La facilidad con la que se puede extraer la sangre de cordón le da la relevancia que tiene en el ámbito clínico para sus usos terapéuticos actuales y futuros, y para la investigación. El tema es… ¿quién ha de guardarlos? De nuevo el viejo debate de lo público y lo privado.




Las células madre de sangre de cordón umbilical son las nuevas divas de la investigación y terapéutica con células madre, debido en parte a los obstáculos que presentan para su extracción las células madre embrionarias. Además, son de fácil obtención y no plantean demasiadas controversias éticas en cuanto a su uso.

El uso más difundido y aceptado actualmente desde el punto de vista terapéutico es su empleo para la reconstitución de la médula ósea en enfermedades hematológicas severas. Entre ellas se encuentran las formas más severas de aplasia medular, y para la reconstitución después de realizar una terapia mieloablativa (en la cual se irradia el cuerpo con suficiente radiación para destruir toda la médula ósea nativa), en el curso de mielodisplasias y leucemias. Se presume que el uso de células de cordón en el transplante autólogo evita en un 100% la posibilidad de desarrollar la temida enfermedad del injerto contra el hospedador (graft versus host disease, EIH). La EIH ocurre cuando, a medida que se reconstituye la médula ósea después de un transplante alogénico. Las células del sistema inmune de la nueva médula ósea reconocen al hospedador como un ‘ente extraño’, y reaccionan contra el conjunto de antígenos que presentan sus tejidos, desencadenando una reacción inmune contra diferentes órganos en el paciente transplantado. Esto puede ocurrir cuando el receptor y el donante son individuos diferentes, y ocurre más fácilmente cuanto más dispares sean sus HLA. Pero cuando el transplante es autólogo, la histocompatibilidad entre el donante y receptor es completa, ya que las células madre son del mismo individuo. Aquí estiba lo más importante en el debate sobre la conservación pública o privada de las células madre de cordón. El guardar las células en forma privada permite tener un reservorio de células madre para usar en el mismo individuo, sin miedo a que desarrolle nunca una EIH, debido a que son 100% histocompatibles.

Pero no esta demostrado que las células madre alogénicas de cordón sean mejores o peores que el transplante alogénico de médula ósea para las reconstitución médular. El problema estiba en que no se han hecho buenos estudios clínicos al respecto de este tema, comparando ambos procedimientos. Algunos estudios concuerdan en que las células de cordón suelen tardar más en repoblar la médula, por lo que el paciente pasa más tiempo expuesto a sufrir infecciones oportunistas graves mientras se reconstituye el sistema inmune. Esto se debe a que la cantidad de células transplantadas es mucho menor en los transplantes de células de cordón. Por otro lado, el uso de células alogénicas significa que aún así existe la posibilidad de desarrollar la EIH. Admiten que el problema no necesariamente sea el procedimiento elegido, sino que ambos transplantes no son tratados con justicia.[i] La repoblación medular con células madre de cordón se utiliza como tratamiento de última línea en pacientes más deteriorados, debido a que es un tratamiento ‘experimental’. El otro problema con la cantidad de células madre obtenidas a partir de la sangre de cordón: alcanzan para su uso en pacientes pediátricos, a pesar de las técnicas para expandir la población de células in vitro.

Pero el horizonte es infinito y sus potenciales aplicaciones son muy variadas. Se han infundido células de cordón a pacientes con diabetes juvenil buscando repoblar el páncreas con célula beta[ii]. Estudios in vitro han logrado la diferenciación de las células de cordón a un linaje neuronal, y en estudios pre-clínicos en ratones han logrado la migración de estas células y repoblación del tejido nervioso. Se han visto mejoras significativas en pruebas comportamentables en modelos murinos de accidentes cerebro vascular, de parkinson y de injuria medular. En el ámbito cardiovascular, han logrado reducir el área de isquemia y mejorado la función cardiovascular en modelos animales de infarto de miocardio. Mientras tanto, han logrado la profileración de queratinocitos in vitro, y también la diferenciación hacia células con marcadores hepáticos.[iii] Los potenciales usos son casi innumerables si dejamos correr el tiempo a la investigación.

Pero el debate respecto de la guarda de células y quién tiene derecho a usarlas esta planteado hoy. Hoy solo tiene aplicación en humanos para la repoblación de médula ósea. Por ende, primero deberíamos descubrir si el transplante alogénico de médula ósea es o no peor que el transplante alogénico de células de cordón. Porque si no estamos debatiendo sobre hipotéticos. Ni siquiera sabemos cuantos años se pueden guardar y conservar en forma viable.

La pregunta final es si las células de cordón deben ser guardadas por el estado, para su público, o si deben ser guardadas en forma privada, ‘por las dudas’ de que uno a futuro desarrolle una enfermedad pasible de ser tratada con esas células de cordón. Debemos explorar muy bien las justificaciones para cada argumento, y no caer en cuestiones doctrinarias o ideológicas.

Martín Carreras
martin.carreras@mancia.org


[i] Goldstein G, et al: Human umbilical cord blood biology, transplantation and plasticity. Curr med chem (2006), 13(11):1249-59.

[ii] Haller, Michael J et al: Autologous umbilical cord blood infusión for type 1 diabetes. Experimental Hematology (2008), 36(6):710-715.

[iii] Van de Ven, Carmella et al: The potencial of umbilical cord blood multipotent stem cells for nonhematopoietic tissue and cell regeneration. Experimental Hematology (2007), 35(12):1753-1765.