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Democratizar el Conocimiento para Mejorar la Salud

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    Democratizar el Conocimiento para Mejorar la Salud

    National Action Plan to Improve Health Literacy es un documento redactado por el Departamento estadounidense de Salud y Servicios Humanos (HHS). Con el objetivo de reestructurar la creación y diseminación de la información en salud para mejorar la salud de la población.

    “Encontrando las palabras correctas para una mejor salud”

    Bien describe la situación en la introducción el Secretario Asistente de Salud, Howard Koh: “La responsabilidad de comunicarnos en un lenguaje simple es nuestra como profesionales de la salud. Sin comunicación clara no podemos pretender que la gente adopte un estilo de vida sano y las recomendaciones que les damos.[i]

    Tan importante están tomándose los estadounidenses la ‘alfabetización en salud’ de la población que están diseñando una estrategia nacional y multisectorial para mejorarla. ¿Pero qué es la alfabetización en salud? El HHS la define como la ‘capacidad de un individuo para obtener, procesar, y comprender información, y servicios básicos de salud, necesarios para tomar decisiones adecuadas en salud’. Resumiendo, es la capacidad del paciente de tomar decisiones de salud con autonomía y responsabilidad: para ello es crucial la comprensión de la información. Para eso es crucial el rol del médico.

    ¿Por qué es importante alfabetizar en salud a los pacientes? Muchos dirían que es un escalón más en la medicalización, a veces perniciosa, de la vida del hombre posmoderno. Pero en todo caso su primer objetivo será que esa medicalización en lugar de ser algo pernicioso sea algo que permita al paciente mejorar su salud a través del auto-cuidado consciente. Para ello es necesario desarrollar nuevas estrategias, porque las utilizadas claramente no están dando resultado. Basta citar casos como por ejemplo de la escasa proporción de la población que puede comprender un consentimiento informado en Estados Unidos. Preguntarse también por qué los padres dan mal la medicación a sus hijos cuando hay que administrarles algún fármaco en su casa. El analfabetismo en salud es un factor de riesgo reconocido que atenta contra la adherencia al tratamiento, y por ende favorece la morbimortalidad de los pacientes, agudos y crónicos.

    Personalmente, creo que la alfabetización tiene un rol que va más allá de la reducción de la morbimortalidad, particularmente en pacientes crónicos. Un paciente crónico que padece una enfermedad que no entiende es un esclavo de la enfermedad y de la indicación del médico. Descubre un día que su vida está dominada por la díada ‘enfermedad-médico’. La enfermedad, porque atenta contra su salud. El médico, porque es el único que comprende la enfermedad y puede ofrecer un tratamiento.

    La alfabetización en salud rompe las cadenas del paciente y lo empodera. La comprensión de la enfermedad le permitirá modificar el tratamiento en formas adecuada y dinámica para cada contexto en cada día. Un paciente diabético analfabeto en salud va a un cumpleaños y termina hiperglucémico sin saber por qué ni cómo evitarlo. Sólo la adhesión estricta al tratamiento lo evitará. En cambio, un paciente alfabetizado no sólo podrá comer un pedazo de torta, sabrá la dosis suplementaria de insulina para aplicarse, y también cómo y cuándo realizar el auto-testeo de glucemia para ver si todo anduvo bien y como esperaba. La alfabetización hace que el paciente pueda dominar a la enfermedad, y así recuperar la potestad sobre su propia vida, lo que no es poco.

    Retomando el tema del HHS, la imagen objetivo planteada es la de una sociedad que provee a todos con acceso a información fidedigna y utilizable sobre salud, en el contexto de provisión de información y servicios centrado en la persona, promocionando la educación en salud en forma continua y para toda la vida.

