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Entrevista al Dr. Oubiña

Entrevista al Dr. Oubiña

  1. Médico (no especialista)
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    Entrevista al Dr. Oubiña

    ENTREVISTA Al CIENTÍFICO JOSÉ RAÚL OUBIÑA

    Les presentamos la entrevista al Dr. Oubiña realizada por el Dr. Juan Pablo Oszurkiewicz (josur@revistarh.com.ar), R3 de psiquiatría del Hospital de Clínicas, publicada la revista Residentes Hospitalarios (Revista Rh).

    Agradecemos a la Revista Rh por permitirnos reproducir este excelente material. Te invitamos a seguir a la revista en su página de Facebook cliqueando aquí.


    “No debemos olvidar que las palabras convencen, pero los ejemplos… arrasan.”


    Médico egresado de la UBA, el Prof. Dr. José Raúl Oubiña se ha concentrado en los últimos años en la investigación de diversos aspectos de la patogénesis y la epidemiología molecular de las hepatitis virales por virus Hepatitis B (HBV) y Hepatitis C (HCV). Asimismo ha realizado una profusa y destacada labor como docente. Actualmente se desempeña como Profesor Titular de la Cátedra de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.


    Entrevista al Dr. Oubiña-dr-oubina.jpg


    ¿Cómo fueron sus comienzos en la medicina?

    Comencé a pensar en la Medicina cuando cursaba el 4to. año del entonces denominado “bachillerato” en el Colegio “Belgrano” de Temperley. En esa época mi especial interés por la Química era sólo comparable a los deseos de poder aliviar el sufrimiento ante la enfermedad, si es que finalmente me decidía a seguir la Carrera de Medicina.

    Hice estudios vocacionales y sólo me sirvieron para leer informes que decían lo que ya sabía: que la Bioquímica y la Medicina me apasionaban. También sugerían algo de lo que no estaba convencido: que podría tener alguna aptitud para desempeñarme en esas áreas. Pero allá por 1972, mientras concluía el secundario y me preparaba para el examen de ingreso a la UBA, pudo más mi inclinación para intentar mitigar el sufrimiento ajeno. Sin embargo, ya cursando la Carrera de Medicina, asignaturas como Histología, Bioquímica y después Microbiología, Parasitología e Inmunología, junto a Patología, me hicieron descubrir que había un campo inmenso al que podría dedicarme, sin abandonar mis anhelos de combinar el contacto con los pacientes y el poder contribuir en algo a mejorar la práctica médica. Sentía cada vez con más fuerza, que no sólo tenía la necesidad de estar junto a los pacientes, sino que debía también transformarme en mi interior: ya no sólo deseaba poder prescribir algún medicamente que aliviara a los que padecían las distintas dolencias. Sentía como una obligación interior el intentar dar algo más de mí mismo. Y ese algo resultó ser la investigación. A ese camino me aboqué cuando cursaba el 4to. año de la Carrera, en paralelo con el Curso anual de formación docente en Microbiología, Parasitología e Inmunología. Por circunstancias fortuitas, ingresé al laboratorio de una investigadora joven, la Dra. Guadalupe Carballal, quien me fue introduciendo en el fascinante mundo de la investigación médica, desde el área de la Virología. Una vez graduado como médico, me desempeñé en el área de la Clínica y de la Infectología. Sin embargo, las obligaciones inherentes a una beca de post-grado del CONICET, me hicieron comprender que la dedicación simultánea a la actividad hospitalaria y a la investigación desde el laboratorio no serían todo lo fructíferas que había imaginado, ya que no podría dedicarme a estudiar ambas como era indispensable. Comprendí a partir del consejo amistoso de la Dra. Mercedes Weissenbacher (una gran investigadora del CONICET, hoy miembro de la Academia Nacional de Medicina) y de mis propias limitaciones, que había que intentar ser lo más profundo posible, y que el día no alcanzaba para lograrlo en el doble campo de la clínica médica y en el de la investigación básica.

    ¿Quiénes fueron sus maestros? ¿Qué huellas dejaron en usted?

