Zimbabue: MSF responde al peor brote de cólera en años

Los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Zimbabue han atendido a más de 11.000 pacientes de cólera desde el pasado mes de agosto, en el peor brote que se ha visto en años




La organización ha abierto docenas de centros de tratamiento de cólera (CTC) en todo el país. Más de 500 trabajadores nacionales e internacionales de MSF están detectando y tratando nuevos casos. La epidemia ha afectado prácticamente a todas las provincias.

El foco de la epidemia se encuentra en Harare, la densamente poblada capital del país, donde MSF ha tratado hasta el momento a 6.000 personas. En Beitbridge, ciudad fronteriza con Suráfrica, la enfermedad también ha causado estragos. Allí los equipos han atendido más de 3.000 posibles casos.

El cólera es endémico en algunas zonas rurales de Zimbabue, donde ha habido otros brotes importantes en el pasado. Sin embargo, hasta hace unos años, raramente se producían en áreas urbanas.
“La magnitud de la epidemia y el número absoluto de casos no tienen precedentes, especialmente en Harare”, afirma un epidemiólogo de MSF que ha trabajado repetidas veces en Zimbabue durante los últimos siete años. Nos explica que las principales causas del brote son la falta de acceso a agua limpia, el colapso de los sistemas de agua y saneamiento, y la enorme cantidad de basura sin recoger amontonada en las calles. “El hecho de que el brote haya alcanzado estas dimensiones nos indica que el sistema de salud no tiene capacidad para gestionarlo”, concluye el médico de MSF.

En Harare, los equipos de la organización están trabajando en dos CTC instalados en estructuras sanitarias ya existentes. Sólo durante la primera semana de diciembre, por ambos centros pasaron más de 2.000 posibles casos de cólera.

Un coordinador de emergencias de MSF en Harare describe la situación: “Imaginen una sala de cólera con decenas de personas en condiciones semiprecarias. Apenas hay luz eléctrica; los médicos y el personal de salud casi no ven a los pacientes que están tratando; los enfermeros tienen que controlar constantemente que las bolsas con sales de rehidratación no se agoten, algo difícil de hacer en la oscuridad y con tantos pacientes al mismo tiempo”.

Otros focos en el resto del país
En Beitbridge, el pico de la epidemia fue inusualmente temprano, con altas tasas de mortalidad a sólo dos días de declararse el brote. MSF instaló un CTC en la ciudad y al cuarto día la mortalidad bajó del 15% a menos del 1%.

MSF lleva trabajando en proyectos de VIH/sida en Zimbabue desde el año 2000. Por eso ha podido reaccionar con rapidez ante la epidemia de cólera, enviando equipos de emergencia. Lo preocupante de este brote es que se ha producido mucho antes que empezara la estación de lluvias, normalmente entre noviembre y marzo, aunque las precipitaciones más fuertes aún no han caído en algunas zonas. Cuando esto se produzca, las fuentes de agua desprotegidas quedarán contaminadas, provocando una nueva propagación de la enfermedad.

Por otra parte, hay que añadir la huelga de personal del Ministerio de Salud, que afecta especialmente a Harare, la capital. Esto ha supuesto la inmediata contratación por parte de MSF de cientos de trabajadores sanitarios adicionales para poder hacer frente al flujo de casos de cólera. Ha habido que formar a todo este personal, con la consiguiente carga añadida para los equipos de MSF.

La organización también ha llevado a cabo misiones exploratorias en comunidades rurales y ha dado respuesta a pequeños focos aislados, instalando unidades de tratamiento de cólera (UTC) donde ha sido necesario. En total se han tratado más de 770 casos en ocho UTC repartidos por cinco distritos de las provincias de Manicaland y Masvingo, al este de Zimbabue.

Nyamapanda, una ciudad en la frontera con Mozambique, también ha sido afectada por la epidemia. Un equipo de MSF llegó a la zona en noviembre, donde había unos 150 casos de cólera; montó un CTC en la ciudad y otros cuatro en la periferia, en colaboración con el Ministerio de Salud. En total, 1.600 pacientes han sido atendidos en el distrito de Mudzi.

“Un brote de cólera de esta magnitud normalmente dura varios meses”, afirma el epidemiólogo de MSF. La organización continuarán haciendo seguimiento de la situación y tratando a pacientes en las áreas más afectadas. Asimismo enviará materiales y equipos de emergencia a aquellas localidades donde se produzcan nuevos casos.