O de cómo quitar una adicción con otra.




En la era de la inmediatez, queremos soluciones rápidas y eficientes para todo. Nos negamos a hacer colas largas, tratamientos psicoanalíticos que duran años, incluso nos es tedioso salir de la comodidad del hogar para tener que solucionar nuestros problemas. Pero los problemas crecen y debemos quitarlos de algún modo que no requiera demasiado de nosotros mismos, y el Bendito Mercado está siempre allí, con sus afectuosos brazos abiertos, para recibirnos y ofrecernos soluciones instantáneas. Y casi siempre inútiles.

Es sabido el éxito de los libros de autoayuda. Manuales que prometen enseñar a cultivar amistades en diez pasos, hacerse rico en siete o dejar de fumar en tres. Todo lo que usted necesita es voluntad, el último volumen publicado por Planeta y fe ciega en el éxito del proyecto. Allen Carr pertenece a los privilegiados que gozan teniendo sus publicaciones al tope de los rankings de libros más vendidos del mundo. La fama le llegó de la mano de su método para dejar de fumar, llamado, no casualmente, Easyway’.

Nintendo demostró su particular interés por la salud de sus consumidores al crear programas para bajar de peso, pero ahora apuestan por más y, subidos al fantástico tren de Allen Carr, lanzaron un juego para la Nintendo DS que servirá como una guía espiritual para que el usuario deje de fumar de una vez y para siempre.

En vez de contar con información sobre por qué uno no debe fumar —los riesgo altísimo que implica el tabaco para la salud, y la incidencia en la economía que acarrea todo vicio, por más ‘socialmente aceptado’ que esté— hace hincapié en las razones de por qué uno fuma, intentando así desterrar el mito de que el cigarrillo pueda proporcionar placer o apoyo emocional en situaciones difíciles.


El juego permite que uno cree un perfil y adquiera un entrenador que regule cuántos cigarrillos se fuma, desde cuándo y cuánto dinero se lleva gastado. El feedback que plantea el programa hace que el usuario se sienta una parte activa del proceso, aprendiendo así a una velocidad mayor. Cuenta con un sistema de recompensa que lo lleva a uno de la dependencia a la libertad, y con un calendario especial que mide los beneficios obtenidos en la vida renovada del exfumador.

Lo cierto es que, verdad o marketing, eficiente o placebo, el método de Carr hizo que muchas personas puedan dejar atrás el vicio. Y el juego ganará también sus adeptos. Ponerse en posición de rígido moralista y demonizar a los videojuegos llevándolos sin escrúpulos al mismo nivel de adicción que la morfina es, digámoslo de una vez, exagerado e iluso. Pero atribuirles un carácter pedagógico e inocuo, también, ya que es de público conocimiento que generan un cierto nivel de adicción y dependencia psicológica. ¿Es la solución más efectiva, entonces, trocar un vicio por otro?


Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org