    La palabra Maestro es sagrada. No la restrinjo a un ciclo determinado de mi formación. Tuve excelentes docentes en múltiples etapas de mi vida. Pero el Maestro es aquél que nos impregna para siempre su Espíritu, su Ser. Vienen hoy a mi memoria mi Maestra de 6to. grado de la promoción 1967 de la Escuela Nº 31 de Banfield, la Sra. María del Carmen de Alonso, un compendio de exigencia superlativa y Amor infinito hacia nosotros, que nos conmovía por su Entrega, su Paz interior y su Sonrisa del Alma. En la Unidad Hospitalaria del Hospital Fiorito de Avellaneda, tuve la inmensa dicha de ser alumno de un Maestro no sólo de la Medicina interna, sino también de la Vida: el Prof. Dr. Roberto Loianno, un ejemplo de autoexigencia y rectitud contagiosas. El haber sido asignado a la Sala de hombres, me impidió disfrutar de otro Maestro del mismo hospital, Jefe de la Sala de mujeres: el Prof. Falasco. Años más tarde descubrí en el mismo lugar donde hoy me desempeño, ejemplos indelebles de honestidad intelectual, dedicación absoluta y humildad por parte de los Profesores Dres. Marcelo Frigerio y Stella Maris González Cappa. Quisiera algún día poder reflejar en mí al menos algo de ese Todo que ellos me legaron.

    ¿Cómo vivió los años en los que se dedicó a la medicina asistencial?

    Los viví muy intensamente. Recuerdo que concurría al Hospital Muñiz y acompañaba en su recorrida al inolvidable Dr. Giuliano, alrededor de las 7 de la mañana, luego de escuchar algunas de sus increíbles clases para el pregrado a eso de las 6… Fueron tiempos muy felices. Me sentía muy cobijado por los médicos mayores de la Sala. Siempre recibí mucho más de lo que intenté dar a mis pacientes. Ellos devolvían con creces el afecto que quería brindarles. Cuando realicé el Servicio Militar Obligatorio como médico, también recibí el reconocimiento especial de los más jóvenes (soldados) y de mis superiores.

    ¿Cuáles deberían ser las bases de la relación médico paciente?

    No tengo la autoridad necesaria para proponer una receta. Sin embargo, creo que desde el Amor por la Persona a la que atendemos y la máxima autoexigencia profesional, puede establecerse una buena plataforma para intentar aproximarnos y llegar al otro. No es una relación cualquiera. El médico debe trascender la mera relación entre una actividad técnica “donante” y el/la receptor(a) de la misma. Decían los chinos que “para ser un hombre bueno, no es necesario ser médico. Pero para ser un buen médico, antes es imprescindible ser una persona buena”.

    ¿Cómo evalúa el proceso de enseñanza en la Facultad de Medicina? ¿Cree que se fomenta el pensamiento crítico?

    Aquí soy muy autocrítico. Probablemente no deberíamos llamar a este proceso como de “enseñanza”, sino “enseñanza-aprendizaje”, construido mancomunadamente por parte de los educadores y de los educandos. Es decir, este proceso emerge como el fruto de una responsabilidad compartida. Por diversas razones, es frecuente que en el pre-grado ciertos alumnos cataloguen a un docente como adecuado a sus necesidades, en función de cuán completo sea su “dictado temático”. Sin embargo, ello no garantiza promover el pensamiento crítico. Es cierto que existen materias que probablemente no puedan basarse en un razonamiento, como posiblemente ocurra con la Anatomía, donde la capacidad mnésica es esencial. Pero hay muchas otras, donde se debería intentarlo. Cuando lo logramos, el alumno disfruta de sobremanera el poder superar las dificultades planteadas. En realidad, a este respecto recuerdo a una médica recién graduada en la década de 1980, quien sostenía que el haberse graduado sólo le servía para saber a qué libro debía referirse para consultar un determinado problema médico. Hoy creo que más importante que un dato determinado, es promover el ejercicio del pensamiento: el escepticismo crítico, la asociación, la deducción, la resolución de problemas. Un dato puede ser cierto hoy, pero cambiar en un futuro próximo. Lo que debería ser inmutable es la destreza para pensar que el profesional debería adquirir para siempre…

