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Suicidio/Eutanasia, un tema de larga data

Suicidio/Eutanasia, un tema de larga data

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    Suicidio/Eutanasia, un tema de larga data

    Algunas consideraciones de Schopenhauer al respecto

    Ofelia, por John Everett Millais (1852)


    La libertad, sus fronteras y determinaciones, son un tema que ha preocupado a la humanidad desde que es tal, recibiendo atención unánime en prácticamente todas las épocas y, en cada una de ellas, respuestas distintas. Hoy en día, el derecho a vivir, si bien suele verse arañado por diversas aristas de la compleja realidad social, es casi indiscutible. El derecho a morir, en cambio, causa otra clase de controversias.

    ¿Cuánta distancia hay entre el suicidio y la eutanasia? ¿En qué puntos difieren de forma radical, y en qué otros se enredan volviéndose parte de una misma maraña? Muchas veces la eutanasia se denomina un ‘suicidio asistido’, y la distancia en ese caso es el simple adjetivo que no le quita su impronta al suicidio en sí, sino que sólo designa la imposibilidad de la persona para realizarlo por su cuenta. Otras, se habla de la eutanasia como de un asesinato, sin más.

    De acuerdo a Schopenhauer*, un dolor que se torna insoportable, un sufrimiento que se vivencia como absoluto —no se entretiene en distinguir si es a causa de un padecimiento metafísico o un raspón en la rodilla— genera una necesidad imperiosa de descanso o alivio. Como una antítesis de un dolor que no se puede sobrellevar, emerge la avidez de la nada.

    Para él, el acto de darse muerte a sí mismo (y, creo, podemos aplicarlo tanto a quien dispone de la capacidad física para hacerlo, o de quien debe ser asistido por propia voluntad) no niega la vida, el deseo de vivir, sino que lo afirma. Lo que afirma, más concretamente, es las ganas de poder haber llevado adelante una vida sin tantos tormentos. Lo que detesta el suicida no es el goce de la vida, sino su imposibilidad.

    Pero Schopenhauer condena el suicidio, porque lo considera reprobable cuando contempla la fe en la voluntad de vivir. Apoyados en ella, el suicidio queda desnudo, reducido a un acto inútil y egoísta, incluso en enfermos psiquiátricos. Lo ve como ‘una acción vana y, por ello, necia’ y, ahora sí refiriendo puntualmente a la enfermedad, acota que el suicida pierde una oportunidad con su accionar porque ‘se asemeja a un enfermo que tras haber comenzado una dolorosa operación que podría sanarle de raíz, no permite que concluya sino que prefiere mantener la enfermedad’. Pero en este caso que plantea, la situación del enfermo es bastante favorable.

    Podría alegarse que desde la antigüedad el suicidio, en la acepción y práctica más común, tiene sus inicios en tormentos interiores o patologías psicológicas, y que en el paciente que clama por la eutanasia, estos ‘tormentos’ no se habían desarrollado con anterioridad a la enfermedad que lo lleva a suplicar por el fin de la vida.

    Más allá de que eutanasia y suicidio sean o no legalmente, moralmente condenables, ¿cómo tasar, acaso, la diferencia entre uno y otro suplicio? ¿Es posible etiquetar el dolor? ¿Qué diferencia los límites de una voluntad que quiere vivir, de otra que, con la misma fuerza, desea lo contrario? ¿De quién es la soberanía del cuerpo propio?



    Agustina Jazmín
    agustina.jazmin@mancia.org





    Fuentes
    BAQUEDANO, Sandra. ¿Voluntad de vivir o voluntad de morir? El suicidio en Schopenhauer y Mainlánder
    SCHOPENHAUER, Artur. El Mundo como Voluntad y Representación


    *El tema tratado fue propuesto por Ramiro Pelliza, a quien se agradece su colaboración.
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    Editado por Editoriales en 25-Aug-2011 a las 04:27 AM
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  2. Los siguiente/s 4 mancianos agradecen a Editoriales por este mensaje de gran utilidad:

    LuchoPato (26-Aug-2011), Pablinius (25-Aug-2011), Patito (26-Aug-2011), Rafa_qt (25-Aug-2011)

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    "Yo? asesino!"
    Mi "editorial" sobre la editorial



    Citar Originalmente publicado por Editoriales Ver post
    La libertad, sus fronteras y determinaciones, son un tema que ha preocupado a la humanidad desde que es tal, recibiendo atención unánime en prácticamente todas las épocas y, en cada una de ellas, respuestas distintas. Hoy en día, el derecho a vivir, si bien suele verse arañado por diversas aristas de la compleja realidad social, es casi indiscutible. El derecho a morir, en cambio, causa otra clase de controversias.
    La libertad en el sentido más amplio de la palabra, se refiere a la capacidad del hombre de actuar según su decisión. Y por supuesto, aplicando esta capacidad autorreferencialmente(1), se entiende que en esa definición de libertad está implícito el decidir por sí mismo. Pero las realidad no es tan sencilla, y es por esto que nos conviene adherir a diferenciaciones tradicionales sobre los tipos de libertad.

    (1) Autorreferencial: Es aquello que se refiere a sí mismo. Es una disposición que dispone sobre sí misma, como una ley que regula la legislación en su conjunto, o la definición de las definiciones (que define como debe definirse algo). Puede ser un acto. Todo acto es autorreferencial, porque al que lo lleva a cabo, "al que lo hace", lo convierte en su "hacedor". Es así, que no se puede caminar sin ser caminador, ejercer la medicina (legalmente) sin ser médico, caer sin ser caído, o morir sin ser muerto. En el penúltimo ejemplo, resulta evidente que los actos son autorreferenciales aún para los entes no animados que los "hagan" (si un libro se la cae de una mesa por un temblor o porque alguien lo tiró, la autorreferencia del verbo "caer" se aplica al libro). Del ejemplo de morir, cabe destacar que algunos actos son autorreferenciales aún desde antes de ser cometidos, cuando la certeza de que esto ocurra es absoluta: "Morir" es autorreferencial para el hombre en tanto que los convierte en "mortal" antes de que ocurra, y en "muerto" luego de que ocurre.

    En verdad la libertad no debe ser comprendida como una propiedad indivisible del hombre. Y su fraccionamiento y diferenciación, nos permite afrontar mejor estos dilemas.

