Guía instructiva. Cómo actuar para suavizar las consecuencias


De acuerdo a las investigaciones, los desastres naturales aumentarán su frecuencia en los próximos años, como resultado evidente del cambio climático. Esto, sumado al crecimiento poblacional, la urbanización y la pobreza, nos vuelve aún más vulnerables. Si bien al día de hoy la mayoría de los afectados por un desastre natural no desarrollará psicopatologías, sí las sufrirá un grupo lo suficientemente significativo como para estar alertas. Entre las más comunes figuran trastornos de ansiedad, aumento de consumo de drogas, depresión mayor y TEPT.

Uno de los mayores inconvenientes para tratar este asunto es la escasez de guías clínicas para el manejo de las víctimas en castellano, pues la mayoría están en inglés. Por eso la publicación de Rev Med Chile arroja bastante luz y merece que la comentemos.


Desde su punto de vista, la atención psicológica temprana debe tener cinco niveles, Difusión, Apoyo Social, Manejo médico general, Manejo psiquiátrico genera y Manejo psiquiátrico por expertos, que se implementarán en diferentes sitios físicos con distintos objetivos, logrando así un flujo de pacientes desde centros de menor a mayor nivel de especialización. El objetivo es reservar la psico y farmacoterapia sólo para pacientes con trastornos psiquiátricos formales —único grupo beneficiado con esos tratamientos— mientras los Primeros Auxilios Psicológicos quedan para el resto de los afectados.


En el caso de la Difusión, debería lograrse que la oferta de atención psicológica sea conocida por la población, ya sea a través de la televisión, radios o panfletos. El Apoyo social busca facilitar la recuperación e identificar a los afectados en riesgo de desarrollar un trastorno psiquiátrico, mediante el Screening y los Primeros Auxilios Psicológicos.


Estos últimos tienen como objetivo iniciar el encuentro con los afectados de modo no invasivo, asistencial y compasivo; promover la seguridad y proveer confort físico y emocional; estabilizar a los afectados; identificar sus necesidades inmediatas y preocupaciones; e informar sobre las reacciones de estrés para aliviarlo, entre otros.
El Manejo médico general será el encargado de estabilizar síntomas, efectuar diagnósticos y derivar al manejo psiquiátrico a aquellos afectados con síntomas intensos. Los trastornos psiquiátricos establecidos —pacientes con TEA, TEPT, y DM, entre otros— serán tratados por el Manejo psiquiátrico general, quedando para el Manejo psiquiátrico por expertos los pacientes refractarios.
Si se aplican estas estrategias para paliar las consecuencias de los desastres, el impacto se reducirá de modo considerable.



Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org