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Entrevista al Dr. Agustín González - Ley de residencias

Entrevista al Dr. Agustín González - Ley de residencias

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    Entrevista al Dr. Agustín González - Ley de residencias

    Mancia presenta hoy una entrevista realizada por mail al Dr. Agustín González, Residente de 2do año de Medicina Familiar del Hospital Nacional de Clínicas de Córdoba, y principal impulsor de una Ley Nacional que reconozca a los médicos residentes como trabajadores, lo que permitiría a los mismos a obtener los derechos que gozan el resto de los trabajadores en el país.


    Contanos un poco sobre vos: ¿Cuál fue tu formación de pregrado? ¿Cuál es tu formación de postgrado?


    Tengo 28 años, nací y me crié en Córdoba, soy hincha de Instituto y me recibí de médico en la Universidad Nacional de Córdoba el año pasado. Actualmente soy residente de segundo año de Medicina Familiar y General en el Hospital Nacional de Clínicas de mi ciudad natal.


    ¿Cómo es el régimen laboral de los médicos residentes en la Provincia de Córdoba?


    La mayoría de las residencias públicas están reconocidas por la UNC, la que exige el cumplimiento de un reglamento que establece 8 horas de trabajo de lunes a viernes y 4 horas los sábados, más un mínimo de 6 guardias de 24 horas para los rentados y 4 para los no rentados. En la Provincia, en promedio se trabajan 65 horas a la semana. En la Municipalidad los residentes cumplen 90 horas semanales según el servicio y el momento del año. En el sector privado hay una guardia cada 3 días aproximadamente. En donde rige, el reglamento también estipula un régimen de licencias que no en todos lados se está cumpliendo.


    ¿Cuáles te parecen que son las debilidades más importantes del sistema actual de residencias en el país?


    Para empezar, falta legislación y conciencia de que las residencias forman a los profesionales que van a hacerse cargo de la salud de la gente. Esto es el caldo de la precarización: muchísimas residencias funcionan sin Director Académico, Instructor y Jefe de Residentes, y en todos lados se escuchan casos de residentes obligados a hacer cosas que no tienen que ver con la formación sino más bien con “cubrir un bache”, o arriesgar la matrícula de otro. Durante las Jornadas de Medicina Familiar y General de Córdoba un compañero de Jujuy comentó que en su primer año de residencia lo obligaron a subir a una ambulancia solo, con el chofer, para trasladar a un paciente baleado, hemodinámicamente inestable, desde Ledesma hasta San Salvador. En mi provincia pasa lo mismo, especialmente en los hospitales del interior.


    ¿Cuáles te parecen que son las fortalezas del sistema actual de residencias en el país?


    En primer lugar, no son todas pálidas, se están haciendo cosas importantes. Muchas provincias tienen leyes muy meticulosas al respecto –Mendoza es de lo mejorcito aunque no reconoce al residente como trabajador–, y particularmente desde González García en adelante se han concretado sistemas de evaluación y acreditación para homogeneizar el funcionamiento de las residencias, a través de la CONEAU, las Universidades Nacionales y de la Dirección de Salud Ocupacional y Capital Humano. Actualmente están trabajando en el ámbito del Ministerio distintas comisiones de “notables” por cada una de las especialidades reconocidas, las cuales emitirán un documento base en el cual constarán los contenidos, las habilidades y las condiciones mínimas de formación. Este documento, al menos el de mi especialidad, va a representar un avance importante en calidad y bienestar para muchos colegas, pues limitará las guardias de muchos que hoy están haciendo 10 o 12 guardias al mes. Aunque debo aclarar dos cosas: primero, que yo cobro la famosa “beca nacional” y es una cifra que nos pone a todos a trabajar afuera o a pedirle a los viejos, y así seguir precarizándonos; y segundo que no puede ser que si uno escribe “Ley de Residencias” en los buscadores, te aparezca un decreto del Proceso de Reorganización Nacional. Una vergüenza. ¿Qué, acaso no podemos tener una ley que cuente con la participación de todos los actores involucrados y que pase por el Congreso?