    Sin embargo, eso a veces es difícil de lograr en el pre-grado durante el ciclo básico, en función de la inadecuada relación docente-alumno (que tanto afecta a este último cuando los cursos son masivos), de la falta de ejercitación en etapas previas de su educación, etc. En contraposición, creo que en la formación durante el ciclo clínico y especialmente –ya graduados- durante la Residencia, la participación de los Jefes de Residentes y de los Médicos de Planta encauza al nuevo profesional en la senda del pensamiento crítico. Es especialmente aquí, donde también los grandes Profesores –algunos, verdaderos Maestros- tienen el terreno fértil para sembrar, y así formar discípulos para que algún día los superen…

    ¿Qué relación encuentra entre enseñanza e investigación?

    Absoluta. La investigación nos ayuda a acercarnos a pequeñas verdades, y a través de ellas a la Verdad.

    La investigación me enseñó a intentar ser humilde, consciente de mis innumerables fracasos, pero perseverante en la búsqueda de objetivos. Esto trato de trasladarlo al ámbito docente. De la misma manera que disfruto descifrar un enigma científico, también me hace feliz ver la lógica del pensamiento de un alumno cuando puede superar mediante el razonamiento un problema médico planteado.

    Además, la docencia cuando se enriquece con la investigación es docencia con mayúsculas… El poder transmitir el encanto de un descubrimiento une al docente y al alumno en una atmósfera única de privilegio.

    ¿Qué ha aprendido de su larga trayectoria como docente?

    A aprender de mis alumnos, a disfrutar de cada encuentro, a cultivar la Amistad desde el respeto interpersonal. A intentar dirigirme a cada uno de los estudiantes como Centro de la clase y no como asistentes a la misma.

    Otra gran enseñanza la recibí hacia fines de la década de 1970. Recuerdo que al poco tiempo de ingresar como Ayudante a la entonces Cátedra de Microbiología, Parasitología e Inmunología, el entonces Titular, Prof. Marcelo Frigerio, me dijo: “Oubiña, el verdadero Profesor tiene que intentar descubrir todo lo que el alumno sabe, no aquello que desconoce…”. Esas palabras trato de recordarlas cada vez que evalúo un examen final…

    Como alguna vez le escuché decir al gran actor Osvaldo Miranda: “El día que antes de un estreno en el Teatro, no sienta un cosquilleo fruto de la incertidumbre, no subo al escenario”. Así, en mi caso, el día que no sienta que debo preparar una clase dictada cientos de veces, con lo último que soy capaz de aprender, con ese “ronroneo” de la clase compartida por primera vez, creo que dejaré de sentirme docente.

    Los alumnos tienen una luz interior que los hace especiales. Esa es la luz que trato de descubrir no sólo en el alumno brillante, sino en aquel que cree no poder serlo porque es tímido, o que por alguna razón en tal momento, no pudo estudiar. Creo que una de las cosas más maravillosas al alcance de un docente es poder ver a los ojos de sus alumnos. Conocerlos, descubrirlos, hacerlos crecer. Mi padre me decía que “no es mejor padre aquel que nos lleva en brazos, sino aquel que nos enseña a caminar”. La alegría más grande es ver caminar a nuestros hijos académicos…

    ¿En qué líneas de investigación se encuentra trabajando actualmente?

