Psicoterapia on-line, obtenga tratamiento profesional sin abandonar la comodidad de su hogar.



En la vida moderna, el ingreso de las tecnologías a lo cotidiano tiene resultados llamativos. El mundo parece desdoblarse en lo real y lo virtual, todo lo que sucede detrás de un monitor con ayuda de un teclado, parlantes, webcam y cientos de funciones que cooperan a hacer de esa realidad-virtual algo más tangible y próximo a la realidad-real. Muchos optan, protegidos tras el anonimato del ordenador, por reinventarse desde cero, jugar a ser otro. Pero los hay quienes apuestan por sincerarse por completo, mostrarse tal cual son y hacerlo del mismo modo en que actuarían en un consultorio. Así surge la psicoterapia online.

La psicoterapia online tiene los mismos elementos que la tradicional, un paciente y un profesional que se ponen en contacto para resolver conflictos. Sólo que el diván se cambia por la silla que uno use para estar frente a la computadora, y el encuentro se realiza en el ciberespacio, en tiempo real. Que el medio sea virtual no implica una desventaja, ya que la relación vincular entre ambas partes será idéntica a la de un tratamiento convencional. De todos modos, como los engaños siempre pueden ser factibles, es aconsejable contratar un profesional serio cuya formación sea comprobable y mantenga la confidencialidad.

El mecanismo de trabajo es variado y queda a discreción del paciente, pudiendo optar por comunicarse vía e-mail, chat o videoconferencia. Estas categorías no son estáticas e inmutables, ya que está permitido pasar de una a otra, conforme el paciente se sienta cómodo. Incluso si en algún momento lo precisa, puede acordar y llamar por teléfono al profesional. Pero no cualquiera puede optar por la psicoterapia on-line, ciertos perfiles —menores de edad, drogadictos, suicidas, psicóticos— deberían inclinarse a un contacto cara a cara con su terapeuta.

El mismo anonimato que mencionábamos al principio puede ser de utilidad para que el paciente se atreva a realizar la consulta. El no tener que asistir a un consultorio es una excelente noticia para casos de cierta sintomatología —temores o fobias— y, por otra parte, el paciente no pierde tiempo en traslados y puede entrar en la terapia desde la intimidad de su hogar, que puede resultarle más cómodo. Al carecer de la mirada cara a cara del profesional, que puede intimidar e inhibir, el paciente consigue, también, sentirse relajado. Por otro lado, ya sea por e-mail o por chat, todo queda plasmado por escrito y guardado para posteriores re-lecturas que pueden resultar de gran ayuda.

Si bien al ser algo relativamente nuevo despierta algunas reticencias, el veredicto lo dará el tiempo cuando acuse para cuántos ha sido efectivo. Por lo pronto, un trabajo publicado en The Lancet arroja resultados alentadores para esta modalidad de terapia emergente.


Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org