    ¿Cuándo y cómo se te ocurrió tomar la iniciativa para que exista una Ley Nacional que reglamente el régimen laboral de los trabajadores de salud en formación?


    Hace cuatro años, siendo practicante, hacía guardias de 12 horas en los hospitales Rawson y Córdoba, y era una queja generalizada de los residentes el cansancio. Además, veía cómo esto influía en la calidad de la atención: decirle ‘por qué no vino antes’ a un paciente que consulta a las 3 de la mañana, antes de preguntarle a qué hora salió de trabajar o cuáles son sus creencias o sus miedos acerca de lo que le está pasando, son consecuencias directas de la deshumanización de todo el sistema educativo médico, y una pata de eso es, precisamente, la inhumanidad de trabajar el triple de lo que cualquier ser humano debe. Así que cuando me tomé un año sabático, empecé a buscar evidencia sobre errores médicos y la relación con horarios extensos de trabajo.


    ¿Lo comentaste entre tus colegas? ¿Cómo recibieron en su momento la iniciativa?


    ¿Sería medio raro que se opongan a recortar las guardias, no? Lo presenté, aunque muy ajustado de tiempo, en las Jornadas de Medicina Familiar y General de Córdoba y en las Jornadas Nacionales de Residentes de la Federación Argentina de Medicina General, en Zapala. Hasta ahora, sólo escuché aportes y apoyos, pero a nivel general en vez de debatir, los residentes terminan haciendo catarsis. ¡La idea es que solucionemos de raíz el problema!


    ¿Encontraste algún tipo de oposición para esta iniciativa?


    Algunos médicos “grandes” me han dicho que atenta contra la formación y que ser residente siempre fue así. Creo que si hubieran vivido el proceso de precarización laboral de la disciplina, y que si a mi edad se hubiesen tenido que enfrentar a la incertidumbre de no poder mantener a tu familia con lo que te pagan opinarían distinto. Me imagino que tampoco le debe caer cómodo a algunos que dejan que su trabajo lo haga un residente.


    ¿Cuál es el objetivo general de la Ley propuesta?


    Reconocer a los residentes de todas las disciplinas como trabajadores, y con ello incorporarlos a la legislación laboral existente: salario básico, aportes jubilatorios, licencias pagas, limitación de la jornada laboral, prestaciones de la seguridad social y algunos derechos específicos de nuestro trabajo tales como días por capacitación, supervisación estricta e indelegable, prohibición de que nos suban a una ambulancia, y ART y seguro de mala praxis a cargo del empleador. Lo verdaderamente importante de este proyecto es que al reconocer al residente como trabajador, se le acabaría el discurso precarizante a todos los empleadores.


    ¿Existen conflictos jurisdiccionales de esta ley, considerando que todo lo referente a residencias médicas suele estar reglamentado y legislado a nivel provincial o municipal? ¿Incluye los programas de residencia en instituciones privadas?


    Desde la reforma de la Constitución de 1994, Salud (y también Educación) son jurisdicción de las Provincias, y los Ministerios Nacionales solamente cumplen la función de establecer “políticas rectoras” o “leyes marco”, las cuales deben ser refrendadas por los parlamentos provinciales. Ejemplos claros de esto son la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y la más reciente Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. La ley en un principio se había encarado como un Régimen Laboral, dado que las leyes laborales son ley de la Nación sin necesidad de “homologación” a nivel provincial, pero de acuerdo al dictamen de un equipo de constitucionalistas, es muy difícil que eso sea posible. Así surgió la idea de empezar a discutir una nueva “Ley marco”, que regiría para los residentes del Ministerio de Salud de la Nación, los privados, y las provincias que adhieran, con la intención explícita de que las condiciones estructurales y académicas de las residencias se reglamenten de acuerdo al trabajo que está haciendo el Ministerio. La cuestión de los privados, si bien espinosa porque la rentabilidad en este sector define si una residencia se abre o se cierra y conlleva recorte de plazas de formación, debe ser abordada de una vez por todas. No podemos esperar a tener un Sistema Único de Salud para que resuelva esta dicotomía público-privada donde uno carga con la responsabilidad y en el otro hay vía libre para lo que sea por una interpretación parcializada del derecho de empresa.


