muy distinta pero que me dejó pensando, es primero pensar sobre nuestra propia muerte, para asi poder estar preparados para afrontar a la del otro.
    Adio
    segun FREUD y el sicoanalisis no se puede pensar en la propia muerte, porque no hay una representacion mental, eso no se puede YAm!
    no existe la representación inconsciente de la propia muerte.
    Es difícil pensar en la propia muerte, pensar en la “no vida”; Freud dice que esto seria pensado como palabras, pero que no están asociadas a representaciones inconscientes.
    JuAnJiSsS
  30. Enfemero/a
    Avatar de Magne
    921
    Posts
    102
    Agradecimientos
    recibidos
    #30
    Yo estudio y ya termino enfermería, como se sabe es el contacto primordial con el paciente, entonces la muerte me ha tocado muy de cerca, en total con 5 meses de práctica tuve 4 muertes presenciadas.

    1. Neonatología, un bebé con los organos no maduros de casi 30 semanas de gestación. Su pulso iba de 60 decayendo.... en un momento la peleaba tanto que subia a 80, se mantenía y volvia a 60... así sucesivamente, todo conectado, su color era casi gris, estuve con él 4 días seguidos, sabiamos que no iba a vivir, pero lo fantastico era verlo luchar, y fue lo que más me emocionó. No suelo lagrimear en un Hospital, pero llegaba a casa y me acordaba de él, me la pasaba llorando. Sus padres no eran de aca, así que no tenia contacto ninguno, cuando falleció, me tocó llamar a la familia, les dije que tenian que venir, me preguntaban que habia pasado y les dije:
    - Usted sabe que Lucas no tiene los organos maduros para sobrevivir en este mundo, la peleó demasiado porque él sabia que el mundo que lo esperaba era maravilloso, pero elijió cuidarlos desde otro lado, necesito que se despidan aunque sea de su cuerpito, porque él siempre estará con ustedes. Obviamente la madre se me largó a llorar, no estuve en el papelerío. Pero fue la mejor explicacion que pude dar.

    2. El 2do caso en Maternidad, una mujer pierde su hijo de 3 meses de gestación por vía vaginal, se le hizo un raspado y se le encontró fibromas y un quiste. Modo por el cual no pudo retener el embarazo. Entonces me pregunta.. Por qué me pasa esto? Hace 4 años que quiero ser mamá...
    Le respondo: Quizas hay un bebé que está esperando que una persona como vos, una mamá lo adopte, hay muchos chicos que esperan amor y que se los ame de la misma forma que un hijo biológico. Sos joven! tenes la vida por delante, tenes una pareja que te ama, por qué no adoptar? la vida a veces elije por uno mismo, sin pedir permiso, pero el destino te puede regalar algo maravilloso como ser madre.
    La mujer contenta por lo que le dije, se tranquilizó, le expliqué lo que era un fibroma, y por qué habia que hacerle todo.

    3- Muerte de una persona de 25 años por intoxicación de plomo. La persona esta era Travesti. Mariano se llamaba Katy, estaba muy enferma, la bañabamos, le hablabamos, apenas nos sonreía, y movía los ojos. Cuando empezó a empeorarse la cosa yo estaba ahí con unas compañeras, entonces le hablabamos, lo calmabamos , lo vestimos, le acomodamos la cama, y yo le tocaba la mano. Mientras le hablaba y le tocaba la mano, le dije: Si estas cansada, cerrá lo ojos y respirá profundo, imaginate algo más lindo que un hospital.
    Basta decirles que no abrió más los ojos y en el suspiro se me fue ????? Por suerte o mala suerte, katy no tenía familiares, pero sí amigas, vinieron 50mil medicos + residentes, me invadieron y me agarró el cirujano, "encargate de decirle a la familia", pero ... "yo soy estudiante de enfermeria, no le corresponde a usted o a la enfermera?".. me responde: "Si y no, queda a tu criterio, yo te elijo a vos"
    No se si fue por comodidad o que, pero salí de la sala y busqué a sus amigas, les dije:
    " Katy o Mariano como ustedes lo/la conozcan falleció de la mejor manera que puede tener un enfermo en un hospital, con una sonrisa, un suspiro, agarrado de la mano, no se fue solo, se sintió acompañado y les aseguró que está en un mejor lugar que aca". No se si les importó o no, pero fue un.. "OK, gracias".

    Otra cosa mariposa, es injusta la vida, pero la mejor manera de decir la muerte a los familiares es con un poco de espíritu mismo y esencia de la persona.
  31. Avatar de *Amy*
    1,153
    Posts
    251
    Agradecimientos
    recibidos
    #31
    Cada uno aprende con sus experiencias. Al ppio va a ser duro imagino, pero con el tiempo uno mismo aprende a manejar la situación (eso espero)

    No existe un manual sobre cómo actuar o enfrentar tremenda situación. Imagino que las expericias propias con la muerte de seres queridos afecta un montón. Por eso cada uno lo va a manejar de distinta manera.

    Es algo que se aprende con el tiempo.
  32. Enfemero/a
    Avatar de Oute
    20
    Posts
    1
    Agradecimientos
    recibidos
    #32
    Cuando te acercas a un paciente terminal (ya avanzado) o agónico, te acercas y te enfrentas a tu propia muerte, por lo que para actuar correctamente en esta situación deberías primero planteartela, enfrentarte a ella e intentar superar ese miedo a tu propio fin, solo entonces actuarás con una serenidad, respecto y cercanía, admirables y deseado por la persona que poco le queda, tienes que intentar que lo que le queda sea tiempo de vida y no una espera insufrible de la muerte. Quien niega rotundamente el planteamiento de la propia muerte y su Aceptación, es por miedo, e inebitablemente en su vida intentará eludir como sea estas situaciones, y la muerte la verá como un desenlace trágico, una derrota, sentirá impotencia y no sabrá que hacer, si es que llega al punto de interesarse por un enfermo terminal.

