Nadie esta ajeno a la crisis financiera actual, la leemos todos los días en los diarios, la escuchamos todos los días en la televisión y la hablamos día por medio en cualquier conversación casual.

Dentro de lo que se escucha están las consecuencias que tendrá la crisis para la pequeña y mediana empresa, el impacto sobre las personas, la disminución del poder adquisitivo, el alza de los precios, el alza del desempleo entre muchas otras materias de suma relevancia. Ahora, en lo que compete al área de la salud, en especial la de los países en vías de desarrollo.

¿Qué pasará?
¿Acaso el sector es “crisis resistente”?

La salud de la población se traduce en productividad laboral, rendimiento educacional, crecimiento a nivel país y reducción de la pobreza. Si se reducen los esfuerzos en salud, las repercusiones son un hecho, aunque sean a mediano y largo plazo.

Salud Internacional

Existe un fondo internacional de asistencia al desarrollo (Official Development Assistance) consistente en US $700 millones de dólares que van directamente en la ayuda de los países que más lo requieren. El fondo tiene tal magnitud, que el sistema de salud completo de algunos países africanos depende de el.

Si este fondo se altera, aunque sea en un monto bajo, se pueden esperar graves repercusiones para el sector de la salud.
Lógicamente, una reducción en el financiamiento de este fondo sería altamente impopular para cualquier gobierno que decida tocarlo.

¿Cómo se hace entonces?
A recortes. Nadie se da cuenta en el mundo desarrollado. Solo los niños que dejan de ser vacunados y la gente que deja de recibir sus medicamentos en lugares lejanos.


Investigación y Desarrollo
Gran parte de la investigación y la inversión en desarrollo en países desarrollados proviene de fondos privados. En periodo de crisis los privados tienen menos dinero para invertir, menos dinero para invertir significa una selectividad en las áreas de inversión más lucrativas, ergo una disminución de la ya poca investigación que se hace sobre enfermedades emergentes y de gran prevalencia para los países en vías de desarrollo.

Para dejar un poco más claro acá va un ejemplo:
A diferencia de los países en vías de desarrollo, en los paises desarrollados no existen casi niños con VIH.


¿Qué importancia tendría entonces para un laboratorio invertir en crear medicamentos que nadie podrá pagar?

Ninguna. Esa es la razón por la cual no existen medicamentos pediátricos óptimos para el tratamiento del VIH.
Si eso ocurre en forma cotidiana, imaginen ahora que estamos en medio de una crisis financiera.


Comida y Hambre.
Las personas en países en vías de desarrollo gastan entre un 50-70% de sus recursos en comida. Conociendo esto es fácil darse cuenta porque 1/3 de los niños y un 10% de los adultos que se mueren lo hacen de hambre. Sencillamente no tienen plata para comer.

En periodo de crisis el precio de la energía aumenta, aumenta también el valor de los fertilizantes por lo que aumentan los costos de producción – Producen menos.

A lo anterior se suma que los importadores compran menos productos por lo que caen los precios del productor y por ende la plata que llega a los bolsillos de las personas – Venden menos.
Si combinamos todos los factores, es difícil de predecir algo bueno respecto a la crisis y el problema del hambre mundial.
Algunas Organizaciones No Gubernamentales como Médicos Sin Fronteras se encuentran aplicando medidas para palear la hambruna y mejorar la nutrición, pero:

¿Qué pasa históricamente con las Organizaciones No Gubernamentales en Crisis?

¡Reciben menos financiamiento porque la gente tiene menos dinero para donar!


En pocas palabras…

Con la crisis viene una disminución en el acceso a salud, una disminución en la investigación en salud y un aumento en la magnitud del problema de pobreza y hambre en países en vías de desarrollo. Lo anterior está ocurriendo en forma lenta, sostenida y oculta (nadie quiere que nos demos cuenta).

Depende de todos nosotros presionar para que las autoridades no hagan la vista gorda respecto al tema, para que no se olviden de la importancia que tiene la salud en la población, y lo irrisorio que resulta tapar el sol con el dedo al disminuir su financiamiento sin que nadie se dé cuenta, en vez de procurar precisamente lo contrario.


¡Vivimos en una comunidad global y tenemos un deber indiscutible hacia la ayuda a los países en vías de desarrollo, que no puede ser tranzada a ningún costo!

Para salir de una crisis tiene que haber gente viva y sana que haga precisamente eso: Sacarnos de ella.


Fuente: Matasanos