Desventajas de una atracción tal vez demasiado popularizada



No hay un numero exacto que determine cuándo un paciente se encuentra polimedicado, pero estimativamente se lo puede diagnosticar de este modo cuando los medicamentos tomados a diario superan los cinco. Y la polimedicación es lisa y llanamente eso: el consumo de varias sustancias biológicamente activas al mismo tiempo.

Siendo siempre los adolescentes en ebullición aquellos que forman grandes masas de cuestiones de dudosa eficacia (ya sea adhesión a tribus urbanas con determinados valores o hábitos consumistas), esta vez podemos dejarlos tranquilos, ya que la polimedicación alcanza su auge de popularidad entre la población anciana, que redobla a los jóvenes en la ingesta de medicamentos, como así también en las reacciones adversas que sufren.

El problema es que las personas mayores, en un arrebato de rebeldía que no comparte las mismas bases que en la adolescencia pero trae, de todos modos, nefastas consecuencias, no acatan las órdenes de los médicos y, en vez de limitarse a los medicamentos prescriptos por su profesional de cabecera, se suman a adquirir medicamentos de peligrosa venta libre y otros productos parte del repertorio de los de las diferentes vertientes de la medicina alternativa. Cóctel que puede resultar fatal. Así, la lista de remedios crece de modo alarmante, y por lo general el médico encargado del seguimiento del paciente no está al tanto de esto.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias más graves? Aparición de reacciones adversas, paradójica disminución de la calidad de vida en un intento descuidado por aumentarla y riesgo potencial de interacciones medicamentosas. Los riñones no se llevan la mejor parte en este asunto, ya que sus funciones se verán severamente debilitadas por efectos que pueden resultar tóxicos.

El jefe del Servicio de Nefrología y del Programa de Transplantes Renales del Hospital Privado de Córdoba, Pablo Massari, no duda en asegurar que “dentro de cualquier servicio hospitalario de nefrología, la causa más común de internación es la elevación de la creatinina en sangre, que es un indicador del estado de la función renal. Alrededor de dos tercios de esas elevaciones inesperadas, sobre todo en los adultos y los mayores, se deben en nuestro hospital al uso indebido de ciertos fármacos”. Detalle nada menor.

Una solución factible para evitar estos severos inconvenientes reside entonces en modificar la atención farmacéutica. Si el farmacéutico toma una actitud activa frente a la asistencia del paciente a la hora de vender medicamentos y seguir un tratamiento farmacoterapéutico, los resultados no podrán ser menos que óptimos para la mejora de la calidad de vida del paciente.


Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org