Una historia de inconformismo

Médicos Sin Fronteras nació en Francia en 1971, donde coincidieron un grupo de médicos testigos del genocidio de la minoría ibo durante la guerra de secesión de Biafra (Nigeria, 1968) y otro grupo recién llegado de socorrer a las víctimas de las inundaciones que asolaron Pakistán Oriental (actual Bangladesh) en 1970.

El primer grupo, que trabajaba con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), se sentía frustrado ante la obligación que dicha organización exigía a sus miembros de guardar silencio sobre lo visto y hecho en Biafra . El segundo grupo fue testigo de la descoordinación, falta de medios y escasa eficacia de la ayuda humanitaria a las víctimas de las inundaciones.

En plena resaca de mayo del 68, ese grupo de personas se dio cuenta de que, una vez finalizado el proceso de descolonización, el escenario internacional estaba en fase de transformación y se imponía adaptar la ayuda humanitaria a las nuevas necesidades. A partir de entonces, atender a las víctimas no sería suficiente: había que profesionalizar la ayuda y poder denunciar violaciones de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario cuando fuera necesario.

Así nació Médicos Sin Fronteras (MSF). Una organización no gubernamental, apolítica y aconfesional, cuyo principal objetivo consiste en proporcionar ayuda médica y humanitaria de forma rápida y eficaz. Desde entonces, MSF ha estado presente en las grandes crisis de los últimos 30 años: Etiopía, Somalia, Ruanda, Bosnia, Corea del Norte, Afganistán, Honduras, Kosovo, Timor Oriental, Colombia, Liberia, Sudán...

Hoy en día MSF es una de las mayores organizaciones humanitarias independientes, con 18 oficinas en todo el mundo, cerca de 500 proyectos en marcha en más de 75 países, y 2’5 millones de socios y colaboradores a nivel internacional.

Carta Magna de Médicos Sin Fronteras

Médicos Sin Fronteras es una asociación privada con vocación internacional. La asociación reúne mayoritariamente a los miembros del cuerpo sanitario y está abierta a otros profesionales útiles a su misión.

Todos suscriben sobre el honor los siguientes principios:

Médicos Sin Fronteras aporta su ayuda a las poblaciones en situación precaria, a las víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación de raza, religión, filosofía o política.

Al actuar en la más estricta neutralidad e imparcialidad, Médicos Sin Fronteras reivindica, en nombre de la ética médica universal y del derecho a la asistencia humanitaria, plena y entera libertad en el ejercicio de su función.

Médicos Sin Fronteras se compromete a respetar los principios deontológicos de su profesión y a mantener una independencia total de todo poder, así como de toda fuerza política, económica o religiosa.

Los voluntarios miden los riesgos y peligros de las misiones que cumplen y no reclamarán para sí mismos ni para sus allegados compensación alguna, salvo la que la asociación sea capaz de proporcionarles.


Principios básicos de la Acción Humanitaria

La acción humanitaria es un gesto solidario de sociedad civil a sociedad civil, cuya única finalidad es aliviar el sufrimiento y preservar la vida de otros seres humanos durante un periodo crítico.

A diferencia de otras áreas de la solidaridad internacional, la acción humanitaria no aspira a transformar una sociedad, sino a permitirle superar un periodo crítico: su objetivo son las personas, no los Estados. Por eso las intervenciones de MSF son limitadas en el tiempo.

La acción humanitaria se basa en el compromiso y la acción desinteresada no lucrativa, y debe respetar los siguientes principios:
Humanidad. Asegurar un trato humano y digno a quien recibe la asistencia, sean cuales sean las circunstancias.
Independencia. La acción humanitaria debe estar libre de cualquier presión política, económica, militar o religiosa. Para ello es imprescindible la independencia de pensamiento y financiera.
Imparcialidad. Prestar ayuda con un espíritu universal y sin ninguna discriminación por raza, sexo, religión o ideología política.
Neutralidad. No tomar partido por ninguna de las partes enfrentadas en un conflicto. Este principio no implica un silencio cómplice en caso de violaciones graves de derechos humanos o del Derecho Internacional Humanitario.