    2 libertades esenciales para entendernos mejor. Tipos:
    - Libertad social: Alude a la autonomía que idealmente goza un hombre en relación a su sociedad. Así entendido, se le dice libre al que no está condenado a reclusión o prisión, al que no es esclavo y al que no es ciudadano de una nación con un gobierno totalitarista. (Se prefiere no decir "gobierno déspota" ya que el término alude a la falta de leyes que limiten el poder del gobernante. En la realidad actual, la falta de límites en la intervención del Estado suele verse en los gobiernos de facto; y en esos casos, la falta de límites en el accionar de los mandatarios no responde a falta de leyes -al contrario, todos tienen legislación contra la conformación de un cuerpo de gobierno de esas características- sino a la inobservancia de las mismas por parte de quienes se erigen a la fuerza en gobernantes)
    - Libertad de voluntad: Se suele decir que se compone de 2 voluntades, cuya manifestación suele superponerse en los actos del hombre. A) Libertad psicológica: Cuando la decisión sobre sí mismo se aplica al accionar frente a nuestros impulsos. Tenemos esta clase de libertad cuando somos "dueños de nosotros mismos"; cuando podemos decidir, sin vernos influenciados por lo que más nos motive. Su concepto se mezcla fácilmente con el de B) Libertad moral, que es cuando el hombre no está atado a sus impulsos y sensibilidades, y puede actuar sin estar bajo el dominio de éstos, sino de la razón. Por ejemplo, si me dan a elegir entre 2 regalos, AR$ 150 o una compra de víveres para el mes: Voy a ser libre al elegir los $150, si no necesito de la mercadería, y me atrae el efectivo para comprar un objeto que deseo; pero no voy a ser libre al elegir los $150, si mi pasar económico no es bueno, y paso por alto el hecho de que una compra de víveres para el mes, en realidad, cuesta más que $150 pesos; pierdo mi libertad en ese caso, porque me dejo llevar por lo más tentador, dinero en efectivo para un gasto banal por el cual en condiciones regulares habría tenido que ahorrar. Distinto es el caso en el que decido no robar, porque es un acto inapropiado tanto en el código civil de todas las naciones como en el código canónico; éste es un triunfo de la libertad moral. Frente a un incendio, salir de un establecimiento pisando por sobre el cuerpo de otras personas es un acto no libre moralmente; porque aunque primara el instinto de conservación con tanto imperio como para no comprender en el momento lo que estaba haciendo, sigue tratándose de un acto en el que triunfó el impulso y la sensibilidad por sobre la razón.

    De lo expuesto, se comprende que la libertad tiene algunos límites: Determinados por la sociedad o el estado, en el primer tipo; y determinado por uno mismo y la realidad en el segundo tipo. Y también nos permite comprender mejor la libertad social o sociológica:
    - Su límite es la ley
    - Su más amplio margen es todo lo vigente del derecho positivo (de éste a su vez, lo más que se puede separar una persona es hasta la negación de su propios derechos)
    - Sus límites son: Las obligaciones contempladas en el derecho positivo y, para los religiosos, todas las disposiciones no contempladas en el derecho positivo o más severas o estrictas que en éste, que se encuentren establecidas por el código canónico (o cualquier otro compendio de leyes regulatorias religiosas).


    Algo que debe quedar claro, es que el derecho a la vida no es “casi indiscutible”; es en efecto indiscutible. Qué debe distinguirse de la realidad y de la absolutidad del derecho a vivir, y de su efectivo goce?
    1º, que ese derecho no sea respetado por todos, no significa que deje de existir.
    2º, que el estado no asegure todos los medios posibles para asegurar el ejercicio de ese derecho en términos razonables, no significa que no lo reconozca.
    3º, que se discuta el aborto como punible o no punible (porque la disputa en el gobierno no es sobre legalizarlo o no, como dicen algunos), no significa ni que se niegue al feto como un ser vivo (se discute, acaso, si es o no una persona), ni que se desconozca su calidad de ente viviente (vivo o no, se discute el aplicarle una pena a quien lo realice).

    Respecto del derecho a morir, es un término novedoso o mejor dicho, de reciente relevancia desde el punto de vista legal estricto (no desde lo sociológico ni lo religioso, áreas en las que se lo ha analizado desde antaño). Cuando nos referimos a la muerte, puede resultar absurdo e irrisorio pensar en reclamarla como un derecho para asegurarla; en particular cuando se tiene en cuenta el “servicio” de los asesinos y las condenas a muerte, la posibilidad de poder suicidarse en un sinnúmero de formas, lo inevitable de la muerte, y lo indeseable que ésta es para personas mentalmente sanas, en una sociedad global cuya máxima común moral contempla como bienes esenciales la vida, y a las virtudes, para la afrenta de la adversidad. No es motivo de risa, sin embargo, sino de gran controversia, cuando se trata este tema en la actualidad. Porque hoy en día, y desde hace poco tiempo, el derecho a morir se reclama como garantía para ser ejercido a instancias de recibir un estímulo letal por un tercero autorizado a proveerlo, cuando el mismo es improbable por la fatalidad, e imposible por medios del suicidio, o en condiciones dignas y/o sin sufrir dolor. Se reclama este derecho exclusivamente para el ejercicio de los enfermos terminales pasibles de vivenciar su inmediata muerte en condiciones de gran padecimiento o grave indignidad. Ahora comprendemos por qué “derecho a morir” es tan reciente como concepto o reclamo: Porque los estados avanzados de las enfermedades crónicas y las circunstancias extremas de quienes sobreviven a las enfermedades agudas y al gran trauma, resultan de las recientes significativas mejoras en la tecnología y los servicios de salud, que es lo que permite vivir tanto tiempo con una enfermedad crónica, dándole tiempo a causar más profundos daños, o sobrevivir un evento agudo y/o traumático, que permita la vida de una persona, en una condición de extrema carencia de integridad orgánica y/o funcional.

    Éste es el punto de inflexión de la terminología, a partir del cual comprendemos la existencia de nuevos términos y sentidos de éstos. Distinguimos así el sentido de referirnos a:
    - un “derecho a la vida”, por cuanto hay gran cantidad de factores que pueden oponerse a ese bien de la persona.
    - una “libertad de vivir”, que se manifiesta positivamente en tanto la persona acepta su calidad de ser vivo y hace lo posible por mantenerla.
    - un “derecho morir”, por cuanto hay situaciones en las que las personas podrían perder la capacidad para decidir sobre ese hecho, frente a la imposibilidad de poder autoprovocarse un estímulo mortal, y cuando la ley con ayuda de la ciencia médica determinen que es un acto racional, consciente, informado y consentido.
    - una “libertad de morir”, que no es una libertad ni moral ni psicológica, sino sociológica. Es una libertad sociológica, ya que todo hombre tiene la libertad de morir puesto que no es prisionero o esclavo de una fuerza que limite tanto su ser y acontecer como para evitar que se quite la vida de forma alguna. Esta libertad sociológica de morir no está presente plenamente para las personas institucionalizadas, a quienes se les suele limitar la calidad y cantidad de objetos con pudieran quitarse la vida, así como el tiempo a solas en que podrían hacerlo.

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    ¿Cuánta distancia hay entre el suicidio y la eutanasia? ¿En qué puntos difieren de forma radical, y en qué otros se enredan volviéndose parte de una misma maraña? Muchas veces la eutanasia se denomina un ‘suicidio asistido’, y la distancia en ese caso es el simple adjetivo que no le quita su impronta al suicidio en sí, sino que sólo designa la imposibilidad de la persona para realizarlo por su cuenta. Otras, se habla de la eutanasia como de un asesinato, sin más.
    Suicidarse, es quitarse la vida; por ello, uno puede con poca sensibilidad al tema -pero no con menos rigor-, referirse al hecho como “matarse”. Matar es quitar la vida, y asesinar es el acto de matar con premeditación. No es posible entonces calificar a la eutanasia como otra cosa que no sea un asesinato, y eso no puede discutirse. Pero por la definición misma de matar, y su implicancia para la definición y aplicación del término “asesino”, la mayoría de las personas del mundo, incluyendo el que suscribe, somos asesinos. Piensen tan solo que para la aplicación del término basta con haber privado de la vida a una mosca, a un árbol cuyas raíces comprometían la integridad de una estructura arquitectónica, a un mosquito, a una plata que de niños nos pareció divertido arrancar porque tenía una flor, etc, etc.... De modo que dejemos de lado lo desagradable que suena la palabra asesino, y preocupémonos entonces de los tipos de asesinatos que existen y especialmente de aquellos que comprometan la libertad sociológica de sus ejecutores. Con el contexto recordado de la definición única y absoluta de “asesino”, y teniendo en mente la polémica sobre la eutanasia, para empezar podemos:
    - acepta la clasificación categórica de la eutanasia como un tipo de asesinato;
    - reconocer que no se trata de un acto de maldad y ensañamiento, comparable con, por ejemplo, un disparo a corta distancia hacia la base del cráneo o una intoxicación intencional prolongada que cause la muerte;
    - poner sobre el tapete la discusión de la naturaleza de la eutanasia, para definir si nos referiremos a ella en términos de “malum in se”, o “malum prohibitum” (2).


