La peste Negra

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Índice:
Tema: Pág.
Introducción………………………………………2.
Historia……………………………………………3.
Agente Causal…………………………………….6.
Tratamiento……………………………………….8.
Enfermedad Actual……………………………….9.

Introducción:

Conocida también como la muerte negra y la peste bubónica fue una de la pandemia más destructiva en la historia de Europa fue la peste bubónica que asoló al Viejo Continente entre los años 1348 y 1361, ya la que se dio el nombre de “muerte negra". Continuaremos llamando así a esta epidemia, reservando el nombre de plaga para otras pestes, tales como la de Londres de 1665.
Como dijimos, la palabra "bubónica" se refiere al característico bubón o agrandamiento de los ganglios linfáticos. Esta plaga es propia de los roedores y pasa de rata en rata a través de las pulgas: la pulga pica a una rata infectada y engulle el bacilo junto con la sangre; este bacilo puede quedar en el intestino del animal durante tres semanas y cuando pica a otro animal o a una persona, lo regurgita e infecta.
En el caso de la verdadera peste bubónica, los humanos sólo se contagian por la picadura de la pulga, nunca por contacto directo con un enfermo o a través de la respiración.












Historia:

La Peste Negra fue una devastadora pandemia que asoló Europa en el siglo XIV y que, se estima, que mató cerca de un tercio de la población del continente. La mayor parte de los científicos cree que la peste negra fue un brote de peste bubónica, una terrible enfermedad que se ha extendido en forma de pandemia varias veces a lo largo de la historia.

La mayor epidemia del siglo XIV comenzó quizá en algún lugar del norte de la India, probablemente en las estepas de Asia central, desde donde fue llevada al oeste por los ejércitos mongoles.

La peste fue traída a Europa por la ruta de Crimea, donde la colonia genovesa de Kaffa, actual Teodosia. Fue asediada por los mongoles. La Historia dice que los mongoles lanzaban con catapultas los cadáveres infectados dentro de la ciudad (si bien la enfermedad no se contrae por contacto con los muertos). En octubre de 1347, un barco mercante genovés llegó al puerto de Mesina en Sicilia. Era como cualquier otro barco que atracaba en aquel puerto bullicioso y traía no solo refugiados de Kaffa sino también ratas llenas de pulgas. Estás últimas eran las que llevaban consigo la bacteria que producía la peste.


Desde Italia la peste se extendió por Europa afectando a Francia, España, Inglaterra y Bretaña, Alemania, Escandinavia y finalmente al noroeste de Rusia alrededor de 1351.





La peste es esencialmente una enfermedad de roedo­res y se difunde de un roedor a otro por medio de las pulgas. Pero de tanto en tanto, cuando las pulgas difun­den la enfermedad a roedores tales como las ratas domés­ticas, que viven muy cerca de los seres humanos, la enfermedad también se propaga entre los hombres. A veces afecta a los nódulos linfáticos, particularmente de la ingle y las axilas, hinchándolas hasta convertirlos en dolorosos bubones, de donde el nombre de peste bubónica. A veces son atacados los pulmones (peste neumónica), y esto es aún peor, pues entonces el con­tagio se produce de una persona a otra por el aire, sin la necesidad de la intervención de ratas ni pulgas.

En toda Europa, la Iglesia y los moralistas en general creyeron que la peste negra era un castigo de Dios por los pecados cometidos por la humanidad, y reclamaron una regeneración moral de la sociedad. Fueron condenados los excesos en la comida y la bebida, el comportamiento sexual inmoral, los atuendos insinuantes y, con motivo de la peste, las congregaciones se inclinaron hacia la espiritualidad más exacerbada. En muchos sitios el ánimo de penitencia fue llevado al extremo. El movimiento flagelante creció en popularidad: los hombres, con los torsos desnudos, se fustigaban con látigos en señal evidente de humildad frente al juicio divino. Debido a que el movimiento ganó adeptos y a que funcionaba al margen de la iglesia establecida, fue desautorizado por el Papado.
La respuesta a esta corriente de algunos coetáneos, enfrentados a esta enfermedad impredecible e indiscriminada, donde los virtuosos no eran más inmunes a la muerte repentina que los impíos, fue vivir la vida, o lo que quedaba de ella, al límite. Así se refleja en el Decamerón de Boccaccio, una serie de historias contadas por supervivientes exiliados de la peste en Florencia, cuyos brillantes e impúdicos contenidos son un antídoto al miedo a la muerte inminente. Para aquellos que buscaban una explicación fácil de la expansión de la enfermedad, los culpables eran los habituales proscritos de la sociedad. En muchas zonas, los mendigos y pobres fueron acusados de contaminar al pueblo llano. En aquellas partes de Europa donde los judíos eran tolerados la violencia popular se volvió contra ellos. En diversas zonas del Sacro Imperio Romano Germánico y algunas ciudades suizas hubo masacres de judíos, acusados de envenenar los pozos, crimen que muchos confesaron bajo tortura.
En las décadas siguientes hubo más brotes devastadores en 1361 y en años posteriores, a intervalos irregulares, entre los siglos XV y XVI, los salarios se elevaron y los propietarios de la tierra disminuyeron, señal de la dificultad de encontrar arrendatarios y trabajadores cuando la población se redujo. Para quienes sobrevivieron a esta desastrosa crisis de mortalidad, los salarios fueron más altos y los precios de los alimentos bajaron, en el siglo posterior a la peste negra, como nunca antes de 1348. Los supervivientes se beneficiaron durante un tiempo de las muertes masivas.
La información sobre la mortalidad varía ampliamente entre las fuentes, pero se estima que alrededor de un tercio de la población de Europa murió desde el comienzo del brote.
Aproximadamente 25 millones de muertes tuvieron lugar sólo en Europa junto a muchas otras en África y Asia. Algunas localidades fueron totalmente despobladas con los pocos
Supervivientes huyendo y expandiendo la enfermedad aún más lejos.