    (yo me he planteado mucho esta pregunta en prácticas y me gustaría soltarselo a mas de una/o ¿que harías si fuera tu padre? -en el caso de que pasen del paciente agónico-)

    Y que conste que a mi aún me cuesta enfrentarme a pacientes agónicos y por ende a mi propia muerte, pero hay que intentarlo y poco a poco ir avanzando, el simple hecho de intentarlo, y prestar algo de atención al enfermo terminal, le supone a él ya una gran satisfacción.


    Saludos
    pasadlo bien estas navidades.
  33. Avatar de Moriarty
    113
    Posts
    18
    Agradecimientos
    recibidos
    #33
    La vida no es injusta, ya que la vida no es un ente ajeno a nuestra integridad tangible, la vida es un tiempo determinado en el cual ciertas capacidades y funciones biologicas funcionan, y dejan de funcionar.

    Con respecto a la muerte de uno, uno puede llegar a ciertos razonamientos, los cuales evidencian que ya no se podra realizar X actividad o vincularse con ciertas personas, conjeturas relacionadas con el abandono de una funcion social.

    Al reducirse a ser un fenomeno somatico, no posee un inherente sistema de valores, ya que las acepciones de justicia, valores e injusticia son formuladas por los seres humanos, por lo tanto, la gente muere por una razon, la gente vive por una razon, todo ocurre por una razon, la cual en algunas ocasiones es generada por nosotros, y en otras, no, aunque directamente no seamos los autores practicos de un hecho, como por ejemplo, la transmision de una enfermedad genetica, estos sucesos no existirian sino fuera por nuestra actuacion, que aunque sea indirecto nuestro accionar, el resultado colateral se manifiesta.

    Podemos llenar el foro con historias conmovedoras, de apasionante y cautivadora retorica, pero opino que podria ser aun mas edificante, enunciar cuales podrian llegar a ser los aspectos sociales que se deberian modificar para lograr una nueva concepcion de la Muerte, y de como podria llegar a ser asimilada, mas que nada el impacto sociocultural que deberia tener la muerte. ¿Sera imposible, ya que existen una serie de factores psicobiologicos que nos lo impiden? ¿Se podra normalizar la muerte, sin que peligren procesos cognitivos como la empatia, y otras tantas emociones animales vinculadas a la muerte?
  34. Médico Residente en Terapia Intensiva
    Avatar de Tincho
    5,655
    Posts
    1,235
    Agradecimientos
    recibidos
    #34
    La muerte es un mero 'fenomeno somatico'?


    Life does not cease to be funny when people die any more than it ceases to be serious when people laugh. -George Bernard Shaw
  35. Avatar de Moriarty
    113
    Posts
    18
    Agradecimientos
    recibidos
    #35
    Exacto, organico o material.
  36. Enfemero/a
    Avatar de Oute
    20
    Posts
    1
    Agradecimientos
    recibidos
    #36
    y todo la descarga emocional que le rodea? ¿o vas a seguir diciendo que es algo "material" y punto? ¿Te has planteado tu muerte alguna vez o la de algun familiar cercano? (o te ha ocurrido a ti?)
    ¿no estamos hablando también de cual es el mejor modo para permitir la expresión de este impacto emocional y que la reacción no se convierta en un estado patológico que perdure por muchos años?
    Quieras reducir o no la muerte a un mero hecho material, la verdad es que el acompañamiento emocional y sentimental que lo rodea es grande, y es lo que debemos tratar de hacer, conducir dentro de lo posible por unos cauces naturales y sanos.


    Saludos
  37. Avatar de Moriarty
    113
    Posts
    18
    Agradecimientos
    recibidos
    #37
    Jamas negue toda esa "descarga emocional", ya que es inevitable, sino que mi planteo apuntaba hacia la idea de la "injusticia de la muerte", y lo que es la vida, como fenomeno material, y luego las interpretaciones y acepciones -lo emocional- que se dan cuando ocurre una muerte.

    Muchas antiguas civilizaciones o culturas tribales, en el pasado, y algunas en la actualidad, conciben la muerte desde lo consuetudinario como una festividad, justamente esto, evidencia que nuestro trato con la muerte es construido y establecido en nuestra cultura, y aqui va el interrogante, ¿Que tan delgada es la linea entre lo que realmente sentimos y lo que "debemos sentir"? ¿Por que una racionalizacion hacia lo que es la muerte, es vista como un acto de necedad y negacion?
  38. Enfemero/a
    Avatar de Oute
    20
    Posts
    1
    Agradecimientos
    recibidos
    #38
    por el materialismo? por perder todo lo material que ha significado tanto y miedo a la propia muerte?

Discusiones similares

  • Tema
  • Iniciado por
  • Foro
  • Respuestas
  • Último post
  1. dockhtor
    Mancianos
    5317
    24-Mar-2014 03:49
  2. eugemagoo
    Filosofía
    269
    16-Oct-2011 22:58
  3. nachu
    Universidad Abierta Interamericana
    59
    30-Oct-2009 09:56
  4. florcitas
    Congresos
    66
    16-Aug-2007 22:45
Ranking de temas y usuarios de este foro

Content Relevant URLs by vBSEO