    (2) Malum in se: Es aquello que es malo en si mismo, por naturaleza; como matar personas o maltratar seres humanos.
    Malum prohibitum: Se dice de lo que es malo hacer, porque está prohibido, pero no necesariamente porque sea malo en sí. Por ejemplo, las apuestas clandestinas y la posesión ilegal de armas, son actos malos porque están prohibido por la ley. En esencia, todos los actos malum prohibitum no son actos malos, no en sí mismos, ya que no resultan en una lesión directa o inmediata sobre las personas o su propiedad. Aún así, es real que crean un peligro o probabilidad de peligro, que el derecho positivo, naturalmente, trata de minimizar.


    El acto de la eutanasia se desdoble en dos componentes, por los que se la podría llamar indiferentemente “suicidio asistido”, como “asesinato solicitado”. Resulta clara la complejidad de este acto humano, cuando al analizar su autorreferencia notamos que es doble, y no por ser inevitable, como ya expuse con el ejemplo de “morir” (mortal/muerto). Es así que cuando se lleva a cabo una eutanasia, quien la recibe se convierte en “suicida” (pasivo?), y quien la ejecuta se convierte en una suerte de asesino. Recuerdo a este propósito, que el que suscribe, se declara ante los lectores como un asesino serial no arrepentido de insectos y flores; sin mencionar mi complicidad y patrocinio del asesinato masivo de ratas, malas yerbas, yerba-mate, vacunos, aves y seres vivos -no humanos- afines (a fines de comérselos, claro xD ).

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    De acuerdo a Schopenhauer*, un dolor que se torna insoportable, un sufrimiento que se vivencia como absoluto —no se entretiene en distinguir si es a causa de un padecimiento metafísico o un raspón en la rodilla— genera una necesidad imperiosa de descanso o alivio. Como una antítesis de un dolor que no se puede sobrellevar, emerge la avidez de la nada.
    La nada por la que se gana avidez, puede ser satisfecha con un coma inducido; y ésto tendría sentido y sería apropiado, sólo si el sufriente acepta entrar en ese estado, y si comprende las posibilidades de una recuperación, y acepta la invariabilidad de su situación, si ese fuera el caso.

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    Para él, el acto de darse muerte a sí mismo (y, creo, podemos aplicarlo tanto a quien dispone de la capacidad física para hacerlo, o de quien debe ser asistido por propia voluntad) no niega la vida, el deseo de vivir, sino que lo afirma. Lo que afirma, más concretamente, es las ganas de poder haber llevado adelante una vida sin tantos tormentos. Lo que detesta el suicida no es el goce de la vida, sino su imposibilidad.
    Detestar la imposibilidad de un pleno goce de la vida, no es necesariamente un acto propio de quien se niegue a vivir. Frente a la adversidad insuperable, existe la resignación, que permite “vivir a pesar de todo...”. Es cuando falla o falta desde un principio la resignación al deseo de llevar una vida con menos adversidades de las que se puede tener, que se llega al punto donde la invariabilidad de una vida que no es la que se desea, se torna insoportable y el suicida comete el acto que le es propio (quitarse la vida). En efecto, en ese punto de su trágico acontecer, en ese desatinado y psicopatológico acto se disocia de su don de vida. Si desea vivir, pero de otra forma que no es la que le es posible, no desea la vida (que es la suya particular, no la de toda la humanidad), no desea vivir tal y como la vida se le presenta... no hay otra presentación, y desea la que no tiene y no puede tener! Se disocia de la vida, y punto... El suicidio no connota la negación de la vida como un “desconocer la existencia de la vida”; mal podría querer quitarse la vida, quien no cree que exista. Por esto mismo, mucho menos la afirma, todavía menos el deseo de ella.

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    Pero Schopenhauer condena el suicidio, porque lo considera reprobable cuando contempla la fe en la voluntad de vivir. Apoyados en ella, el suicidio queda desnudo, reducido a un acto inútil y egoísta, incluso en enfermos psiquiátricos. Lo ve como ‘una acción vana y, por ello, necia’ y, ahora sí refiriendo puntualmente a la enfermedad, acota que el suicida pierde una oportunidad con su accionar porque ‘se asemeja a un enfermo que tras haber comenzado una dolorosa operación que podría sanarle de raíz, no permite que concluya sino que prefiere mantener la enfermedad’. Pero en este caso que plantea, la situación del enfermo es bastante favorable.
    El suicidio, liso y llano, como tal, es reproblable desde concepciones religiosas y sociológicas. Las primeras, limitadas a los grupos que las eligen, se basan en el pecado de matar (incluyendose a si mismo), y en el desprecio de la vida como un don sobrenatural, otorgado por Dios. Las segundas, aplicables a todas las personas, y que se basan en las repercusiones sociales del suicidio, siempre desde la perspectiva económica. Es también reprobable moralmente, por el padecer infligido en quienes tenían profundos lazos emocionales con quien se suicida, y por el impacto económico más cercano que puede ocasionar sobre los familiares directos. Con esto me refiero tanto al abandono de ascendientes o descendientes podían depender económicamente de quien se suicidara, quien les debía alimentos; como al desperdicio económico que resulta al quitarse la vida una persona en quien fue invertido dinero para su subsistencia y preparación como persona de bien, y que no egresó naturalmente o por fuerza externa a la propia del grupo conocido como “población económicamente activa”.
    Que resulte claro que estas contemplaciones del suicidio, no se refieren al suicidio asistido.

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    Podría alegarse que desde la antigüedad el suicidio, en la acepción y práctica más común, tiene sus inicios en tormentos interiores o patologías psicológicas, y que en el paciente que clama por la eutanasia, estos ‘tormentos’ no se habían desarrollado con anterioridad a la enfermedad que lo lleva a suplicar por el fin de la vida.
    Tal cual, es por eso que quienes no aceptan la eutanasia, hacen énfasis en un posible origen común en las motivaciones del suicidio liso y llano, y la posiblemente justificada eutanasia. Es de importancia que la súplica de paciente por el fin de su vida es, o debiera ser, algo indiferente y sin valor para el médico; cuando la concesión a evaluar es el pedido de muerte de un paciente, de considerarse la práctica de la eutanasia, deberá primar el razonamiento desapasionado de la justificación del procedimiento. Claro está, la justificación contemplaría el factor “dolor”, pero no se dejaría influenciar por la “súplica”. Es éste el único caso, en el que la conmiseración no es una actitud valiosa por si sola para el accionar del profesional de la salud (o de cualquier otro ser humano, para el caso).

