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Coca-Cola: ¿Qué pretende usted de mí?

Coca-Cola: ¿Qué pretende usted de mí?

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    Coca-Cola: ¿Qué pretende usted de mí?

    “Azúcar, ron y tabaco son productos que no son necesarios para la vida, que son objeto de consumo universal, y que por ello es justificable gravarlos con impuestos.”
    –Adam Smith, La Riqueza de las Naciones.



    Hace cuarenta años la salud pública inició una guerra contra una industria que destruía la salud de millones de consumidores anualmente y que aun lo hace. La guerra contra el tabaco y las tabacaleras fue sangrienta, en tanto y en cuanto estas se defendieron a uñas y dientes, haciendo ‘cualquier cosa, lo que hiciera falta’ para no ser oprimidas por los defensores de la salud. Hoy en día, los países progresistas cobran onerosos impuestos al consumo del tabaco. Prohíben su publicidad. Limitan la edad de compra. Gastan activamente grandes cantidades de dinero en un intento de reducir el consumo de cigarrillos, quizás con el objetivo de algún día erradicarlo.

    En los años 90 y principios del milenio empezó a perfilarse una nueva epidemia en los países desarrollados (y en los que están en vías de desarrollo también, porque no decirlo): la obesidad. La diabetes. Se reconoce ampliamente la relación entre la ingesta excesiva de calorías y el desarrollo de la obesidad. Se reconoce también ampliamente la relación casi causal entre la obesidad, el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina y la diabetes. En los países desarrollados, la epidemia se les esta, literalmente, yendo de las manos. Pero tienen algunas ideas para combatirla.

    Impuestos. En una medida con una lógica insuperable. Gravar con nuevos impuestos los alimentos considerados cargados de ‘calorías vacías’ en tanto y en cuanto solamente suman carbohidratos simples al cuerpo. En este momento, la cruzada es contra las grandes empresas de bebidas azucaradas (gaseosas, sodas). El consumo de estas ha aumentado en los diferentes países de Norteamérica (incluyendo México) en los últimos años, y se puede asumir que la tendencia es global. ¿Pero cuál es la idea detrás de cobrar un impuesto? ¿Recaudar fondos o reducir el consumo de bebidas azucaradas?

    Sería interesante considerar que aun el objeto de recaudar es noble, si la idea es destinar los fondos al presupuesto de salud, especialmente si de combatir la obesidad se trata. Pero si la idea fuese reducir el consumo, ¿cuál sería una estrategia válida para hacerlo? Entre lo que se discute es aplicarle un impuesto a la venta, que cobra un porcentaje del precio de venta del producto (impuesto ad valorem). Efectivo, pero a la larga se considera que lejos de reducir el consumo, simplemente llevaría a los consumidores a optar por marcas más baratas, sin reducir el consumo. Una idea mas sólida es gravar impuestos regresivos según la concentración de glucosa o compuestos azucarados en la bebida, el cual llevaría la misma tasa de impuestos a los productos caros y baratos, el cual podría realmente reducir el consumo.

    Las preguntas, sin embargo, son muchas. ¿Sería realmente efectiva la medida? ¿No aumentaría el contrabando? El contrabando de cigarrillos es bastante frecuente en países como Canadá, Estados Unidos y en Europa, donde los cigarrillos pagan importantes impuestos regresivos. La principal: ¿Qué tan efectiva puede ser la medida en tanto y en cuanto logre reducir la obesidad entre la población general? Suponiendo que la medida funciona, y no solo es un éxito la recaudación, sino que también empieza a ponerle un fin a la expansión de la obesidad… ¿Hasta donde podemos llevarla? ¿Seguimos con las hamburgueserías, y cadenas de comida rápida? ¿Un impuesto sobre las carnes, según el contenido de grasa? ¿Hasta donde podemos ir con una iniciativa así para moldear el consumo de la sociedad? Finalmente: ¿Qué finalidad podemos darle al dinero recaudado para justificar la medida?

    Mientras la mitad de la población mundial se muere de hambre, la otra mitad se muere por comer en exceso. Irónicamente, deberemos idear e implementar nuevas estrategias para combatir ambas. Quizás, con iniciativas como esta, una mano lave la otra.

    Martín Carreras
    martin.carreras@mancia.org


    Para profundizar el tema los invitamos a leer los siguientes artículos:
    NEJM -- The Public Health and Economic Benefits of Taxing Sugar-Sweetened Beverages
    NEJM -- Ounces of Prevention -- The Public Policy Case for Taxes on Sugared Beverages
    NEJM -- Taxing "Sin Foods" -- Obesity Prevention and Public Health Policy
  2. Los siguiente/s 2 mancianos agradecen a Editoriales por este mensaje de gran utilidad:

    --Nati-- (03-Dec-2009), laura9104 (19-Jan-2010)

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