Concurso de la mano de la Fundación Británica del Corazón






La Fundación Británica del Corazón (BHF) fue creada en 1961 por un grupo de profesionales preocupados por el incremento de muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares. Es una fundación de caridad que reside en Inglaterra y busca investigar, cuidar, educar y generar conciencia mediante campañas para prevenir enfermedades del corazón. La BHF se enfoca en tres áreas particularmente: invertir en investigaciones, dar apoyo y cuidado a los pacientes afectados y promover la afluencia de la información mediante videos, publicidades, campañas de concientización y demás.



No hace mucho, realizó un concurso llamado Reflejos de la Investigación, certamen de videos donde los científicos pertenecientes al Reino Unidos exponían sus avances en el estudio del corazón. La propuesta era congelar en imágenes de video los trabajos que están en vías de cooperar para luchar contra enfermedades circulatorias y cardíacas.


El mecanismo para crear las imágenes consistía en el empleo de datos procedentes de escáneres de última generación. Las corrientes sanguíneas se ven en cámara lenta mientras rotan de modo gradual, y están coloreadas destacando así los lugares de donde proviene la sangre. Dos colores se acentúan: azul, representando a las corrientes que cruzan la parte derecha del corazón, hacia los pulmones; y amarillo y rojo, siendo estas las corrientes que atraviesan la parte izquierda del corazón. Se espera que en un futuro estas imágenes se empleen para estimular movimientos cardíacos y corrientes sanguíneas de enfermos cardiovasculares.


Pero la BHF también apuesta por el arte. Recientemente realizó un concurso de fotografía científica sobre cardiología. Entre las imágenes finalistas se puede mencionar la obra de Patrick Hales, de la Universidad de Oxford, quien mediante una resonancia magnética muestra el movimiento de las moléculas de agua en el músculo cardíaco y la alineación de las células fibrosas en el ventrículo izquierdo. Patrizia Camelliti, también de Oxford, hizo la suya tiñendo las células del corazón con un pigmento que absorbe la luz del láser y, así, con la ayuda de una técnica llamada microscopio fluorescente de multifotón, pudo obtener una imagen de las células ocultas en las capas más profundas del corazón.


Para Joseph Dwyer, del King’s College de Londres, las forminas pueden estar implicadas en el transcurso por el cual la arquitectura del corazón toma forma, por lo tanto podría ser relevante durante el proceso embrionario y en otras patologías. Por eso, para su proyecto optó por manipular sobre un plato de laboratorio unas células denominadas COS para dar lugar a las forminas.


El galardón fue para Richard Clayton, del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Sheffield, Inglaterra. Mezclando medicina, arte y metáforas, realizó una fotografía computarizada de un corazón, donde el color rojo de la imagen muestra el recorrido de la actividad eléctrica producida por un infarto letal, que deja un corazón roto.




Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org