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    Más allá de que eutanasia y suicidio sean o no legalmente, moralmente condenables, ¿cómo tasar, acaso, la diferencia entre uno y otro suplicio? ¿Es posible etiquetar el dolor? ¿Qué diferencia los límites de una voluntad que quiere vivir, de otra que, con la misma fuerza, desea lo contrario? ¿De quién es la soberanía del cuerpo propio?
    Yo CREO tener algunas respuestas...al menos son las mías, no es que yo crea que sean verdades indiscutibles...

    Dar un valor entre el suicidio y la eutanasia, no es difícil. Lo difícil es ponerse de acuerdo entre los que opinan con sus propios valores. Mucho de lo que se puede decir al respecto para valor estas acciones, lo he expuesto; lo demás lo expondré en una nota especial aparte. En una comparación de esas acciones entre sí y junto con otras.

    El dolor siempre lo hemos etiquetado. No lo podemos medir con un manómetro ni con una columna de mercurio, pero que lo podemos etiquetar, lo podemos etiquetar...

    Otra diferencia clara y esencial entre uno y otro suplicio, es que la eutanasia la motiva el querer terminar con la vida de una forma lo menos dolorosa e indigna posible, frente a una muerte inminente y segura, que será el resultado de una enfermedad que tiene la determinación de tomar los últimos momentos de vida infligiendo en quien la tiene una abominable padecer, doloroso o indigno; el suicidio liso y llano por otro lado puede estar motivado por un dolor físico que se origine en una enfermedad que no cause la inminente muerte del paciente, o por un padecimiento psíquico, endógeno o exógeno, y que es pasible de ser tratado con fármacos y/o psicoterapia. La diferencia es clara, el valor que se le da a una acción y otra, estriba en la imperiosa necesidad de terminar o prevenir el sufrimiento con la muerte, o no.

    Los límites que tienen las voluntades de morir y vivir ya los comenté cuando hablé de “derecho a vivir/morir” y “libertad de vivir/morir”.

    Respecto de la soberanía del propio cuerpo: Es poseída y ejercida por la persona, de mente sana, que en su derecho a la vida acate los límites que le impone el derecho positivo, y que ante su libertad de morir, no se encuentre institucionalizada o bajo la tutela de quien no desea la muerte para ella.

    Ha sido un post muy largo, pero confío que, para quien le interese en verdad el tema, sea algo productivo.

    LJ a cenar!! Saludos!

    P.D.: Si no leyeron, nadie necesita saber que no tuvieron la entereza para hacerlo... no hace falta que digan “muy largoooo, no leí nada”.
    Editado por Berni Aljus en 25-Aug-2011 a las 11:27 PM

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    Citar Originalmente publicado por Editoriales Ver post
    Lo que afirma, más concretamente, es las ganas de poder haber llevado adelante una vida sin tantos tormentos. Lo que detesta el suicida no es el goce de la vida, sino su imposibilidad.
    Es exactamente lo que pienso.

    Citar Originalmente publicado por Editoriales Ver post
    Más allá de que eutanasia y suicidio sean o no legalmente, moralmente condenables, ¿cómo tasar, acaso, la diferencia entre uno y otro suplicio? ¿Es posible etiquetar el dolor? ¿Qué diferencia los límites de una voluntad que quiere vivir, de otra que, con la misma fuerza, desea lo contrario? ¿De quién es la soberanía del cuerpo propio?
    Por supuesto que es posible etiquetar el dolor. Sólo cada persona sabe cuánto sufre.
    Creo que antes de debatir si alguien desea o no desea vivir (dilema que considero que aparece sólo cuando el paciente en cuestión no puede expresar su propia voluntad, como en el caso de un comatoso o un deficiente mental severo) hay que debatir QUÉ es vivir. Personalmente creo que la vida no es un concepto biológico sino filosófico. Vivir no es producir ATP. Y para mi, sea cual fuere la razón de cada uno, la vida no vale la pena ser vivida si el que tiene que vivirla no quiere hacerlo.
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    Yo lei todo el post de Berni, y quiero dejar en claro que también lo hubiera leido si la letra del mismo fuera de tamaño "NORMAL" y no innecesariamente grande. La misma consideración le di tanto al texto de la editorial como a la réplica, indistintamente del tamaño de la letra.


    Es decir, Berni, poné la letra tamaño normal la próxima.


    PD: Mi opinión sobre la eutanasia está perdida en alguna otra discusión en mancia sobre el mismo tema. No veo necesidad de volver a escribir lo ya escrito.
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    Los post de Atropina demuestran que no hace falta escribir una carta para decir algo con contenido. Acá la quoteo:

    Citar Originalmente publicado por Atropina
    Creo que antes de debatir si alguien desea o no desea vivir (dilema que considero que aparece sólo cuando el paciente en cuestión no puede expresar su propia voluntad, como en el caso de un comatoso o un deficiente mental severo) hay que debatir QUÉ es vivir.
    Se acuerdan del caso de Eluana Englaro ??, 16 años en estado vegetativo.

    Pregunto: ¿Eso es vida? Dejo un enlace de wiki donde resume el caso:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Eluana_Englaro
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    Citar Originalmente publicado por ZeKKi Ver post
    Yo lei todo el post de Berni, y quiero dejar en claro que también lo hubiera leido si la letra del mismo fuera de tamaño "NORMAL" y no innecesariamente grande. La misma consideración le di tanto al texto de la editorial como a la réplica, indistintamente del tamaño de la letra.


    Es decir, Berni, poné la letra tamaño normal la próxima.


    PD: Mi opinión sobre la eutanasia está perdida en alguna otra discusión en mancia sobre el mismo tema. No veo necesidad de volver a escribir lo ya escrito.
    La consideración del texto según el tamaño de la letra, fue uniforme e indistinta para vos, che. Si alguien quería leer menos, se iba a los bifes, lo grande en negrita y con cambio de color. Es lo natural.... hay consideraciones muy elementales, que no todos necesitan leer para entender el corazón de mi argumento. Eso está en gris, cursiva, o en letra regular. Lo conceptual está en negrita, y lo más importante en tamaño más grande.
    De todos modos, hubiera esperado una valoración sobre el contenido del texto. Prefiero que me digas "idiota! cómo se ocurre pensar así?!", y no que me vengas opinar sobre lo que escribí, y que lo más importante para decir sea sobre la letra. Como te digo, criticame, pero lo que sea criticable... :P


    P.D.: Que reconfortante es que algunas personas se contenten con dejar incógnitas, casi intrigas, y que las acumulen sobre la incógnitas que ya habían al comienzo de la discusión, que las apilen, y que por tesis argumental tengan un discurso disruptivo, que si acaso desplaza una ecuación para algún lado, es hacia la ignorancia.
    Editado por Berni Aljus en 26-Aug-2011 a las 12:43 AM

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    Citar Originalmente publicado por Atropina Ver post
    Creo que antes de debatir si alguien desea o no desea vivir (dilema que considero que aparece sólo cuando el paciente en cuestión no puede expresar su propia voluntad, como en el caso de un comatoso o un deficiente mental severo) hay que debatir QUÉ es vivir. Personalmente creo que la vida no es un concepto biológico sino filosófico. Vivir no es producir ATP. Y para mi, sea cual fuere la razón de cada uno, la vida no vale la pena ser vivida si el que tiene que vivirla no quiere hacerlo.
    En un comatoso que no va a salir, como en un enfermo mental grave, las decisiones sobre su muerte, como TODAS las demás decisiones sobre su VIDA, las toma su tutor o guardián. La decisión de la muerte en particular, sin embargo, la podrán tomar cuando sea relevante y juicioso (se sobreentiende, verdad?).