    ¿Cómo sería el régimen laboral de un residente de promulgarse esta ley?


    Parecido al régimen vigente en Europa. 48 horas semanales, hasta 8 por día –de las cuales el 30% deben corresponder a capacitación–, 5 guardias de 12 horas con franco compensatorio si terminan después de las 8 de la noche (una en fin de semana), con opción a 2 guardias más como máximo, pagadas aparte y por contrato.


    En cuanto al salario, por el hecho de ser reconocidos como trabajadores, tendríamos derecho al Salario Básico, Mínimo, Vital y Móvil, lo cual es muy triste teniendo en cuenta el nivel de especialización de la mano de obra, pero que muchos no lo cobran. En la Clínica de Especialidades de Villa María los residentes cobran $600. Además por ley, se fija un mínimo de licencia anual de 35 días corridos fraccionables en dos períodos no consecutivos, más licencias especiales por enfermedad, maternidad y paternidad de acuerdo a la ley laboral vigente. Es importante remarcar la licencia por maternidad, prácticamente ninguna residencia la otorga. ¡Y lo más peligroso es que después salimos a atender gente con necesidades en salud!


    Luego, por ser trabajadores, tendríamos derecho a sindicalizarnos y acceder a una negociación colectiva que es una instancia donde los trabajadores y los patrones se sientan a discutir toda la relación laboral vigente entre ambos: salario, jornada, bonos, licencias, etc.


    Una de las principales preocupaciones respecto a la reducción de la jornada laboral de los residentes en Estados Unidos ha sido un fenómeno de ‘compresión’ del trabajo, que sería una realidad en caso de aprobarse esta ley sin que haya una ampliación de los puestos disponibles: ¿Qué opina al respecto?


    Es cierto. Tan cierto como que eso también impacta negativamente en la seguridad de los pacientes. Para que ello no ocurra es necesario seguir mejorando la gestión de los establecimientos sanitarios. No debe ser tan trabajoso organizarse para prestar un mejor servicio, y repartir las responsabilidades entre todos los profesionales sean o no residentes. Hay que recordar que los residentes prestamos un servicio y al mismo tiempo estamos capacitándonos, no puede ser que todo el sistema de salud dependa de nuestra labor. Imagínense un día sin residentes. El sistema de salud colapsaría. Eso no debería pasar si las residencias estuviesen planteadas para que nos formemos.


    Muchos dicen que este fenómeno de ‘compresión’ termina atentando contra el tiempo de formación: ¿Lo han ponderado? ¿Cómo podría evitarse en esta ley?


    Actualmente se están publicando muchos trabajos que ponen en duda la calidad de la formación en caso de que se limiten las horas, pero ninguno es concluyente. Está claro que todos pensamos (yo también y en mi residencia lo planteé como una necesidad) que a mayor casuística, más aprendemos. Pero de ninguna manera eso puede ir en contra de la seguridad del paciente, o de nuestro bienestar, o del de nuestras familias. También es cierto que todas las especialidades tienen sus necesidades particulares: los de Familiar queremos hacer consultorio, los de Cirugía guardias, los de Emergentología ambulancia, los de Dermatología laboratorio, y así sucesivamente. Claramente, si no se consensúa con asociaciones de residentes y hasta de pacientes, la ley no va a reflejar las necesidades de todos, y me parece que el que debe decidir cuánto es suficiente para aprender es el propio residente.


    Existen también preocupaciones sobre la calidad de la ‘continuidad del cuidado’ en caso de reglamentarse un régimen laboral ‘por turnos rotativos’ y que podría ser de interés académico la observación más continuada de muchos pacientes. ¿Qué opina al respecto?


