Una contractura muscular es la contracción persistente e involuntaria de un músculo.La contractura de un músculo activa directamente los nervios del dolor que están en él, desencadenando dolor. Además, el músculo al estar contraído puede comprimir las arterias dentro de él que le suministran riego sanguíneo provocando un dolor por isquemia (falta de sangre). En esa situación se forma un círculo vicioso porque el músculo tiende a contracturarse más fácilmente y la falta de sangre activa más los nervios del dolor.Puede presentarse como causa o consecuencia de un dolor. En algunas oportunidades se da cuando el músculo no puede realizar un esfuerzo correctamente, ya sea por que no está preparado o por estar débil.En estos casos, la contractura aparece esencialmente cuando se exige al músculo un trabajo superior al que puede realizar, ya sea intenso y puntual (por ejemplo, un esfuerzo excesivo) o mantenido y menos intenso (por ejemplo, mantener unas horas una postura inadecuada).Consideremos además que a veces tenemos desequilibrios musculares que llevan a que algunos grupos musculares estén trabajando constantemente, lo que los predispone a contracturarse.Si esta situación se mantiene un período prolongado o se repite con frecuencia, el músculo se contractura cada vez con mayor facilidad. En ese tipo de situaciones es fundamental hacer el ejercicio adecuado para cada caso específico, con el fin de contrarrestar esa tendencia y evitar la repetición de las crisis.El tratamiento se realiza con un manejo adecuado de la crisis dolorosa mediante el uso de técnicas de relajación y elongación muscular, como puede ser el calor y ejercicios de suaves de estiramiento. Posteriormente hay que enfocarse en manejar las causas que provocaron la contractura muscular como fue la falta de capacidad física, el esfuerzo excesivo, una postura sostenida en el tiempo o la falta de elongación muscular.
En caso de complicación siempre asistir a un buen Kinesiologo