    Es cierto que popularmente se sabe que hay tantas formas de interpretar lo que es vivir, como familias y personas existen. Aun formalmente, la cantidad de escuelas, desde las más antiguas filosofías, son numerosas. Pero hay algo que no se puede discutir, no por imposición mía, de mi ocurrencia, sin porque es la realidad y el límite que tenemos para conocerla:
    - Qué es vivir, alude a entender qué es lo que hacen los seres vivos, y qué es la vida misma. Eso sólo puede discutirse en sentido biológico, porque la vida es una fenómeno biológico, una manifestación de la naturaleza física.
    - Distinto es preguntarse Cuáles son las acciones que constituyen vivir? cuál es el sentido de la vida? Cuál es la dignidad del ser vivo? Seguramente es a este aspecto al que se refiere atropina.

    Citar Originalmente publicado por Rafa_qt Ver post
    Los post de Atropina demuestran que no hace falta escribir una carta para decir algo con contenido. Acá la quoteo:
    Se acuerdan del caso de Eluana Englaro ??, 16 años en estado vegetativo.
    Pregunto: ¿Eso es vida? Dejo un enlace de wiki donde resume el caso:
    Eluana Englaro - Wikipedia, la enciclopedia libre
    Si, y tu post demuestra que no hace falta no escribir para no decir nada.

    Los casos como los de Eluana Englaro, no los considero como temas de Eutanasia.

    Eutanasia se debe entender que es cuando se quiere proveer al paciente una muerte digna y lo menos dolorosa posible, en aquel paciente que está tan grave que se va a morir, indignamente o sufriendo terriblemente, aún con asistencia médica. Casos como el de Eluana, si estuviera viva y pudiera decir "desconéctenme", tanto como si el padre ante las contundentes resoluciones de los médicos comprende que no puede albergar esperanza y decide autorizar la desconección de su hija, NO SE TRATA DE EUTANASIA.

    Negar un tratamiento, cuando se tiene un compromiso grave de la integridad de la salud, si no se padece de una enfermedad mental, NO constituye un deseo de muerte NI un pedido de suicidio asistido; se trata simplemente de la ACEPTACIÓN de la condición humana. Y no se cuestiona éste acto, porque a diferencia de la eutanasia, el tipo que manifiesta su voluntad dice "dejenme morir, que me la banco"; y el paciente en estado vegetativo, que ni se va a enterar de nada, es su padre quien se banca la lenta muerte tras la desconección. No hay pedido de suicidio asistido entonces, sino el mero cese del tratamiento médico fútil y una loable aceptación de la condición humana.
    Editado por Berni Aljus en 26-Aug-2011 a las 01:08 AM

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    #8
    Valoré ambos puntos de vista y los considero a ambos válidos por igual. La apreciación de la fuente y su tamaño es a fines de igualar el impacto visual de los distintos argumentos.

    Por mi parte sigo sosteniendo que utilizar a la Medicina como herramienta para el suicidio/asesinato asistido es descartar todas las posibilidades de progreso en cuidados paliativos y desatender a las necesidades extrahospitalarias y psicológicas de un paciente en estado terminal con sufrimiento crónico, que su implementación se corrompería y viciaría con la idea del ahorro económico, como así su implementación significa "descartar otras alternativas para los pacientes".

    Para ejemplificar, voy a introducir a modo de ejemplo, la decisión de los pacientes testigos de jehová y su rechazo a las transfusiones sanguineas. Si por ley se los obligase a transfundirse jamás se hubieran desarrollado nuevas tecnologías que permitan no requerir transfusiones en las cirugías. El sufrimiento y el dolor deben ser estudiados y deben hallarse soluciones en vida para los mismos, a fin de no detener el progreso, porque sino es reducir todo a "En que punto es válido que lo matemos".


    [si si, haciendo la salvedad que uno es "ir a favor de la decisión del paciente" y el otro es "ir en contra de la decisión del mismo"]
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    #9
    Citar Originalmente publicado por ZeKKi Ver post
    [si si, haciendo la salvedad que uno es "ir a favor de la decisión del paciente" y el otro es "ir en contra de la decisión del mismo"]
    PEQUEÑO detalle, no?

    Si bien es cierto que muchas veces se plantea la eutanasia con fines económicos, no siempre es así. Está bueno el planteo de que las ganas de morirse de un paciente nos motiven a seguir investigando para encontrar herramientas para mejorar los cuidados paliativos y así evitar que los pacientes quieran morirse. Pero personalmente no creo que sea una cuestión que dependa de un avance tecnológico, ni siquiera de un avance en lo que a terapias de soporte psicológico respecta. Si bien no está todo hecho en cuidados paliativos, tampoco son pobres, y personalmente no creo que el sentimiento de deseo de muerte rápida e indolora de algunas personas pueda evitarse mejorando los cuidados paliativos. Porque creo que no son cosas modificables desde el exterior, porque nacen desde lo más intrínseco del ser humano. Por qué buscar mediante la inversión y actualización en cuidados paliativos extender una vida de sufrimiento cuando el paciente, lo único que está esperado, es morir? Cuando DESEA morir? Creemos que desea morir porque le duele mucho el cuerpo nada más? Muy reduccionista. Creo que la raíz del deseo de morir es otra, está en otro lado, en uno muy profundo y oscuro, al que el resto de la gente no tiene acceso.
  13. Los siguiente/s 2 mancianos agradecen a Atropina por este mensaje de gran utilidad:

    Berni Aljus (26-Aug-2011), Patito (26-Aug-2011)

  14. Estudiante de Medicina
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    #10
    Citar Originalmente publicado por ZeKKi Ver post
    Yo lei todo el post de Berni, y quiero dejar en claro que también lo hubiera leido si la letra del mismo fuera de tamaño "NORMAL" y no innecesariamente grande. La misma consideración le di tanto al texto de la editorial como a la réplica, indistintamente del tamaño de la letra.


    Es decir, Berni, poné la letra tamaño normal la próxima.


    PD: Mi opinión sobre la eutanasia está perdida en alguna otra discusión en mancia sobre el mismo tema. No veo necesidad de volver a escribir lo ya escrito.
    ZeKKI el público se renueva...

    Comento para que me aparezca en configuración y así luego leer y comentar con tranquilidad (?)
  15. Médico (no especialista)
    Avatar de nachito!
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    #11
    Leí ambos. El primero sin hacer referencia a una postura propia, mas refiriendose a los conceptos de una persona que, disculpen mi ignoracia, no tengo la más remota idea de quién es, que hace, y porqué es relevante su ideología. (nota: estaría bueno que, a fin de brindar información completa, se citen estas cosas en las editoriales, para permitir un mayor entendimiento de las mismas). La réplica, a mi criterio hace alusión a un juego de palabras y significados que simplifican el tema de manera óptima e ideal para el ámbito jurídico si se quiere; gran aporte de Berni.