Agente Causal:
La peste bubónica es provocada por una bacteria, la Yersinia Pestis.
Esta bacteria es un cocobacilo Gram negativo perteneciente a la familia de las Enterobacterias. El microorganismo puede mantenerse viable durante semanas en aguas, harinas y granos húmedos, y es destruido por la luz solar en pocas horas; se diferencia de la Yersinia enterocolítica porque la Yersinia pestis es inmóvil a temperatura ambiente.

El reservorio natural de la enfermedad son los roedores salvajes, conejos y liebres, carnívoros salvajes y gatos domésticos.
La peste es transmitida al hombre por la picadura de la pulga oriental de la rata, Xenopsylla Cheopis, por ello las personas y los animales que viven o visitan lugares donde recientemente han muerto roedores corren el riesgo de contraer la enfermedad por las picaduras de las pulgas.

La pulga introduce miles de bacilos en la piel, que emigran a través de los vasos linfáticos hasta los ganglios linfáticos regionales, donde se multiplican causando la destrucción y necrosis (muerte de un tejido) de la estructura ganglionar.

La peste bubónica no se transmite de persona a persona salvo que exista contacto físico con los bubones supurantes. Las personas pueden infectarse también al tener contacto con animales infectados, roedores, conejos, carnívoros salvajes, perros y gatos, cuando las bacterias infectadas penetran en su organismo a través de la piel.



Tratamiento:
La primera medida a tomar es aislar al paciente, para iniciar un tratamiento sintomático y de sostén. Para reponer líquidos y estabilizar al paciente.
El tratamiento antibiótico debe iniciarse lo antes posible, con estreptomicina como antibiótico de elección. La gentamicina, y tetraciclina son útiles cuando no se dispone de estreptomicina; el cloramfenicol debe administrarse en los casos de meningitis y de hipotensión pronunciada.
Los bubones remiten sin necesidad de tratamiento local, pero durante la primera semana de tratamiento pueden volverse fluctuantes y aumentar de tamaño y puede ser necesaria su incisión y drenaje. En caso de epidemia de peste se deberán administrar antibióticos por vía parenteral y aislar 48 horas, a aquellos que presenten fiebre o tos de corta evolución. Los antibióticos preferidos como profilaxis en caso de epidemia de peste son las tetraciclinas o las sulfamidas.
La profilaxis (prevención) en áreas endémicas se basa en evitar la picadura adoptando medidas de protección contra roedores y pulgas. El control ambiental disminuye el riesgo de que las personas sean picadas por pulgas de roedores y otros animales infectados. Para prevenir los brotes de peste hay que adoptar medidas sanitarias para disminuir la población de ratas y otros roedores.
La vacuna contra la peste tiene un uso muy limitado. Debe vacunarse el personal de laboratorio que trabaje con la bacteria y aquellas personas que por su trabajo manipulen o tengan un contacto estrecho con animales infectados, así como aquellos que viajen a zonas endémicas.

Enfermedad en la actualidad:

Hoy en día la Peste Bubónica es una enfermedad que se concentra en el suroeste de los Estados Unidos, es causada por la picadura de la pulga de los roedores y se trata con estreptomicina, mientras que los contactos se manejan preventivamente con tetraciclinas.
En la actualidad existen focos permanentes en zonas montañosas y desérticas de Brasil y EEUU. La peste sigue activa también en algunas zonas de África, Asia, Sudamérica, en las zonas endémicas de peste la mayoría de los casos afectan a la población indígena. La peste afecta por igual a hombres y mujeres.
Aunque el último brote conocido de la plaga ocurrió tres siglos atrás, creemos que el virus está simplemente en estado latente, listo para atacar de nuevo

La OMS informa que globalmente, la enfermedad aún afecta entre 1.000 y 3.000 personas por año. Sin embargo, si es detectada tempranamente puede ser curada con antibióticos.
Como parte de su investigación, Duncan y Scott estudiaron registros parroquiales originales, testamentos y diarios antiguos para crear un perfil de la mortal enfermedad.

Además examinaron testimonios oculares, así como las versiones de personajes famosos que escaparon a la infección, incluyendo a Enrique Esta indagación les condujo a concluir que las muertes no fueron causadas por la peste bubónica, sino por otro virus rival que todavía puede existir en alguna parte del mundo.