
Originalmente publicado por
Berni Aljus
Aún en proporciones mínimas, ese derecho es lo único que los ampara. Sin "monstruos" como las editoriales, los autores directamente no tendrían ninguna ganancia, a menos que quien escribe estas palabras espere que esos autores reciten las mismas en un plaza, percibiendo ganancias en una gorra, o que impriman desde su casa libros para el alcance local, nacional o internacional.
Parece que vivimos en una época en la que todos quienes producen algún bien a nivel masivo, si cobran por su trabajo como lo hace cualquiera, es un monstruo poco virtuoso y ególatra. Vivimos en una era de demonización de las corporaciones, donde comúnmente odiamos a las farmacéuticas (sin las cuales casi no habría avances en nuevas terapéuticas), y ahora también, a las editoriales y discográficas.
Decir que el derecho de autor no tiene razón de ser, es una aberración. La mayor parte del avance cultural y económico de nuestra sociedad global se apoya sobre propiedades intelectuales. Una de ellas es el derecho de autor, que está reconocido como derecho fundamental del hombre en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (!) Esa clase de protección a los bienes que derivan del intelecto, es una garantía fundamental de la ley, para que quien usa su cerebro, pueda vivir de eso tanto como quien lo parasita plagiándole. Porque sin derechos de autor, no hay fundamento ni garantía de remuneración alguna. Este fundamental derecho de los productores de conocimiento no es una novedad de SOPA, también en Argentina está reconocido en su Constitución, como en la mayoría de los países.
Si acaso fuera uno a darle valor a las palabras de uno de los cineastas menos reconocidos de la historia, debiera con mayor criterio darse cuenta que, justamente, los derechos morales son los que protegen al autor, no al público. Cuál es esa posición moral a la que tan erguidamente se reclama? Una cosa es el descubrimiento científico, y otra distinta es la publicación detallada de los trabajos referentes a él, o las producciones artísticas. Una cosa es hablar de patentes inmorales como la del genoma humano -riesgo que una vez se corrió por Celera Genomics-, o patentar un nuevo elemento descubierto y su forma de obtención (como podrían haber hecho los Curie); y otra muy distinta es decir que yo le DEBO a la humanidad el acceso libre e irrestricto a las producciones que surgieron de MI intelecto, y que no constituyen un saber fundamental. Las canciones de Luis Miguel son patrimonio de la humanidad, o son de su propia potestad, porque es SU voz, sus canciones y su tiempo dedicado al arte de la música lo que importa? El único deber que el autor tiene para con su público, es el de la veracidad. Ésto es, no publicar mentiras, ni hacer descaradas reproducciones sin la correspondiente cita. La mayoría de las veces, la peor violación al derecho de autor es la de utilizar su producción, sin siquiera tener la defección de colocarle la cita. Las comillas y los nombres entre paréntesis o a pie de página, parecen ya una costumbre antigua entre los modernos escritores, y el derecho de autor se rechaza como una espina en el zapato, que no permite a uno plagiar contenido publicado bajo su nombre lo suficientemente rápido. Basta que uno haga una traducción del inglés, para sentir que ha escrito algo original.
Es un error de percepción creer que la información tiene la propiedad intrínseca de ser conocida, o la obligación de ser informada. Son ejemplos de "información", los secretos de Estado y los documentos que se refieren a la vida privada de las personas. Si yo obtengo los análisis de laboratorio con resultados de seropositividad de VIH de una persona "de interés", es información. Pero esa información no tienen ningún seno dicotómico, ni derecho anexo que me permita a mi manipularla. Hay información que, de ser publicada, infringe los límites del derecho natural y positivo, y eso no se puede negar. Así como tampoco se puede manipular la realidad, llevando a la reduccionista definición de "información", a una película, a un CD, a un libro, a un artículo científico, lo mismo que cual dato del clima, noticioso o chisme.
Tema aparte es la consideración de que una película de George Lucas o de Godard sean "verdad" o "información". Estoy de acuerdo, no debiera ser tan de élite ver películas de Godard... (?) Que mueran los millonarios que no nos dejan ver a George Lucas, am I right?! (?)
Y por cierto, para el conocimiento de quien se escandalice tan profundamente del también elemental derecho de heredar, sepa que sólo se extienden los derechos de autor por 70 años aproximadamente en la mayoría de las naciones. Son 7 décadas de regalías, si, pero no son infinitas y son, créame, APENAS justas.
No es el conocimiento, sino la educación quien contribuye a que el hombre sea un ser humano pensante, con capacidad de análisis y crítica. Cualquier idiota podría tener en su cabeza miles de datos, y no saber cómo procesarlos, entenderlos, mejorarlos. Los genios de la historia, sin embargo, sin internet elucidaron los grandes principios de la matemática, la física, la química y la biología. También Shakespeare, Velázquez, Da Vinci, Rubens, Schubert, Brahms, entre tantos otros, asombraron a la humanidad sin twitter y SIN DESCARGA GRATUITA en su hogar.
En el código civil de Chile, encontramos una de las más populares, aceptadas y correctas definiciones de "Ley" en palabras de Andrés Bello
"Una declaración de la voluntad soberana, que manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohíbe o permite". Nótese la palabra "soberana", como adjetivo tan noble de la voluntad. En nuestro sistema de gobierno, como en el de Chile y las naciones que viven en democracia, la soberanía es del pueblo, y por tanto, LA LEY ES SU VOLUNTAD. Y constituye un problema cuando elementos aislados de la sociedad creen que su concepción de la justicia les permite levantarse por sobre los límites que la ley les pone (acaso inspirados en una película socialista europea?). Es esa sensación u opinión de superioridad de la justicia -y lo que uno supone que es ella- por encima de la ley, lo que hoy se utiliza para defender el atentado a los derechos de autor. Es una concepción errónea de que si yo PERCIBO una forma de justicia, tengo derecho a inobservar la ley que regule en ese respecto, sin tener presente el PRINCIPIO de que la ley es una regulación que surge del concepto de justicia, y que si se cambia, será por voluntad soberana, no por opinión de elementos aislados. Esa misma concepción de que la justicia PUEDE estar por encima de la ley, es la que tantas veces dió en la Argentina -por ejemplo-, la sensación de un deber superior y el respaldo de la justicia a quienes llevaron a cabo golpes militares... Hubo quienes PERCIBIERON que las administraciones democráticas no servían, y por su cuenta decidieron qué era justo, y dictaron nueva ley.
Tal parece ser el caso, que hoy en día hay quienes sienten que sin George Lucas y sus películas en distribución gratuita, sus hijos no serán buenos ciudadanos, críticos de su realidad, analistas de su entorno... en fin, seres pensantes. Hay gente que se desvela por la SOPA, y que en su honor de desgarra las vestiduras. Y en pleno absurdo reclamo del acceso a la información (general e indiscriminado), no ha sido capaz en su vida (!) de pisar una biblioteca. Me compadezco de todos ellos.