    Tanto de uno como de otro creo que podemos sacar cosas en limpio. Vale la objetividad de las palabras, pero también pesa la subjetividad de la realidad. Es innegable que somos personas, que por más que las "decisiones técnicas" sean correctas, su aplicación desde el punto de vista político social, puede resultar reprobable para algunos sectores (como así también su NO aplicación).

    Creo positivo recomendar la película "Dr.Muerte" de Al Pacino ... es un aporte a la ejemplificación de como podemos pensar de una forma y actuar de otra según las situaciones... como las experiencias pueden hacernos cambiar de idea...

    Hay una realidad, y es que asi como cada uno debería tener derecho a decidir sobre su propia vida y como vivirla, deberíamos tener el mismo derecho a la hora de morir. Claro está, nuestro deber como "guardianes de la salud" debería guiarnos en favor de ayudar a quien toma como decisión terminar con su vida a analizar si realmente es la salida a su sufrimiento, ayudarlo a encontrar la verdadera motivación de tal determinación, obrar en favor de un mayor entendimiento de que la adaptación a nuevas realidades es posible, acompañar desde lo emocional a la persona y su familia, para animarlo a no darse por vencido... Pero ojo, hasta ahí llega nuestra tarea... ofrecer alternativas saludables... la decisión final no es nuestra.

    Acepto casos terminales, con deterioro progresivo, expectativa de vida limitada, imposibilidad de cura o tratamiento paliativo... Debería contemplarse situaciones similares, mas no por el afán de respetar voluntades favorecer la muerte ante situaciones banales...

    En camino a eso vamos, la "lucha" por conseguir un criterio uniforme... será posible algún día? o aún ante la libertad de poder elegir, quienes no estén a favor seguirán reclamando por quienes si lo están? el respeto por los derechos individuales??? El debate promete ser interminable...


    Mi opinión, va en favor de una MUERTE DIGNA, tanto objetiva como subjetivamente hablando... creo entender que hay diferencias entre esto, y la eutanasia o el suicidio...
    nachito!
  16. Estudiante de Medicina
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    #12
    Citar Originalmente publicado por ZeKKi Ver post
    Valoré ambos puntos de vista y los considero a ambos válidos por igual. La apreciación de la fuente y su tamaño es a fines de igualar el impacto visual de los distintos argumentos.
    Exacto, si se iguala el impacto visual, no pasa nada... "si todo destaca, no destaca nada". Era mi franca intención que algunas cosas quedaran destacadas, más claras...

    Citar Originalmente publicado por ZeKKi Ver post
    Por mi parte sigo sosteniendo que utilizar a la Medicina como herramienta para el suicidio/asesinato asistido es descartar todas las posibilidades de progreso en cuidados paliativos y desatender a las necesidades extrahospitalarias y psicológicas de un paciente en estado terminal con sufrimiento crónico, que su implementación se corrompería y viciaría con la idea del ahorro económico, como así su implementación significa "descartar otras alternativas para los pacientes".
    Las necesidades terminal como del crónico -incluyendo las psicológicas-, dentro y fuera del hospital, ya se están cubriendo, hasta donde se puede. No creo que la eutanasia sirva para relajar el horario de los enfermeros o psicólogos a domicilio, ni que vaya a entorpecer con la creación de nuevas concepciones sobre la psiquis o la actualización de los criterios de la NANDA.
    Te confieso que no estoy seguro, Zekki, hasta que punto estás siendo contreras al cuete, o genuinamente ingenuo. El valor que seguro tomaría una mejora significativa en lo paliativo, con un nuevo bien y/o servicio, sería enorme; y proporcionalmente alto su costo. Y aún así, ese concepto tiene su límite. Una novedad y cambio en la forma de tratar a un paciente por "x" enfermedad terminal, o constituye algo tan insignificante, como para no sacar del tapete la discusión sobre la eutanasia, o resulta tan revolucionario que se pasaría al bando de la terapéutica curativa, excediendo los límites de la paliativa. Si las alteraciones de una enfermedad terminal se cortaran de raíz, se curaría de plano la enfermedad = > $$$money$money$money$$$ Y si en cambio sólo se pudieran eliminar los síntomas, lo único que se haría es retardar el proceso terminal, posiblemente doloroso y/o indigno, y de serlo volvería a plantearse la eutanasia, pero "un ratito más tarde".
    Por eso, si te llamó la atención mi comentario "$$$money$money$money$$$", te darás cuenta que el interés y el gran estímulo en el desarrollo de alternativas a la inevitable muerte dolorosa y/o indigna, es el dinero. Es decir, sin pelos en la legua, el fajote de billetes que te van a dar por curar una enfermedad, o incluso por retardar su trágica conclusión. No es por tanto, la imposibilidad de aplicar la eutanasia legalmente lo que impulsa a la investigación de tratamientos curativos o paliativos. Porque aún los enfermos que invierten en la investigación de enfermedades que padecen, tratando de favorecer el desarrollo de una cura o tratamiento, se preocupa del tema de la eutanasia, como una posibilidad que quisieran tener.

    Citar Originalmente publicado por ZeKKi Ver post
    Para ejemplificar, voy a introducir a modo de ejemplo, la decisión de los pacientes testigos de jehová y su rechazo a las transfusiones sanguineas. Si por ley se los obligase a transfundirse jamás se hubieran desarrollado nuevas tecnologías que permitan no requerir transfusiones en las cirugías. El sufrimiento y el dolor deben ser estudiados y deben hallarse soluciones en vida para los mismos, a fin de no detener el progreso, porque sino es reducir todo a "En que punto es válido que lo matemos".
    Resulta un caso muy particular el de los Testigos de Jehová. Si hay algo -y es muy poco-, que les puedo reconocer como válido, es que han fomentado la investigación para una aproximación de la medicina hacia una terapéutica sin requerimientos de transfusión sanguínea. PERO, frente a los peligros conocidos que implican las transfusiones, la demanda y el alto precio de las alternativas efectivas que surgieran serían de todos modos suficiente estímulo para su desarrollo!

    Pocos científicos (acaso alguno?) dedican su vida a la investigación de algo que viene de una demanda irracional, o no fáctica; de modo que el estímulo religioso o fundamentalista me resulta poco conviencente. Y si existiera, y por supuesto no lo hiciera por el dinero, pues bien, el estímulo religioso o moral debiera bastarle al científico para la búsqueda de un tratamiento curativo o paliativo, sin importar que exista la alternativa de una muerte digna y sin dolor, o no.

    Lo que te tiene que quedar claro, es que quienes defienden la eutanasia (como proceso benevolente, voluntario del que lo recibe e HIPERrequeteCONTRA-regulado y supervisado), como yo, no decimos "listo, muchachos, ya se puede morir uno sin dolor, dignamente...paren de buscar curas y paliativos, que no los necesitamos más...". No señor, no decimos esto! Nada más lejos de la realidad. Quienes defienden la eutanasia, reconocen las contrariedades de la misma. Reconocí en mi primer respuesta, que aunque se conviniera en darle moralmente y legalmente una valoración atenuada a la eutanasia, no se puede negar que en esencia es un asesinato. Y ésta es una carga que no todos los profesionales podrían llevar, siendo que pudiera ser posible que no todos comprendieran el bien que estarían haciendo, cuando la eutanasia se aplique -muy estrictamente-, a quien la merezca y la quiera. Porque el único derecho a morir que se discute hoy, no es el universal, sino aquel de quien lo merezca y lo quiera; connotando con lo dicho que no todo el que lo quiera, lo recibirá si no lo merece; y no todo el que lo merezca, lo recibirá si no quiere. El dilema bioético de hoy, es delimitar quién la merece, y determinar si se la otorga.

