El problema de las relecturas malintencionadas
La ciencia avanza sobre constantes relecturas. Tanto la Medicina como la Historia vuelven una y otra vez sobre los hechos y verdades alcanzadas para observarlas desde otros ángulos y así esparcir algo más de luz. Si un descubrimiento dado se aceptase sin objetarse jamás, se seguiría creyendo que el Sol orbita alrededor de la Tierra y la Medicina orbitaría, a su vez, en torno a la teoría de los humores.
No es la revisión de los logros obtenidos, ni el negar la falsedad de algo que se creía inmutable, el problema, sino la correspondencia que estos trabajos tengan con la realidad, su nivel de verdad, los intereses a los que responden.
El negacionismo aflora luego de la Segunda Guerra Mundial y quiso ser conocido como un revisionismo, etiqueta que le queda demasiado grande puesto que en vez de revisar los hechos, los niega. Desde la historia hasta la salud, es el negacionismo quien refuta que alguna vez haya habido cámaras de gas o un Holocausto, así como desacredita también la existencia del SIDA.
El negacionismo es una estrategia de penetración ideológica más del lado de la propaganda que de la verdad. Interviniendo, supuestamente, a nivel intelectual, busca empujar los cimientos de realidades ya dadas.
Sirviendo a diversos fines, buscan o bien limpiar el pasado de ciertas ideologías, minimizar los hechos, descontextualizar las situaciones, alterar la opinión pública. Es borrar de los registros una verdad, destronarla y colocar en su lugar una mentira que, gracias a la pompa académica que la recubre, puede resultar aceptable y convencer.
Es necesario que el concepto de negacionismo esté claramente recortado para poder diferenciarlo de otras posturas. Quien adhiere al revisionismo, ya sea un historiador o un científico, examina ideas tradicionales y, si tiene argumentos, las pone en duda, para introducir una nueva interpretación de los hechos, a la luz de nuevos descubrimientos que afecten directa o tangencialmente los temas estudiados.
En el caso del SIDA en particular, los negacionistas alegan que, quienes defienden la existencia el SIDA, son no más que profesionales de la salud vendidos a las farmacéuticas, extasiados por el rédito económico a cualquier precio. Mientras tanto, los negacionistas por lo general ni aportan ideas nuevas, ni pertenecen al área que critican, ni tienen la menor experiencia de trabajo de laboratorio como para entender los protocolos, pautas y terminología que cualquier investigación biomédica reclama.
Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org
Fuentes
- TOURNÉ, Marion. "El negacionismo: El problema en Francia y en América Latina"
- Revisionismo o negacionismo. Esa es la cuestión" en AtinaChile.cl
- "Negacionistas del VIH-SIDA y magufos de la salud en la Universidad de Sevilla" en Lacienciaysusdemonios.com


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