INVOcell ya está patentado y se propone como una alternativa segura y natural.



Claude Ranoux, un reconocido experto en el área de la salud reproductiva, infertilidad y embriología, fundó la compañía INVO Bioscience, con sede en Massachusetts, que ofrece tratamientos simples y de bajo costo. A ella se le debe el crédito de un novedoso dispositivo llamado INVOcell. Dos años atrás, la compañía recibió la aprobación de la marca europea CE y pudo lanzar el producto fuera de Estados Unidos.

Mediante INVOcell se lleva a cabo la técnica INVO, un nuevo procedimiento de reproducción asistida que resulta menos conflictivo que la tradicional fertilización in vitro. Es un procedimiento leve para la estimulación de la fertilidad con incubación intravaginal de espermatozoides y óvulos que, por su mecanismo de acción, se considera más natural.

¿Cómo funciona? Los óvulos se fertilizan por los espermatozoides dentro del dispositivo que es colocado posteriormente en la vagina de la mujer por un lapso de tres días. Se adapta perfectamente a ella, por lo tanto no se pierde ni se expulsa. Posteriormente se extrae y con ayuda de un microscopio se verifica si se observan los embriones. Cuando los resultados son satisfactorios y todo está en orden, se los transfiere a la cavidad uterina. De este modo, florece otra diferencia con la FIV, ya que se evita el cultivo fuera del cuerpo. El dispositivo trabaja a 37ºC y con un intercambio de CO que supera al de otras incubadoras.

INVO no requiere laboratorios atiborrados de elementos sofisticados o tratamientos complejos, y además —y es ésta una grandiosa noticia— resulta más económico, permitiendo así a mayor número de personas acceder a él. La mujer actúa ella misma como incubadora, dejando de precisar otra infraestructura más allá de su cuerpo, siendo a la vez parte más activa del proceso, lo cual puede acarrear buenas consecuencias psicológicas. Podrán emplearlo aquellos quienes anteriormente, por cuestiones morales o religiosas, se negaban a los otros tratamientos que se realizaban fuera del organismo.

Si bien por el momento los estudios realizados alcanzaron un éxito similar al que se logra con las técnicas tradicionales, y su uso ha comenzado a traspasar fronteras, no todas las parejas pueden aplicar a este tratamiento si no cumplen con los requisitos para el mismo.

Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org