    Citar Originalmente publicado por ZeKKi Ver post
    [si si, haciendo la salvedad que uno es "ir a favor de la decisión del paciente" y el otro es "ir en contra de la decisión del mismo"]
    Se puede ir en contra de la decisión del paciente, siempre que haya una alternativa a la muerte, o que no sea el momento apropiado para ofrecerle la eutanasia. Con esta afirmación, reforzamos el concepto que, de otorgarse un "derecho a la muerte (por eutanasia)", el mismo sería sólo derecho de pocos, y ante todo de quien lo merezca, no de quien simplemente lo desee. Se entiende que en esta posición (que es la que yo tomo), se niega rotundamente la muerte a quien, en su libertad sociológica tenga la posibilidad de hacerlo, y no lo haya manifestado a un tercero. Si esa persona, comenta su voluntad y/o notifica su imperiosa e inminente acción contra su vida, ese tercero queda comprometido moral y sobre todo legalmente a impedir el hecho, o a responder por el resultado del mismo. Ya que toda vez que la muerte propia sea factible de ser conseguida autonómica y eficientemente, no se justifica que la realice un tercero; y de ser anticipada la voluntad o el imperio de realizarla a un tercero, éste tiene el gran deber legal y moral de dar noticia de ello a un profesional calificado de la salud, y de ofrecerle al suicida, dentro de sus posibilidades, toda su contención.
    Lo que sería absolutamente reprochable de esta opinión, pero sólo si se considerara que al momento de emitirla no se tuvo en cuenta los fundamentos que la desestiman, es que se quiera someter a los pacientes terminales con muerte indigna y/o dolorosa segura, por motivos de cualquier índole. Jamás podría consolarse a un paciente con el aliciente de conseguir un tratamiento paliativo, gracias su padecer individual; y si se pudiera hacer, yo no lo haría.

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    PEQUEÑO detalle, no?

    Si bien es cierto que muchas veces se plantea la eutanasia con fines económicos, no siempre es así. Está bueno el planteo de que las ganas de morirse de un paciente nos motiven a seguir investigando para encontrar herramientas para mejorar los cuidados paliativos y así evitar que los pacientes quieran morirse. Pero personalmente no creo que sea una cuestión que dependa de un avance tecnológico, ni siquiera de un avance en lo que a terapias de soporte psicológico respecta. Si bien no está todo hecho en cuidados paliativos, tampoco son pobres, y personalmente no creo que el sentimiento de deseo de muerte rápida e indolora de algunas personas pueda evitarse mejorando los cuidados paliativos. Porque creo que no son cosas modificables desde el exterior, porque nacen desde lo más intrínseco del ser humano. Por qué buscar mediante la inversión y actualización en cuidados paliativos extender una vida de sufrimiento cuando el paciente, lo único que está esperado, es morir? Cuando DESEA morir? Creemos que desea morir porque le duele mucho el cuerpo nada más? Muy reduccionista. Creo que la raíz del deseo de morir es otra, está en otro lado, en uno muy profundo y oscuro, al que el resto de la gente no tiene acceso.
    Me gusta mucho esto que has expresado. La únicas dos salvedades que me permito hacer a lo dicho es:
    - Primero, que creo que, toda mejora paliativa es válida siempre que le evite al paciente dolor o pérdida de su dignidad, y al médico la necesidad de terminar la vida de su paciente.

    - Segundo: Respecto del deseo de morir, creo por ahora en sólo 3 razones posibles:
    1- Evitar o terminar el dolor
    2- Evitar o terminar las condiciones indignas de vida
    3- Aceptar la enfermedad terminal como manifestación invencible* de su condición humana**

    *. Invencible no porque no se pueda prolongar la vida, sino porque no se pueda vencer a la enfermedad. Resulta muy pertinente resaltar, ya que se da la oportunidad, que lo paliativo justamente se fundamenta en la prolongación de la vida con cierta CALIDAD de vida. La calidad de vida, como una valoración global del estado de las propiedades que son inherentes al acontecer agradable y valioso de ésta, si disminuye, disminuye la concepción misma de vida. Es decir, la vida sin calidad de vida, no merece o no tienen sentido ser vivida. Téngase muy presente que para hablar de calidad, nos referimos no sólo a lo agradable, sino al valor del bien en cuestión (la vida). Como nunca puede una vida perder su valor, tal vez se pueda elucidar una propiedad ontológica, a partir de la cual, frente a circunstancias especiales, el valor pueda ser inobservado por quien ya no la desea. Creo que esto es factible.
    **. Esta razón no se parece tanto a "desear" la muerte, como a desear que no se la evite más allá de lo natural y humano. Pero la ponemos como razón del "deseo" porque al fin y al cabo, es lo mismo. Salvando un tema de gramática y definición, implica lo mismo.

    El conflicto que yo encuentro en este sentido, no es negar otras posibles causas espirituales, filosóficas, supremas; sino que, tanto para defender como para negar la eutanasia, se necesitan conceptos claros sobre el origen del deseo de la muerte. Darle un toque oscuro o místico no va a ayudar a la solución.

    Citar Originalmente publicado por nachito! Ver post
    Leí ambos. El primero sin hacer referencia a una postura propia, mas refiriendose a los conceptos de una persona que, disculpen mi ignoracia, no tengo la más remota idea de quién es, que hace, y porqué es relevante su ideología. (nota: estaría bueno que, a fin de brindar información completa, se citen estas cosas en las editoriales, para permitir un mayor entendimiento de las mismas). La réplica, a mi criterio hace alusión a un juego de palabras y significados que simplifican el tema de manera óptima e ideal para el ámbito jurídico si se quiere; gran aporte de Berni.
    Tanto de uno como de otro creo que podemos sacar cosas en limpio. Vale la objetividad de las palabras, pero también pesa la subjetividad de la realidad. Es innegable que somos personas, que por más que las "decisiones técnicas" sean correctas, su aplicación desde el punto de vista político social, puede resultar reprobable para algunos sectores (como así también su NO aplicación).

    Creo positivo recomendar la película "Dr.Muerte" de Al Pacino ... es un aporte a la ejemplificación de como podemos pensar de una forma y actuar de otra según las situaciones... como las experiencias pueden hacernos cambiar de idea...

    Hay una realidad, y es que asi como cada uno debería tener derecho a decidir sobre su propia vida y como vivirla, deberíamos tener el mismo derecho a la hora de morir. Claro está, nuestro deber como "guardianes de la salud" debería guiarnos en favor de ayudar a quien toma como decisión terminar con su vida a analizar si realmente es la salida a su sufrimiento, ayudarlo a encontrar la verdadera motivación de tal determinación, obrar en favor de un mayor entendimiento de que la adaptación a nuevas realidades es posible, acompañar desde lo emocional a la persona y su familia, para animarlo a no darse por vencido... Pero ojo, hasta ahí llega nuestra tarea... ofrecer alternativas saludables... la decisión final no es nuestra.

