Ventajas de esta licencia y por qué utilizarla. Una apuesta para hacer fluir al conocimiento en vez de momificarlo.
Una organización sin fines de lucro llamada Creative Commons desarrolló una serie de documentos legales estándar bajo los cuales distribuir contenidos. Las licencias Creative Commons tienen como objetivo socializar el conocimiento mediante el desarrollo de un modelo legal que facilite la distribución y el uso de producciones que van desde papers hasta canciones.
Existen diferentes tipos de licencias que combinan diversas propiedades, entre ellas: que se deba citar siempre la fuente, otorgándole al autor los créditos; el distribuir la obra libremente permitiendo o no introducir en ella modificaciones; que todas las obras derivadas sean distribuidas de acuerdo a la licencia del trabajo original; y que el uso de dichos contenidos pueda o no gozar de una retribución económica.
¿Qué se busca? Básicamente escapar de las garras del copyright, cambiar la competencia voraz entre autores por una cooperación mutua, permitir alzar las barreras que limitan el conocimiento —así también la música o diversas expresiones artísticas, como pinturas en DeviantArt o fotografías en Flicrk— para que pueda fluir libre y ser aprovechado por un mayor número de personas. Es un modo de proteger las producciones, ya que a la vez que se encarga de brindar seguridad jurídica, fomenta el trabajo en equipo y la creación de bienes culturales, siempre dentro de los límites de la libertad y la voluntad de cada autor.
Mientras el copyright es cerrado y restringe los derechos de copia, distribución y difusión pública, el copyleft es abierto y cede, en parte mediante las licencias de la Ley de Propiedad Intelectual, los derechos al público. La primera restringe la diseminación y el desarrollo del conocimiento; la segunda, lo fomenta.
Hoy, tan acostumbrados a la sigla VIP y al “todo tiene un precio”, deberíamos replantearnos la posición que debe ocupar el conocimiento, desde que es engendrado hasta que se distribuye. Ninguna obra o producción científica tiene valor por sí misma si queda encerrada bajo llaves en la habitación de quien la dio a luz: recién adquiere vida —como todo producto social— en el seno de la sociedad misma, en medida que se da a conocer e interactúa con el otro. Una nueva vacuna carece de utilidad si su creador la emplea sólo para mirarla antes de ir a dormir, lo mismo ocurriría con un paper que proponga una hipótesis interesante, al estar en una situación similar a la de la vacuna, no es más que un par de letras esbozadas al pasar que no sirve ni siquiera para usar de fondo de pantalla.
Cubrir al conocimiento de vendas, encerrarlo en las profundidades lapidarias de una pirámide o dificultar de otro modo el acceso a él no puede, bajo ningún punto de vista, tener una connotación positiva. La cultura y la información hacen avanzar a la humanidad, restringirla es poner un freno a toda tentativa de mejora de la situación actual. Creative Commons propone una alternativa que concilia la protección de los derechos de autor con un vehículo para que el saber circule y no quede estancado.
Uno puede elegir la licencia que prefiera. En Mancia.org se acepta la oferta de Creative Commons, englobando: Atributtion , siendo obligatorio conceder créditos al autor del material; Non Commercial, evitando que se perciba una retribución económica para quien use los contenidos; y permitiendo a su vez la realización de obras derivadas del material que se encuentra en Mancia.org.
La licencia puede verse al pie de todas las páginas de Mancia.org bajo el título "Acreditaciones". Al cliquear en la imagen que certifica la licencia se abre la página de Creative Commons que explica como funciona la licencia:
Agustina Jazmín
agustina.jazmín@mancia.org


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