    Hoy trabajo en diversos aspectos de la patogénesis molecular y la epidemiología molecular de las hepatitis virales por virus Hepatitis B (HBV) y Hepatitis C (HCV). También nos dedicamos a otro agente que está relacionado con un mejor pronóstico de los pacientes que padecen la infección con HIV: el virus GBV-C. Entre los resultados más importantes de los últimos tiempos, debería mencionar el haber logrado mostrar el cuadro inicial de la epidemiología molecular de la infección por HCV en el país, la detección y caracterización del genoma completo de dos cepas del genotipo E del HBV por vez primera en América, causando hepatitis crónica aun en una paciente inmunizada contra la hepatitis B por medio de la vacuna (y que exhibía altos títulos de anticuerpos anti-HBs), la detección del primer virus recombinante HBV D/A en América, la detección de mutantes de resistencia a antivirales nucleos/tidicos en pacientes de Argentina naïve de tratamiento. Nada de esto hubiese sido posible sin la participación de muchos jóvenes talentosos y perseverantes como Marcelo Rudzinski, Jorge Quarleri, Verónica Mathet, Mariana Feld, María Paula Della Latta, Damián Ferrario, Vanesa Ruiz, Lidia Espínola, Cintia Rivero, María Laura Minassian, María Luján Cuestas, y Julieta Trinks, quienes en estos años fueron y son el corazón del laboratorio. Además en los últimos años todos contamos con la asistencia técnica de Ana María Andreeta, quien hace “magia” para que todo funcione bien en el laboratorio y con el aporte reciente de otros jóvenes promisorios (Ami, Emi y Cecilia) que están dando sus primeros pasos en la investigación.

    ¿Cómo evalúa el futuro de la ciencia Argentina?

    Con fe. Existen brillantes investigadores que iluminan algunas de las áreas de la ciencia en el más alto estándar internacional. También hay excelentes investigadores que si bien no han alcanzado aún aquel nivel, son imprescindibles para lograr que el país acorte la brecha con otros que son la avanzada en sus respectivas áreas. Los aportes del Ministerio de Ciencia y Técnica, el CONICET y las Universidades a la investigación son un aliciente para perseverar en lograr más y mejores proyectos de investigación. Creo que aún nos queda recorrer el camino de incorporar más estrechamente a la actividad privada al área de la investigación científica en el país.

    ¿Quisiera decir unas palabras?

    Ante todo, agradecer la inquietud de la Revista para concederme esta entrevista. No encuentro méritos para que se hayan propuesto hacerlo con mi persona. Soy apenas un docente que intenta devolver el amor que recibió de sus Maestros, disfrutando lo que hace. Doy gracias a Dios por el privilegio de haberme permitido incursionar en esto que defino como una vocación sagrada.

    A todos los médicos que están en esta etapa hermosa de su formación en la especialidad, les quisiera transmitir que no dejen de hacer el SACRIFICIO, de abrazar la profesión médica, que es muchísimo más que la de un mero trabajador de la salud. Sacrificio, no significa algo así como autoflagelarse… Sacrificio, proviene del latín, “sacrificium” cuyos dos vocablos de origen, “sacrum” y “facere”, significan “hacer sagrada” esa vida que eligieron. La de servir como Persona (aún antes que como médico) ofreciéndose al prójimo (ese ser próximo) que los necesita. No debemos olvidar que las palabras convencen, pero los ejemplos… arrasan.

    Fuente: RH+ Revista de Residentes Hospitalarios
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  2. Avatar de ZeKKi
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    #2
    existen materias que probablemente no puedan basarse en un razonamiento, como posiblemente ocurra con la Anatomía
    Este chico me cae bien...

    See one, Do one, Teach one.
  3. Avatar de *Maru*
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    #3
    q grosooooooooooo.... por el amor de dios... adoro a este señor... me encanta como explica... a pesar q el nos forma para ser medicos no para el examen.... un groso q da clase de 3 hs....
    *Maru*
  4. Avatar de juampix_07
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    #4
    La verdad, el Dr Oubiña se ganó la definición de Maestro, según el la entiende.

    Saludos
    "Yo sólo sé que no sé nada."