    Acepto casos terminales, con deterioro progresivo, expectativa de vida limitada, imposibilidad de cura o tratamiento paliativo... Debería contemplarse situaciones similares, mas no por el afán de respetar voluntades favorecer la muerte ante situaciones banales...

    En camino a eso vamos, la "lucha" por conseguir un criterio uniforme... será posible algún día? o aún ante la libertad de poder elegir, quienes no estén a favor seguirán reclamando por quienes si lo están? el respeto por los derechos individuales??? El debate promete ser interminable...


    Mi opinión, va en favor de una MUERTE DIGNA, tanto objetiva como subjetivamente hablando... creo entender que hay diferencias entre esto, y la eutanasia o el suicidio...
    La verdad es que todos tenemos ganas de putear un poquito a Schopenahuer jajajaja xD Y otros tantos a Nietszche, etc. Pero bueno, se le da cierta relevancia a su opinión ya que, certera o herradamente se pasaron pensando muy duro toda su vida sobre un aspecto filosófico, resultando en una obra lo suficientemente relevante como para llamar la atención y ganar la adherencia de una gran cantidad de gente, aunque lo suficientemente poco científica como para que no imponerse como paradigma.

    Te agradezco el reconocimiento del aporte. No es por nada, pero le di 5 horas de producción a ese post, para escribir algo serio, que viniera de mi - no es copy paste de ningún lado. En verdad, encontré didáctico hacer un juego de palabras; y sí, sirven sobre todo para lo jurídico. Porque desde lo ideológico, lo espiritual, no se puede discutir en sentido práctico. Cada uno piensa como quiere o como puede, y ni una ley puede cambiar lo que yo pienso si yo no consiento. Lo que resulta importante de debatir tanto, entonces, es el accionar en consecuencia con lo que se piensa o lo que se puede y/o debe hacer. Ésto es de pleno dominio del derecho positivo, y su relevancia se encuentra solamente en el plano legal. El "derecho a morir" y consecuente libertad de morir, de quien lo hace, en su calidad de hombre socialmente libre, discreta, autonomica, secreta y privadamente (*), ya sea por egoísmo, anomia o altruismo (gracias, Durkheim) NO SE DISCUTE, porque una valoración sobre el mismo en esas circunstancias, es inútil; el hecho es invencible(**), y está FUERA de nuestras manos.

    (*)(**) Es invencible, si se cumple lo marcado en (*). Será invencible el suicidio cometido:
    - por un hombre que no esté preso ni bajo el cuidado de una institución (libre sociológicamente),
    - tras una ideación y planeamiento que no resulte evidente a un tercero de mente normal (discretamente), de modo que lo comprometiera a impedirlo,
    - por uno mismo, sin ayuda o facilitación de ningún tercero (autonómicamente),
    - sin adelantarle la idea o el hecho inminente a un tercero (secretamente),
    - en un lugar donde no lo puedan ver terceros, que se involucrarían en impedir el hecho (privadamente).

    Respecto del resto de tu post, Arnold... excelente. Muy de acuerdo, viejo. Gracias por compartir la opinión.

    Un abrazo!
    Editado por Berni Aljus en 26-Aug-2011 a las 02:52 PM

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  17. Los siguientes usuarios agradecen a Berni Aljus por haber posteado información muy útil:

    nachito! (26-Aug-2011)

  18. Avatar de agustina.
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    #13
    Citar Originalmente publicado por nachito! Ver post
    El primero sin hacer referencia a una postura propia, mas refiriendose a los conceptos de una persona que, disculpen mi ignoracia, no tengo la más remota idea de quién es, que hace, y porqué es relevante su ideología. (nota: estaría bueno que, a fin de brindar información completa, se citen estas cosas en las editoriales, para permitir un mayor entendimiento de las mismas).
    Sí, disculpas, siempre que hablo de algún personaje suelo hacer una introducción biográfica, esta vez realmente me olvidé. Arthur Schopenhauer es un filósofo alemán del siglo XVIII, icónicamente su filosofía se asocia a un pesimismo terrible. A mí después de leer uno de sus libros (no el que usé para este artículo, sino uno llamado El amor, las mujeres y la muerte) me causó mucha impresión (además de que tiene partes muy lúdicas) su postura crítica (muchas veces, seguro, infundadas; otras, p.e. cuando habla de las mujeres a quienes trata de forma totalmente negativa, que quedaron en desuso por la misma historia, etc). No soy una gran lectora de él, así que no sé cómo será en otros ámbitos, pero cuando empecé a revisar su postura respecto al suicidio mis preconceptos creyeron que tendría que apoyarlo y justificarlo teóricamente. Cuando vi que no ocurrió, me pareció un buen punto desde donde empezar a tratar el tema.
    Think you're escaping and run into yourself. Longest way round is the shortest way home.
  19. Los siguiente/s 4 mancianos agradecen a agustina. por este mensaje de gran utilidad:

    Berni Aljus (26-Aug-2011), Luly88 (26-Aug-2011), nachito! (26-Aug-2011), Rafa_qt (26-Aug-2011)

  20. Estudiante de Medicina
    Avatar de Berni Aljus
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    #14
    Citar Originalmente publicado por agustina. Ver post
    Sí, disculpas, siempre que hablo de algún personaje suelo hacer una introducción biográfica, esta vez realmente me olvidé. Arthur Schopenhauer es un filósofo alemán del siglo XVIII, icónicamente su filosofía se asocia a un pesimismo terrible. A mí después de leer uno de sus libros (no el que usé para este artículo, sino uno llamado El amor, las mujeres y la muerte) me causó mucha impresión (además de que tiene partes muy lúdicas) su postura crítica (muchas veces, seguro, infundadas; otras, p.e. cuando habla de las mujeres a quienes trata de forma totalmente negativa, que quedaron en desuso por la misma historia, etc). No soy una gran lectora de él, así que no sé cómo será en otros ámbitos, pero cuando empecé a revisar su postura respecto al suicidio mis preconceptos creyeron que tendría que apoyarlo y justificarlo teóricamente. Cuando vi que no ocurrió, me pareció un buen punto desde donde empezar a tratar el tema.
    Exacto. Estemos de acuerdo o no con Schopenhauer, es de lo más relevante citarlo en temas que involucren la muerte. Ciertamente es clásicamente citado como referente de la filosofía de la vida, del fundamento ontológico de ella; aunque claramente no se lo hace porque su pesimismo (que le quita todo valor intrínseco la vida) sea el más popular, sino porque es válido como POSTURA filosófica. Está muy clara esta contradicción de algo que puede ser relevante e indeseable a la vez, cuando se conoce a tipos como Fernando Savater, un filósofo español que cuenta entre su referentes favoritos a Schopenhauer y Nietszche, dos pensadores absolutamente opuestos en su filosofía de vida (por eso los mencioné antes). Savater tiene una obra moderamente original, y lo más valioso es su concepción de la ética "autoafirmativa". Muy lindo, Agustina
    Editado por Berni Aljus en 26-Aug-2011 a las 05:51 PM

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