Una patente es un conjunto de derechos de exclusividad sobre el uso de un invento con fines de lucro. Son frecuentes las discusiones en temas de patentes con respecto a las tecnologías para el cuidado de la salud, pero para poder debatirlas deberíamos, primero conocer los puntos salientes que rigen en forma general la obtención de patentes.




Lo primero a comprender es que cada país tiene sus propias leyes de patentes, y las patentes expedidas en un país solo son validas en ese país. No existen leyes internacionales de patentes como tales. Esto es importante a considerar el hecho del mercado global actual: para tener una patente sobre un invento a ‘nivel global’, es necesario patentarlo en todos los países del mundo, en forma separada, según las leyes de patentes de cada país.[i]

Los puntos más salientes de las leyes de patentes son el orden de precedencia (o sea, en caso de que varias personas patenten inventos parecidos, quien tiene prioridad para obtener la patente) y la definición de la patentabilidad: es el conjunto de requisitos que debe cumplir un invento para poder ser patentado. Es importante considerar que estos puntos varían de país en país. Por ejemplo, en la EPO[ii] y la JPO[iii], la prioridad para la obtención de la patente la tiene el primero en solicitarla formalmente (first-to-file). En comparación, la USPTO[iv] da prioridad al primero en concebir el invento y verificar su utilidad empíricamente (first-to-invent).

El tema de la patentabilidad es un tema aparte. Se reconoce por lo general que para ser patentado un invento debe reunir una serie de criterios. Debe ser novedoso en algún aspecto, debe tener utilidad (para la EPO se habla de ‘aplicación industrial’), y debió requerir un ‘paso inventivo’ para su creación. El ‘paso inventivo’ la EPO lo define como la aplicación de la creatividad de una persona idónea en una forma no convencional para la resolución de un problema en su campo de trabajo. Básicamente, la creación del nuevo invento tiene que tener cierta dosis de genialidad, hablando coloquialmente. Pero para la USPTO, el invento es patentable simplemente si resulta una solución ‘no obvia’ a un problema para una persona de capacidad media en su campo de trabajo. Se entiende asi que los criterios pueden variar de país en país y que muchas veces la determinación de la patentabilidad de un invento resulta ser un proceso bastante subjetivo. Existen cosas que algunas oficinas de patentes consideran ‘impatentables’. La EPO considera impatentables, por ejemplo, los descubrimientos y teorías cientificas y los métodos matemáticos. En el campo de la salud, no se pueden patentar procedimientos de diagnóstico y tratamiento aplicables a seres humanos y animales (pero si productos). Como contrapartida, la USPTO no pone restricciones a priori de impatentabilidad: procedimientos de diagnóstico y tratamiento pueden ser patentados en Estados Unidos. Eso si, esto se ha restringido en cierta medida: ya no se puede iniciar acción legal contra un médico que viola una patente de esta clase, siempre y cuando la solicitud de la patente sea posterior al 29 de septiembre de 1996.

En el plano del derecho internacional no existen leyes que unifiquen las patentes. La EPO es un paso en ese sentido, pero en realidad no es más que una centralización de las solicitudes. Una vez que la EPO beneficia a un inventor con una patente, en realidad se hace beneficiario del número de patentes que haya países miembros en la Unión Europea. En lo que sí se ha avanzado mucho es en la armonización de las leyes de patentes, en el marco de la WTO[v]. La respuesta ha sido el Acuerdo TRIPS: Trade-Related Aspects of Intellectual Property Rights Agreement. En el se establecen lineamientos que deben cumplir las leyes de patentes de los países que suscriben al acuerdo. El objetivo de TRIPS es reducir las disputas propiedad intelectual que se puedan generar por la disparidad en las leyes de los países miembro de la WTO. No es una ‘ley’ internacional, pero al menos busca armonizar las leyes individuales, lo que sin duda es un objetivo deseable. Habrá que analizar luego quién se beneficia, pero dejemos TRIPS para otro artículo.

La pregunta es ¿para qué sirven las patentes? Los inventos fortuitos no son la regla, sino que la mayoría surge de grandes dinerales invertidos en investigación y desarrollo. Las patentes garantizan la posibilidad de recuperar la inversión y de lograr una ganancia. La patente, además, favorece la difusión de los nuevos inventos y tecnologías, ya que hace al inventor ‘propietario’ de su invento. Sin patentes, muchos optarían por mantener sus inventos en secreto. Por ello, la patente favorece la creación de nuevos inventos, es el principal incentivo a la investigación en tecnología.

Pero tienen su costado conflictivo. Las patentes son monopolio de hecho, para la explotación comercial de un bien o de un servicio. El precio lo impondrá el dueño, y dependiendo del tipo de bien o servicio, esto puede acarrear un importante costo social, o caer en campos grises de la ética (y especialmente de la bioética). Otro aspecto interesante es la postulada ‘Tragedia del Anti-Commons’[vi]. Se daría cuando existen varios dueños de una licencia para un producto (esto es, sin que haya un dueño que prevalece sobre el resto). En este caso la dificultad para llegar a un acuerdo entre los diferentes licenciatarios podría ‘bloquear’ la utilización del invento hasta que se venza la patente. En fin, una paradoja donde la protección de los inventos puede anquilosar la investigación.


Martín Carreras
martin.carreras@mancia.org


[i] Are we moving towards global patenting? - Pharmaceutical Executive

[ii] European Patent Organisation

[iii] Japan Patent Office

[iv] US Patent & Trademark Office

[v] World Trade Organisation

[vi] Can Patents Deter Innovation? The Anticommons in Biomedical Research -- Heller and Eisenberg 280 (5364): 698 -- Science