Necesitás que otra gente te admire, pero eso no quita que seas autocrítico/a. Si bien tenés debilidades personales, generalmente sos capaz de compensarlas. Tenés un gran potencial del cual no has tomado ventaja. Lucís seguro/a y con todo bajo control por fuera, pero tendés a preocuparte y ser inseguro/a por dentro. A veces tenés muchas dudas sobre si tus acciones fueron las correctas. Preferís cierto cambio y variedad y te sentís mal cuando te ves restringido/a y limitado/a. Te enorgulleces de tu pensamiento independiente; y no aceptás juicios ajenos sin pruebas satisfactorias. Pero has encontrado poco sabio el ser franco/a al revelarte a otros. A veces sos extrovertidx, amable y sociable, mientras que otras sos introvertido/a, receloso/a y reservado/a. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser irreales. La seguridad es una de tus mayores metas en la vida.



¿Qué tan cierto les parece el enunciado anterior? A los estudiantes de Forer, en promedio, les mereció una validez de 4,26 sobre 5. Pero lo que creían el resultado de un serio test de personalidad hecho por Forer no era más que el ensamblado de los horóscopos (¡quizá incluso mezclando Aries y Cancer!). El efecto que demostró, conocido ahora como efecto Forer[1] (¿que esperaban?), ha sido replicado en múltiples experiencias similares[2] y todas llegaron a la misma conclusión: los individuos van a dar alta validez a enunciados que crean hechos especialmente para ellos, aún si en realidad estos son ambiguos o ni siquiera se hicieron pensando en una persona. Existen ciertos reforzadores para este efecto:
*el sujeto cree firmemente que el análisis se ha individualizado para él (por las dudas, existen los Acuarianos con estación en Géminis, no alcanza con un signo para sentirse único).
*el sujeto cree en la autoridad del evaluador (esto sería raro viniendo de revistas, pero no de sujetos estrafalarios con tapas de grandes libros con galaxias de fondo).
*el análisis enumero mayormente atributos positivos (nunca leí que Capricornio iba a morir mañana).


En cualquier caso, mi intención al escribir esto no es meterme con el horóscopo -ya cae por peso propio, pero factura lindo.

Por un lado, la existencia de este sesgo en nuestra compresión de la realidad me parece suficientemente interesante para escribir sobre ella. Las implicancias sobrepasan a los horoscopos, ya que tests de personalidad o vocación que no han sido debidamente sustentados por alguna evidencia pueden explotar fácilmente este fenómeno. Siempre recuerdo a un amigo cuya vocación resultó ser la de "científico artista". No me cabe duda del vínculo entre la ciencia y el arte, sobretodo al verlo día a día en la medicina, pero un resultado de este tipo no le sirve para nada a una persona de 18 años que no sabe que hacer de su vida -y sin embargo muestra opciones tan diferentes entre sí como válidas para cualquier persona y hasta conjugables en cierta manera.


Por otro lado, ¿Que pasa cuando estas falacias de la conformación de la personalidad están metidas en el inconsciente colectivo? ¿Cómo afecta esto a los enfermos? Se habla mucho de la personalidad predilecta de ciertos tipos de enfermedades: hábitos suicidas en el padeciente de diabetes que se va a bailar sin su insulina, de personas ansiosas que desarrollan trastornos gastrointestinales, de gente "tipo A" propensa a sufrir infartos, por no hablar de la estrella de las enfermedades cuya patogenia parecería ser más fácilmente explicada por el vecino de turno que por Robbins: cáncer. ¿Cuánto hemos escuchado de los pensamientos positivos y su relación con esta patología? ¿Quién no notó cierto recelo a creer que una persona pudiese "merecer" un tumor, tras una rápida examinación de sus defectos de carácter? ¿Cuántos pacientes oncológicos pasan por episodios graves de culpabilización propia y ajena justamente porque les han hecho creer que la culpa puede afectar el desarrollo de su enfermedad?


Que no se me malinterprete: he leído sobre enfermedades psicosomáticas, comprobado como las descompensaciones de muchos no pueden explicarse más que por eventos estresantes recientes, sé que en la unidad que es el humano los vínculos de los artificiales aparatos psico-neuro-inmuno-endocrinológicos son múltiples (y no cabe otra manera, ya que la división de estos sistemas es lo que no tiene mas razón de ser que su estudio), y le doy a la medicina basada en la evidencia el mismo o menor valor que a la basada en el "escuchatorio"[3]. Pero mi punto es otro.


Mi punto es que a veces, veo una falacia de "sobrepsiquización" del enfermo, sobre todo en aquellos cuya enfermedad se nos aparece de causa idiopática. Le agarró por ansioso, le agarró por dejado, le agarró por promiscuo, le agarró por frigido, le agarró por adicto, le agarró porque ya no tiene pasiones en la vida, le agarró por ignorante, le agarró por hipocondríaco, le agarró porque se sentía culpable, le agarró porque no le importaba nada ni nadie.
Y la idea defensiva imperante es desligarnos de la chance de que esto nos pueda pasarnos a nosotros, que no somos tan ignorantes pero tampoco tan hipocondríacos, que tomamos pero tampoco tanto, que tenemos relaciones sexuales pero con cuidado... ¿No ven el patrón zodiacal en este análisis acrítico de la realidad?


Personalmente, creo que el enfoque pasa mas por el "cómo se lo alivio" que por el "cómo se lo agarró". Es menos obvio de lo que suena. Creo que este tipo de discusiones "agarrogénicas", que al menos yo he escuchado repetidas veces, quitan tiempo de enfocarse en lo importante y, encima, pueden que nos hagan caer en el horrible sesgo de tratar a unos mejor que a otros (y no hablo solo del tratamiento técnico).
Si, a veces, encontrar la causa última del proceso nos lleva al alivio deseado. Son las menos. Distinto es en el campo de la investigación y la búsqueda de nuevas terapias, que encuentro muy lejano al campo de la relación médico-paciente.

Lafranconi, Mariano Daniel
Estudiante de medicina, 5to año UBA, UDH pirovano



[1]Forer, B. R. (1949). The fallacy of personal validation: A classroom demonstration of gullibility. Journal of Abnormal and Social Psychology, 44, 118-123
[2]Dickson, D. H. and Kelly, I. W. (1985). The 'Barnum Effect' in Personality Assessment: A Review of the Literature. Psychological Reports, 57, 367-382.
[3] http://www.intramed.net/contenidover...tenidoID=62624