  5. Avatar de Zoe Mza
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    #5
    Citar Originalmente publicado por Mancia Ver post
    A todos los médicos que están en esta etapa hermosa de su formación en la especialidad, les quisiera transmitir que no dejen de hacer el SACRIFICIO, de abrazar la profesión médica, que es muchísimo más que la de un mero trabajador de la salud. Sacrificio, no significa algo así como autoflagelarse… Sacrificio, proviene del latín, “sacrificium” cuyos dos vocablos de origen, “sacrum” y “facere”, significan “hacer sagrada” esa vida que eligieron. La de servir como Persona (aún antes que como médico) ofreciéndose al prójimo (ese ser próximo) que los necesita. No debemos olvidar que las palabras convencen, pero los ejemplos… arrasan
    Me encantó esto último, la verdad un erudito en todos los sentidos el Dr. Un aplauso.-

    El psicólogo me dijo: "La vida es como un ECG".
    Y yo le respondí: "Ok, Doc, entonces mi vida debe haber entrado en fibrilación ventricular".

  6. Avatar de Anita :-)
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    #6
    Que lindo es saber que nos estamos formando en el mismo lugar que personas como el Dr Oubiña y muchos grandes como el se formaron, un sr Maestro!!

    todo se puede, solo se necesitan ganas...
  7. Avatar de jjazz
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    #7
    "recuerdo a una médica recién graduada en la década de 1980, quien sostenía que el haberse graduado sólo le servía para saber a qué libro debía referirse para consultar un determinado problema médico. Hoy creo que más importante que un dato determinado, es promover el ejercicio del pensamiento: el escepticismo crítico, la asociación, la deducción, la resolución de problemas. Un dato puede ser cierto hoy, pero cambiar en un futuro próximo. Lo que debería ser inmutable es la destreza para pensar que el profesional debería adquirir para siempre…"

    durante la carrera también me dijeron esto que decía la graduada. no recuerdo en que materia, creo que fue fisio.
    en el momento que lo dijeron algo no me cerraba, claro! ahora con la reflexión de oubiña me doy cuenta. es el saber enciclopédico vs el saber crítico, que también se podría pensar como saber revelado vs saber científico o saber falso vs saber verdadero.

    en un teórico oubiña nos dio un consejo: cada vez que nos den una explicación donde todo cierra perfecto, desconfien! jaja tal cual! y más sabiendo que buena salud = mal negocio.
    ..
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    #8
    Muchas gracias por el aporte. No había leído nunca la entrevista y es muy interesante. A
    ramin tovfigh también le va a gustar. Me parece excelente que los médicos hablen de estos temas para que nos podamos enterar de estas novedades
  9. Médico Genetista
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    #9
    GRAN persona! Increible docente, estimulador de sus alumnos no solo en el Amor a la profesión sino también a la vida. Adoré cada una de sus clases de Biología Molecular en la USAL y gran parte de lo que soy hoy se lo debo a él. Muchas gracias por tanto Dr. Oubiña!
    Una colega de Zona Sur
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    #10
    genio! no me perdí ninguno de los teóricos de Oubiña, y eso que los daba los sábados a la mañana. jajaja un groso!
  11. 23
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    #11
    me acuerdo q cuando rendi el final de micro fui a repechaje con el y el me aprovo...es un genio...siempre nos contaba sobre cuando trabajo en japon... yo siempre lo recuerdo con cariño
  12. Estudiante de Medicina
    Avatar de Paulinaa
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    #12
    Citar Originalmente publicado por Mancia Ver post
    Sacrificio, no significa algo así como autoflagelarse… Sacrificio, proviene del latín, “sacrificium” cuyos dos vocablos de origen, “sacrum” y “facere”, significan “hacer sagrada” esa vida que eligieron. La de servir como Persona (aún antes que como médico) ofreciéndose al prójimo (ese ser próximo) que los necesita. No debemos olvidar que las palabras convencen, pero los ejemplos… arrasan.
    El Doc sabé... Hombre apasionado como él vi pocos. Y que bueno que me lo he cruzado en mi carrera.
    Ojala todos los docentes tengan esas ganas de darnos buenas clases... con gritos o sin gritos jajaja muy buenas!
    Se necesita gente que nos incentive a seguir adelante. Aparte de la familia, ellos también son importantes en la carrara creo...
    CaMbIaR aL MuNdO EmPiEzA PoR UnO MiSmO .-

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