Riesgos que los acechan y tomas de posición al respecto
Las personas que posean diversos grados de transformación genérica, viviendo de acuerdo al género que se han escogido por autoidentificación, ya sean hombres, mujeres, transmujeres o transhombres, transexuales sin operación, operados o preoperados, travestis o cualquier otra denominación posible de las decenas que varían de acuerdo a la época y a la región, se agrupan bajo el nombre de transexuales.
Sólo en Argentina, de acuerdo a los datos revelados por el Índice de Estigmas en Personas que viven con VIH en este país, creado por la Fundación Huésped, es la población trans una de las más afectadas por la epidemia del VIH, siendo en ocasiones su expectativa de vida no superior a los 35 años. Su situación respecto a la salud es crítica ya que muchas veces, pese a las resoluciones aprobadas al respecto en servicios públicos, acceden a hospitales públicos cuando ya resulta muy tarde.
La transfobia, es decir, la estigmatización social generada hacia los trans, aumenta los problemas. El repudio intenso da lugar a la marginación social que redunda en que se les nieguen posibilidades para estudiar, trabajar y poseer una vivienda. Esta marginación cae de boca en la autoestima de los trans, que decae.
No es difícil que para sobrevivir deban entregarse a la prostitución, bajando de este modo su posibilidad de practicar sexo seguro. Pobreza, ego estropeado, depresión, rechazo, aislamiento e imposibilidad de encajar con armonía en la sociedad son factores psicosociales que alientan los riesgos y aproximan al consumo de sustancias ilícitas.
Una de las respuestas a este problema fue el Plan de Ciudadanía LGTB propuesto por la FALGBT que busca impulsar políticas públicas de inclusión, como mejor inserción laboral, acceso a la salud y acciones concretas para erradicar la discriminación. Esta iniciativa argentina tendrá sobre el territorio nacional, de aceptarse, incidencia sobre los tres poderes del Estado a nivel nacional, provincial y comunal.
Todo esto está en consonancia con la reciente y flamante Ley Nacional de Salud Mental, donde indica que el ser trans, en todas sus posibles formas, no implica portar una patología o enfermedad. Al contrario, no se trata sino de una persona que se constituye a sí misma a partir de un acto por sentirse a disgusto su cuerpo y precisa, para la realización personal, modificarlo de forma tal de adecuarlo a lo que se sienta.
Es en este sentido que también se está conversando que los tratamientos médicos y quirúrgicos de adecuación sean cubiertos por el Estado nacional, las obras sociales y las empresas de medicina prepaga.
Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org
Fuentes
- "¿Qué necesitan las personas transgénero de masculino a femenino (MAF) para prevenir el VIH?" en Caps.ucsf.edu
- "Identidad de género, un gran avance" en Eltribuno.info
- "Presentan un plan para mejorar la vida de personas trans en la ciudad de Buenos Aires" en Telam.com.ar


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