Para garantizar el carácter humanitario de la asistencia, son imprescindibles estas condiciones :

Libertad de acceso a las poblaciones vulnerables.
Evaluación imparcial de las necesidades de las poblaciones.
Libre elección de las acciones y medios a emplear.
Supervisión y control de la cadena de asistencia.

MSF: un movimiento internacional

Detrás de cada proyecto de MSF hay un enorme trabajo de gestión, coordinación, financiación y administración, reclutamiento y formación de recursos humanos, logística, captación de fondos y comunicación, que se lleva a cabo a través de sus 19 oficinas en todo el mundo.

Centros operacionales:
Ámsterdam (Holanda), Barcelona (España), Bruselas (Bélgica), Ginebra (Suiza), París (Francia).

Funciones:
Gestión de proyectos en el terreno
Captación de recursos humanos
Captación de fondos
Comunicación y campañas de sensibilización

Centros no operacionales:
Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Grecia, Hong-Kong, Italia, Japón, Noruega, Reino Unido, Suecia.

Funciones:
Captación de recursos humanos
Captación de fondos
Comunicación y campañas de sensibilización
Participación en la toma de decisiones de las secciones operacionales

Oficina de coordinación internacional
Ginebra (Suiza)

Oficinas de enlace con Naciones Unidas
Ginebra (Suiza)
Nueva York (EEUU)


Por una acción humanitaria independiente

Desde sus inicios, Médicos Sin Fronteras se ha marcado una serie de indicadores o ratios que aseguren el cumplimiento de los principios humanitarios que avalan todas nuestras acciones. De entre ellos, queremos destacar tres que son de aplicación obligatoria en cada una de las secciones que forman la organización:

Ratio de misión social 80 – 20 (mide dónde destinamos nuestros recursos): nos asegura que como mínimo el 80% de los recursos se destina a las poblaciones a las que asistimos. El 20% restante se destina a la captación de fondos y a las partidas de administración.

Ratio de independencia financiera 50 – 50 (mide la procedencia de nuestros recursos): no permite a ninguna sección financiarse en más del 50% por fondos institucionales. Con el fin de proteger los principios humanitarios, las secciones están llevando a cabo políticas financieras más cercanas al 75% de fondos privados. Actualmente MSF España está cerca del 95%.

Ratio de reservas (mide nuestra capacidad de respuesta): no permite a ninguna sección tener reservas por encima de 12 meses de actividad y recomienda no estar por debajo de los 3 meses.

Para mejorar la rendición de cuentasy la transparencia de la organización, cada sección de MSF publica anualmente sus informes financieros auditados de acuerdo a su legislación nacional y las normas de auditoría de cada país. Desde 2002, MSF ha impulsado un proyecto de consolidación de las cuentas, con el objetivo de tener la combinación de las cuentas certificadas de todo el movimiento internacional, y desde 2005 realiza una auditoría anual internacional (KPMG), de acuerdo con las normas internacionales de auditoría. Este proyecto incluye las 19 secciones de MSF y la oficina internacional.

En documento adjunto se muestran las finanzas de MSF a nivel internacional. Las cifras corresponden al ejercicio 2007. Todas las cantidades están expresadas en millones de euros.
Las cifras que aparecen en las tablas han sido redondeadas, ello puede provocar ligeras diferencias en la suma total.

Por su labor humanitaria y su espíritu combativo, MSF ha merecido el reconocimiento de organismos e instituciones internacionales, entre otros:

Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, 1991

Premio del Consejo de Europa a los Derechos Humanos, 1992

Medalla Nansen para los Refugiados, 1993

Premio a la Transparencia, 1993

Premio Roosevelt a las Cuatro Libertades, 1996

Premio Seúl de la Paz, 1996

Premio Roma de la Paz, 1996

Premio Indira Gandhi, 1996

Premio Conrad N. Hilton, 1998

Premio Nobel de la Paz, 1999