    Christopher Landrigan y Charles Czeisler, dos investigadores de Harvard que están intentando regular las horas de trabajo y que han “agitado el avispero” en el tema residencias médicas en EEUU, demostraron que trabajar más de 16 horas seguidas aumenta significativamente los errores médicos, especialmente en el diagnóstico y en la prescripción de fármacos. De la misma manera, a mayor cantidad de “pases de guardia” también se incrementan los errores y la mortalidad. Creo que frente a esta catarata de evidencias lo académico queda para la casa. No podemos aprender de errores evitables. Además, ya dije por qué no me parece que las residencias en general persigan un fin académico, y no sé si corresponde hablar de “la continuidad de los cuidados” siendo que no tenemos un Sistema Único de Salud con Población Nominal a Cargo como tienen los médicos generales de Cuba, Gran Bretaña o España.


    Al menos en la Ciudad de Buenos Aires y en los hospitales de la Provincia de Buenos Aires, la jornada laboral comienza por la mañana a horarios variables, y las guardias empiezan una vez terminada la jornada laboral. ¿En qué momento se incorporarían las guardias dentro del marco de la Ley propuesta?


    No sé qué beneficios trae a la gestión hospitalaria ese sistema. De cualquier manera, no se puede trabajar más de 12 horas por día y 48 horas a la semana. Es necesario recordar que la ley actual como está escrita es un proyecto que puede ser modificado de acuerdo a la necesidad de los residentes, y si éstos plantean que ese sistema les sirve, bárbaro, le damos para adelante, pero teniendo en cuenta los límites de la evidencia acerca de los perjuicios para el paciente.


    No todos los residentes tienen que realizar guardias obligatorias en sus programas de residencia en virtud de la especialidad en la que se están preparando: ¿Cómo se compatibiliza con esos programas de residencias la presente ley?


    Por el principio de la norma más favorable al trabajador, aquellos que no tengan que realizar guardias seguirían no realizándolas. Pero tampoco podrían hacerlas por fuera de la residencia, de lo contrario más que un avance, la ley sería una avivada. Y esta generación está para cosas más importantes.


    Debido a esta diferencia en los programas de residencia, existe el consenso de que las guardias obligatorias debieran pagarse aparte: ¿Qué opina al respecto?


    Totalmente de acuerdo, pero la factibilidad depende de lo que digan los residentes de las distintas jurisdicciones. Eso ya se hace en Brasil, donde existe un Sistema Único de Salud y los derechos laborales de los médicos son muchísimo más amplios y respetados que los nuestros. La ley plantea 5 guardias obligatorias que no se pagarían aparte y 2 opcionales que sí lo harían. En ese aspecto a los residentes porteños la ley les puede parecer insuficiente, pero tienen que tener en cuenta que al momento de escribirla, la realidad del resto del país es muy diferente a la de Capital.


    ¿Consideras que los residentes están bien representados por los gremios y asociaciones de médicos?


    Salvo excepciones, no, para nada. FeSProSa (CTA) es la única donde los residentes están presentes y visibles, la experiencia de la CoNaTraSaFo (Comisión Nacional de Trabajadores de la Salud en Formación) se inscribió en ese colectivo. Por lo general los gremios directamente ni buscan a los residentes.


    ¿Cuáles podrían ser las razones de que esto suceda?


    En primer lugar, los residentes no estamos reconocidos como trabajadores. Por eso mismo no gozamos de la protección de ciertos derechos, como el derecho a huelga, a la continuidad laboral, a no ser despedidos arbitrariamente, y eso hace que nuestra capacidad de organización y defensa sea escasa y fácilmente nos dispersan. Es un momento crítico de tu vida profesional y no querés arriesgar nada. Además, muchos no cobran un peso, y por lo tanto no son cotizantes. Esto quiere decir que al no tener salario no podemos aportar a un sindicato. Por todo esto, y a pesar de que somos un factor clave en el sostenimiento del sistema de salud nacional, no somos apetecibles para los sindicatos.


    El programa de residencias en la Argentina tiene ya varias décadas de existencia: ¿Por qué supones que todavía no se ha reglamentado el régimen laboral de los residentes?