    Siete son las estrategias elegidas para alcanzar ese objetivo: (1) desarrollar y diseminar información en salud que sea fidedigna, accesible y ‘accionable’, (2) promover cambios en el sistema de salud que mejoren la información, comunicación, toma de decisiones informadas, y acceso a los servicios de salud, (3) incorporar información científica, y de salud que sea accesible, basada en estándares, y apropiada para la edad en la educación de los niños hasta la universidad inclusive, (4) promover y expandir los esfuerzos a nivel local para mejorar la educación en adultos, enseñanza de inglés, y diseminación de información apropiada lingüística y culturalmente en la comunidad, (5) construir sociedades, desarrollar guías, y cambiar políticas, (6) incrementar la investigación básica y desarrollo, implementación, y evaluación de prácticas e intervenciones para mejorar la alfabetización, (7) incrementar la diseminación y utilización de prácticas e intervenciones basadas en la evidencia.

    El esfuerzo debe ser mancomunado, no solo entre los profesionales de la salud, sino también abarcar al sector educativo en todos los niveles, desde el preescolar hasta la secundaria, incluyendo la universidad.

    Todos tenemos un lugar. Como bien observa Rima Rudd en su comentario sobre este documento en el New England Journal of Medicine,[ii] no será el rol del médico, por ejemplo, enseñar a leer y escribir a sus pacientes. Esto es a su vez una tranquilidad, y un desafío. Que el esfuerzo sea multisectorial hará que cada uno aporte lo que mejor sabe hacer. Pero al mismo tiempo, el médico deberá lidiar con pacientes con mala comprensión de lecto-escritura. En Argentina existe el ejemplo del Hospital Santamarina de Monte Grande: formando una alianza estratégica entre el servicio de Diabetología y las autoridades de educación fundaron una escuela para adultos en el hospital que no solo enseña a leer y escribir, enseña también a realizar el auto-monitoreo glucémico, a aplicarse insulina, y otras prácticas necesarias para lograr el control metabólico en la diabetes mellitus, con efectos notables en la mejora del control de la enfermedad.

    La información también debe ser adecuada para la edad, y debe impartirse a cualquier edad en el formato más eficiente. Salta el ejemplo de un grupo argentino que desarrollo un juego donde un niño diabético se convierte en superhéroe y lucha contra los malvados, siempre y cuando pueda mantener un buen control glucémico con insulina y una dieta adecuada.

    ¿Qué podemos hacer mientras tanto? Rudd resalta la importancia de la comunicación verbal y escrita, a la cual se debe prestar rigurosa atención porque es donde falla la relación alfabetizadora entre médico y paciente. Comenta sobre los nuevos programas de educación profesional en algunas escuelas de medicina, donde se enseña a evitar la jerga médica, por ejemplo. Promueven además la información dada en formato de preguntas y respuestas cortas y puntuales. Lo importante es lograr la participación del paciente. Ejemplifica una de las estrategias más útiles: la del ‘ teach-back’. Consta simplemente de pedirle al paciente que nos explique ‘que va a hacer mañana’, por ejemplo, cuando tome la medicación. Diciéndole al paciente ‘que queremos verificar que no nos hayamos olvidado de decirle nada’ le pedimos que nos diga ‘como va a tomar la medicación, y cuando’. Está a años luz del tradicional ‘¿entendió todo? ¿alguna pregunta?’ donde los pacientes, por vergüenza u otra causa, suelen decir que si y que no respectivamente, aún a sabiendas de que ni entendieron nada, y están llenos de preguntas.

    Todo muy lindo, podrán pensar muchos. Esto va a ser de difícil implementación en Estados Unidos, ni hablar en America Latina donde los sistemas suelen tener mayores deficiencias y los problemas de comprensión en los pacientes mucho más comunes. Lo cierto es que es como dice Rudd: cada uno desde su lugar. Mientras no haya políticas de alfabetización en salud, será nuestra conciencia la que nos lo exija, porque será de buena práctica.

    Con nuestra buena voluntad como guía deberemos hacer lo que podamos en nuestro ámbito para mejorar la alfabetización en salud de nuestros pacientes. Implementar el teach-back es una forma simple, fácil y efectiva como para ir empezando. Después, el tiempo y las ganas de cada uno dirán.

    Martín Carreras
    martin.carreras@mancia.org

    [i] http://www.health.gov/communication/...an_Summary.pdf
    [ii] MMS: Error
    Imágenes adjuntas
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  2. Médico (no especialista)
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    para cuando un Plan Serio en la Argentina?
    nachito!

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