Desde la charla telefónica entre dos médicos hasta operaciones a distancia en tiempo real. Un fenómeno que cada vez cobra más presencia.



La telemedicina es la prestación de servicios médicos a distancia mediante el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Su acepción ha ido variando a lo largo del tiempo, aunque en esencia es la misma, y hoy se discute si el término E-Salud es o no más apropiado.

Ya por 1900, en Australia, se estaban buscando medios para desarrollar equipos que permitan transmitir radiografías a través del telégrafo. Cincuenta años después, los científicos de la NASA crean un sistema para vigilar las funciones fisiológicas de los astronautas en el espacio. En 1986 se realiza el primer video-conferencia entre médicos y al poco tiempo en Francia se crea el Instituto Europeo de Telemedicina. Hoy, ya se cuenta con Da Vinci, una plataforma de cirugía robótica que se controla a distancia y, con sus cuatro brazos, reproduce los movimientos que el cirujano realiza desde la consola.

Entre sus servicios que ofrece la telemedicina se encuentran las interconsultas para obtener criterios de diagnósticos especializados, las teleconsultas en tiempo real o diferido, la televigilancia, el envío de imágenes a instituciones que no poseen las técnicas para efectuarlas y la teleeducación. Los campos donde se la puede aplicar son de lo más variados, desde resonancias magnéticas, radiología, electroencefalografía y endoscopías hasta consultas médicas urgentes, cuidados intensivos y entrenamiento médico. Incluso las heridas, otitis o dolores de garganta pueden ser checkeadas mediante la telecomunicación.

Las ventajas son varias, ya que se incrementa la eficiencia y calidad de los servicios, se agilizan los resultados, se reduce el tiempo y costo en transporte de enfermos, médicos y especialistas, así como también los costos de los equipos. Para que un sistema de telemedicina funcione, el hospital debe contar con los recursos necesarios para prestar los servicios, poseer diversos equipos y medios de comunicación, que pueden ser satelitales, redes inalámbricas, internet u otros.

Cobrando cada vez más presencia y siendo de una utilidad indiscutible, bien vale la pena tener en cuenta sus puntos negativos. Es probable que el personal médico se muestre reacio a utilizar nuevas tecnologías que no dominan, la confidencialidad de los datos puede perderse y en el plano de la bioética puede haber inconvenientes con el intercambio de criterios de los diagnósticos.

Agustina Jazmín
agustina.jazmin@mancia.org