    Porque nunca existió la necesidad. Hace 20 años el médico tenía dinero, reconocimiento social, y una clara postura de clase frente al resto de los trabajadores. De hecho, ni siquiera se reconocía a sí mismo como trabajador. Todavía hoy, si bien no es tan marcado, se sigue pensando que después de la residencia viene “algo mejor”. Un estudio del Colegio de Médicos de Rosario mostraba que en los últimos 30 años el poder adquisitivo del salario médico ha caído un 35%.


    Hoy, que el proceso de desaparición de la clase obrera ha cumplido sobradamente con su cometido, los profesionales de clase media poco a poco vamos dándonos cuenta de que también somos trabajadores con derechos que te igualan con el metalúrgico o el piloto de Aerolíneas. Y además, como consecuencia directa del desarrollo de la democracia se empieza a hablar de calidad en salud, porque ya no basta con disminuir los índices de mortalidad infantil, ahora hay que lograr que la gente quede satisfecha con el acto médico. Y es poco probable que eso suceda si supiesen que el profesional que los atendió, hace 24 horas que no duerme en su casa. Los antes mencionados investigadores de Harvard hicieron una encuesta en EEUU donde el 99% de los encuestados creía que las guardias de los residentes médicos duraban menos de 12 horas.


    ¿Te parecería posible que los residentes a diferentes niveles jurisdiccionales se organicen en gremios/sindicatos para poder entrar en la agenda de debate político?


    Totalmente. Ya ocurrió antes, con la CoNaTraSaFo, que aunque no funcionó en todos lados, sigue siendo una experiencia destacada considerando lo reacios que somos. Los becarios del Conicet, Universidades Nacionales y demás agencias gubernamentales de Ciencia y Tecnología están organizados en un movimiento que se llama “Jóvenes Científicos Precarizados” que cuenta con regionales en todo el país. Escribieron un Régimen Laboral, lo presentaron a través de Norma Morandini y actualmente están escribiendo un nuevo proyecto de régimen con el Ministro Barañao. Están tratando de llegar a un acuerdo y de lograr algo. No se cómo les irá, pero es loable a lo que llegaron. Y personalmente, creo que estamos en una posición mucho más auspiciosa que la de los científicos. Históricamente los médicos hemos actuado como los dueños de la vida y de la muerte, sin compartir decisiones con los pacientes, sin siquiera explicarles lo que nos parecía que les estaba pasando. ¿Me van a decir que no podemos movernos un poquito para lograr lo que necesitamos?


    ¿Cuáles serían, en tu opinión, los principales obstáculos a vencer para lograr ese objetivo?


    En primer lugar, la escasa participación. En segundo nada, y en tercer lugar la escasa participación otra vez.


    ¿Existe un régimen de ‘médicos concurrentes’ en Córdoba como en Ciudad de Buenos de Aires?


    Sí.


    ¿Que opinión te merece el sistema de concurrencias médicas?


    Las concurrencias son un sistema injusto, empobrecedor, precarizante, y por sobre todas las cosas, reñido con principios legales básicos. El argumento más usado para no pagarle a los concurrentes es “que no hay plata”, que su remuneración “es la capacitación”, y que “los tomaron para hacerles un favor” como si el trabajo de estas personas no representara un beneficio económico para sus empleadores. En Mendoza se había llegado al paroxismo del ridículo, llamándolas “autobecas”: uno mismo generaba los recursos con los que se le abonaba a la institución formadora, e incluso hasta pagaban para formarse. Este año gracias a la nueva ley provincial y a una decisión de los funcionarios públicos, esa locura se acabó.


    En cierta medida me hace acordar a la discusión en el siglo XIX en el Parlamento inglés sobre la abolición de la esclavitud, donde los antiabolicionistas sostenían que la sociedad no estaba preparada para asumir el costo de pagarle por su trabajo a personas que lo habían hecho de manera gratuita durante generaciones. Por el contrario, quienes se oponían a la esclavitud argumentaban que era contraria a los principios de justicia social y humanidad.


    Ante un panorama como el actual, de la precarización no solo del trabajo en residencias, sino también del trabajo de los médicos en general, ¿que le dirías a un estudiante del secundario que quiere estudiar medicina?


