La nueva toxina X es un gran descubrimiento, sobre todo si se considera que es la primera toxina botulínica encontrada desde 1969.




El botulismo es una enfermedad paralizante rara, potencialmente mortal. Es para evitar el botulismo que no se debe alimentar a los bebés con miel y es preciso tener cuidado al consumir alimentos enlatados en el hogar pues pueden contener toxinas dañinas para los nervios producidas por Clostridium botulinum. La toxina botulínica está clasificada como uno de los seis agentes potenciales de bioterrorismo más peligrosos.

Existen siete tipos conocidos de toxina botulínica producida por diversas cepas de C. botulinum. Las toxinas A y B se identificaron en 1919 y luego se purificaron; ambas se utilizan actualmente para espasticidad, dolor crónico, vejiga hiperactiva, eliminación de arrugas y otras aplicaciones médicas. Las toxinas C, D, E y F se descubrieron más tarde. La última, la toxina G, fue identificada en 1969 en bacterias del suelo en Argentina.


En 2013, un grupo en California encontró lo que parecía ser una nueva toxina, tipo H, pero resultó ser una falsa alarma. Cuando la proteína finalmente se secuenció, se descubrió que era una combinación de dos toxinas existentes: un subtipo de toxina F con un fragmento de toxina A.


"Durante mucho tiempo, no se han encontrado nuevas toxinas", dijo Min Dong, profesor asistente de cirugía de la Facultad de Medicina de Harvard en el Boston Children's Hospital.

Pero, recientemente, tal como reportaron a Nature Communications Dong y sus colegas, pareciera ser que este equipo de investigación logró dar con la primera toxina botulínica nueva que se encuentra en cerca de 50 años. Provisionalmente llamada toxina X, tiene algunas propiedades inusuales que la distinguen de las demás.

"En lo que respecta a las secuencias, no se parece a ninguna otra toxina, y no puede ser reconocida por anticuerpos contra ninguna otra toxina botulínica conocida", dijo Dong.

Tomar conciencia de la toxina botulínica desconocida anteriormente permite a los médicos e investigadores defenderse mejor contra el botulismo, ya que cada toxina requiere un anticuerpo por separado para neutralizarla.

"¿Puede esta nueva toxina agregar un beneficio terapéutico adicional? Esta es una pregunta apasionante para la que no tenemos la respuesta en este momento ", dijo Dong. "También todavía desconocemos la potencia de esta toxina". No obstante, las investigaciones ya están en curso, bien encaminadas, y pareciera ser que esta toxina entraña un enorme potencial.

Tradicionalmente, se descubren factores de virulencia bacteriana al observar las consecuencias de la infección y encontrar las proteínas y los genes, comentaron los investigadores. En este caso, la toxina fue descubierta por la secuenciación del genoma completo de la bacteria. Esto ilustra la importancia de los enfoques genéticos y bioinformáticos para comprender el mundo microbiano.

Fuente: “Uncovering Toxin X. First new type of botulinum toxin found since 1969.” — Harvard.edu
Traducido y editado por el Equipo Editorial de Mancia.org