    Que si quiere plata, prestigio, jerarquía, que no se meta. Que se vaya a Administración de Empresas. Si después de hecha la advertencia quiere seguir en esto, bienvenido/a. Nos dedicamos a lo que todos creen que puede cambiar el mundo: a ayudar. Y eso no lo vas a poder hacer en ningún otro lado.


    Por último, quisiera aportar que este proyecto puede representar una oportunidad para instalar temas que deberíamos estar discutiendo si es que queremos un sistema de salud más acorde a las necesidades de la gente: el Trabajo como Determinante Social de la Salud, la Seguridad del Paciente, la crisis de la Educación Médica de posgrado, la decisión compartida entre el personal de salud y los pacientes, la construcción de una gestión en salud basada en un enfoque de derecho. Además, puede aportar a terminar con la mentira de que en la Argentina sobran los médicos, especialmente con esa muletilla sin referencias conocidas o documentos oficiales que la certifiquen como cierta: “la OMS recomienda un médico cada 500 habitantes”. Sólo cabe esperar que cada jurisdicción se organice y reclame lo que le corresponde. Como siempre… ¡el que no llora no mama!


    Agradecemos la colaboración del Dr. Agustín González quién se prestó a responder nuestras preguntas. Las actividades del Dr. González pueden ser seguidas a través de su blog:
    Una Ley para los Residentes


    Martín Carreras
    martin.carreras@mancia.org
    Mancia.org en Facebook: www.facebook.com/mancia.org
    Mancia Empleos en Facebook: www.facebook.com/EmpleosMancia
  2. Los siguiente/s 20 mancianos agradecen a Editoriales por este mensaje de gran utilidad:

    cleopatra (01-Oct-2010), DeltaNotch (09-Oct-2010), eas (01-Oct-2010), Germany (18-Oct-2010), ju.73 (12-Apr-2011), juampix_07 (01-Oct-2010), La Doc (18-Oct-2010), luquitas63 (25-Oct-2010), martinembrio (30-Sep-2010), Matías Perez Artuso (02-Oct-2010), Nicolino (08-Jul-2011), quiros (06-Nov-2010), Rafa_qt (13-Jan-2011), sofita27 (17-Nov-2011), Tavo (09-Jan-2011), Tincho (30-Sep-2010), Verk (20-Nov-2011), Yamilita24 (22-Oct-2010), Yanecita (01-Oct-2010), ZeKKi (02-Oct-2010)

  3. Avatar de La Doc
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    #2
    Y para agregar algo más, por ejemplo en algunas especialidades, las concurrencias se hacen en sanatorios y clínicas privadas? Alguien me puede explicar como se puede aguantar que sanatorios que ganan fortunas puedan precarizar así a los médicos. Sin pagar ni un peso, con 8 guardias como mínimo. Y ni hablar que los residentes cobran $750. Si no me fallan los cálculos tienen 4 profesionales por $1.500 pesos (2 residentes y dos concurrentes)
    Gracias Agustín, por dar el primer paso, y empujarnos a todos para luchar por los que nos corresponde, porq es un regimen absurdo, somos profesionales y nos estamos dejando pisotear. Si no pedimos nada mas que lo que dice la LEY
  4. Médico Residente Clínico
    Avatar de Nadiasoledad05
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    #3
    Es verdad que cuando nos sentimos comprendidos no podemos evitar hacer catarsis, pero acaso podemos tomar nuestras experiencias y llevarlas a otro lugar? usarlas para aportar algo a este proyecto? Espero que si, merecemos trabajar en mejores condiciones pero tambien debemos hacer cosas para que eso suceda. Aplaudo al Dr. Agustín González y espero que muchos más escuchen, piensen y actúen de esta forma.
  5. Avatar de VincenT
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    #4
    Como puede ser que este articulo haya tenido tan poca discusion? La verdad que es algo que nos incumbe a todos, no se si 48hs semanales sea suficiente para un residente en formacion, pero lo que estoy seguro es que hacer 24hs de guardia cada dia y medio o dos dias es inhumano.

    ๏̯͡๏

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